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Un agujero en la corteza de Venus: una 'claraboya' confirma teorías geológicas que nadie había podido probar desde hace décadas

Un agujero en la corteza de Venus: una 'claraboya' confirma teorías geológicas que nadie había podido probar desde hace décadas

Con estas revelaciones se pretende avanzar hacia posibles misiones a Venus.

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Imagen de archivo en 3D de Venus.Getty Images

Un equipo de investigadores de la Universidad italiana de Trento ha demostrado por primera vez la existencia de un tubo de lava vacío bajo la superficie de Venus, un hallazgo que aporta nuevas claves sobre la evolución geológica del planeta y abre perspectivas relevantes para futuras misiones espaciales.

Los resultados del estudio, que se ha basado en el análisis de datos de radar de la nave espacial 'Magallanes' de la NASA, se han sido publicado en la revista científica Nature Communications.

Aunque la actividad volcánica ya había sido documentada en otros cuerpos del Sistema Solar, como la Luna y Marte, hasta ahora no se había confirmado la presencia de tubos de lava subterráneos en el planeta Venus, y la identificación de esta cavidad es especialmente significativa, ya que el planeta está cubierto por densas nubes que impiden la observación directa de su superficie mediante cámaras convencionales, lo que obliga a los científicos a depender exclusivamente de imágenes de radar.

El descubrimiento se ha realizado en la región del Monte Nyx, donde los investigadores detectaron una “claraboya” o pozo superficial, interpretado como el colapso parcial del techo de una cueva volcánica, ha explicado la Universidad, y ha detallado que este tipo de estructuras suelen ser la única pista visible de la existencia de tubos de lava, ya que se forman bajo tierra y permanecen ocultos durante millones de años.

Según ha explicado Lorenzo Bruzzone, coordinador del estudio y director del Laboratorio de Teledetección de la Universidad de Trento, el hallazgo permite validar teorías que durante décadas solo habían sido hipótesis.

Qué aporta el estudio

“Nuestro conocimiento de Venus sigue siendo limitado, y nunca habíamos podido observar directamente procesos que ocurren bajo su superficie. Identificar una cavidad volcánica es un paso clave para comprender mejor la evolución del planeta”, ha manifestado.

El análisis de las imágenes del radar de apertura sintética de Magallanes, que se obtuvieron entre 1990 y 1992, se llevó a cabo mediante una técnica desarrollada por el propio equipo para detectar y caracterizar conductos subterráneos, y los resultados apuntan a la existencia de un gran tubo de lava, con un diámetro aproximado de un kilómetro, un techo de al menos 150 metros de espesor y una cavidad que alcanzaría una profundidad mínima de 375 metros.

Las características físicas de Venus podrían favorecer la formación de este tipo de estructuras, ya que su menor gravedad en comparación con la Tierra y su atmósfera extremadamente densa permitirían la rápida creación de una gruesa corteza aislante en los flujos de lava, facilitando así la aparición de tubos de grandes dimensiones.

De hecho, el conducto identificado parece ser más ancho y alto que los observados en la Tierra y Marte, situándose en el rango superior de los detectados o teorizados para la Luna.

Futuras misiones a Venus

Aunque los datos actuales solo permiten confirmar la parte del tubo cercana a la claraboya, el análisis del terreno circundante sugiere que estos conductos subterráneos podrían extenderse hasta 45 kilómetros, aunque verificar esta hipótesis requerirá nuevas imágenes de mayor resolución y sistemas de radar capaces de penetrar el subsuelo.

En este sentido, el estudio tiene una especial relevancia para futuras misiones a Venus, como 'EnVision' de la Agencia Espacial Europea y 'Veritas' de la NASA, que incorporarán radares avanzados y, en el caso de la misión europa un sistema capaz de sondear el subsuelo a cientos de metros de profundidad.