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28/05/2014 09:18 CEST | Actualizado 27/07/2014 11:12 CEST

Robots asesinos - ¿Quién está a cargo?

¿Se sabe si las nuevas tecnologías militares están en línea con las leyes humanitarias y de derechos humanos? ¿Seremos capaces de prohibir por completo el uso de los robots asesinos mediante legislación preventiva, o al menos asegurar que su utilización y uso esté sujeto a un claro control humano?

Recientemente, un grupo de expertos y de representantes bien preparados de varias organizaciones de las Naciones Unidas, del Comité Internacional de la Cruz Roja, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas y 87 países se reunieron en Ginebra para discutir los desafíos que presentan los "robots asