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01/06/2018 11:29 CEST | Actualizado 01/06/2018 11:38 CEST

El día que Ana Blanco dejó de ser “blanca”

La periodista Ana Blanco.
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La periodista Ana Blanco.

Arranco con una anécdota maravillosa que me contó en su día Rosa María Calaf, (una mujer que se hubiera teñido de negro hasta su pelo multicolor si estuviera ahora en activo en TVE). Durante la guerra de Vietnam, la imagen de unos marines incendiando una choza recorrió las televisiones del país, dando por primera vez una mirada completamente diferente sobre el conflicto, sobre la guerra, sobre los vencedores y vencidos y sobre la postura americana en esa guerra. Hasta ese momento, la prensa, la televisión de Estados Unidos había defendido la necesidad de la contienda. No había cuestionado la postura, ni había sido misericordioso con los vietnamitas. Pero la imagen del incendio de la choza aportó luz y una nueva manera de contar las cosas. Tanto que, tras la emisión de las imágenes, el influyente periodista de televisión, presentador de la CBS, Walter Cronkite empezó a contar la guerra de otra manera, dándoles a los americanos otra visión del acontecimiento. El presidente Lyndon B. Johnson, tras el alegato de Cronkite, dijo: "Si hemos perdido a Cronkite, hemos perdido a la clase media norteamericana, hemos perdido la guerra".

Vale, Rajoy no es Johnson, la CBS de aquellos años no es nuestra RTVE, y Ana Blanco, la prota de este post, no es Cronkite, pero no vais a cargaros una buena entrada por esta nimiedad. El caso es que la dirección de la cadena pública está muy nerviosa: se le han roto definitivamente las costuras a ese traje a medida del PP en el que han convertido los informativos. Y aquí una digresión. Esto me recuerda, porque no me para la cabeza, aquellos tiempos de la desaparecida Canal 9 en los que no se podía usar lapalabra trajes en las informaciones relativas a los trajes de Camps. Mis compañeros periodistas (y un poco manipuladores, sí) que conseguían esa proeza no han sido suficientemente reconocidos, me parece a mi. Sois injustos.

Ana Blanco se puso al frente del telediario de las nueve de la noche, vestida de negro

Pero sigamos. Los directivos están desolados porque han perdido uno de los pocos frentes que les quedaba. El viernes pasado, el quinto viernes negro de RTVE, la presentadora más longeva de TVE, Ana Blanco, la más aséptica, la más hermética, la que la cadena muestra desde 1991 como imagen de marca, se puso al frente del telediario de las nueve de la noche, vestida de negro. Un gesto que llevaban haciendo desde hacía cuatro semanas buena parte de los profesionales de la cadena, en señal de protesta por la deriva insoportable de la televisión publica hacia lugares oscuros de veras, tanto en la redacción como en sus apariciones en pantalla. Pero el gesto de la Blanco era especial. Ese decía muchas cosas, lanzaba un mensaje definitivo a la dirección y a los ciudadanos, al menos a los que saben contextualizar esa puesta en escena, que era: BASTA, queremos una tele pública solvente, neutral, limpia, digna, decente, honesta, de todos.

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Ana Blanco, vestida de negro.

¿Y por qué es DEFINITIVO en esta guerra abierta lo de Ana Blanco? Bueno, porque la Blanco no es cualquiera. Veamos:

  1. Llegó en 1991. Presentó los telediarios de los últimos tiempos de Felipe González. La directora era en aquel momento María Antonia Iglesias. A los informativos de la época se les acusó de poner el máximo de sordina a ese alud de corrupción y crimen de Estado que le caía encima al gobierno socialista.
  2. Presentó los telediarios de los ocho años de José María Aznar. El líder de esos cien meses de plomo y basura informativa era Alfredo Urdaci.
  3. Presentó durante la época de Zapatero los noticieros más aclamados por su calidad de toda la historia de la tele pública. Al frente, Fran Llorente y su equipo.
  4. Fue la única presentadora de informativos que el PP no cambió cuando llegó en 2011. Cerró su cuenta de Twiter dos semanas después de que Llorente fuera cesado de su cargo. Su último tuit le agradecía el esfuerzo y la confianza. A partir de ese momento, silencio total.
  5. Lleva presentando los informativos de esta tele liderada por José Antonio Sánchez, desde entonces. No ha hecho declaraciones públicas sobre el cuestionadísimo modelo informativo de esta época aciaga.

Así las cosas, me preguntaba qué llevó a Ana Blanco a calzarse una chaqueta negro azabache el viernes, y posicionarse así de una manera abierta y total, tras tantos años viviendo de perfil, sin decir nada sobre nada, y sin emitir ningún análisis sobre el sentido de su trabajo, ninguna reflexión sobre lo que estaba gritando el espectador medio. He hablado con un numeroso grupo de compañeros, muchos de los cuales como decía, la respetan y la quieren, y esta sería más o menos la conclusión: Se vistió de negro, y va a seguir haciéndolo, porque ya no se puede ser indiferente y porque no hacerlo supone que estás defendiendo a la dirección, que ya resulta del todo indefendible. Porque gente a quien ella tiene en alta consideración le ha aconsejado que lo haga. Que la cosa ya es insostenible. El viernes negro ha crecido tanto que, o te muestras a favor de una ley para conseguir una tele de todos, o estás a favor de una tele del Gobierno de PP. Porque estaba frente a ese dilema. Así de claro y así de simple.

Se está vistiendo de negro gente que jamás había protestado por la política informativa

Hay algo insólito en esta iniciativa: se está vistiendo de negro gente que jamás había protestado por la política informativa, que incluso formó parte del equipo de Urdaci, y de los equipos directivos de Somoano. Gente de todas las ideologías, me cuentan. "Yo no nos pueden decir que esto es cosa de los bolcheviques, o de los rojeras, porque se está uniendo a esto parte incluso de esa redacción paralela que se creó cuando llegó el PP", me apuntan desde la redacción.

Tampoco se puede mantener, como escribió hace unos días el ínclito director de Informe Semanal, Jenaro Castro, que haya una "mayoría silenciosa que porta en la solapa imaginaria del trabajo diario, la honestidad, la lealtad y la decencia el lazo blanco de una televisión pública necesaria, integradora y compartida" que desde aquí te digo, querido Jenaro, menuda frase...

También hay algo insólito en la trayectoria de Ana Blanco. La presentadora, que no es una heroína (ni tiene por qué serlo), que según sus colegas es muy tímida, muy comedida, y un tanto insegura, protesta mucho más de lo que el espectador pueda pensar, a juzgar por su silencio sepulcral sobre estos asuntos. Y se empecina en mantener un rigor, en hacer las cosas bien, en defender lo defendible, en la medida de sus posibilidades. Gana pequeñas batallas: no usa frases como "desafío independentista", intenta meter aunque sea en 40 segundos en el minuto 17 del telediario, la noticia que debería ir en el sumario.

Lo que está claro es que Ana Blanco ha dejado de ser blanca para siempre

Incluso algunos de los profesionales que llevan desde el minuto uno denunciando la manipulación, y que son muy críticos con esa especie de equidistancia de Ana Blanco, son conscientes de lo dura que es esa pelea. "Presentadoras como ella o como Pilar G. Muñiz, del TD 1, intentan de verdad frenar la falta de pudor de los jefes, pero es muy muy difícil, porque ellas no son las editoras, no deciden. Y todos sabemos que la verdadera manipulación está en la elección de los temas y en cómo se organizan, en el orden, y en eso los presentadores no pueden intervenir". Cada uno lucha con sus armas: hay quien decide no hacer directos, hay quien decide no firmar las noticias, hay quien decide denunciar todo lo que es denunciable y hay quien decide, con la que está cayendo, vestirse de blanco para hacer su pieza en el informativo, dejando claro que esa no es su guerra, como hicieron el viernes varios corresponsales. O el enviado a la fiesta del Rocío, que lució una chaqueta crema (sí, chaqueta crema, CREMA) con su pañuelito en el bolsillo y todo (minuto 0:41:52)

En cualquier caso, y entre tantas turbulencias, lo que está claro es que Ana Blanco ha dejado de ser blanca para siempre y Vietnam está a un paso de perderse. Porque lo que también está claro es que la dirección de TVE no se atrevería jamás a quitar a la presentadora más transversal de todos los tiempos.

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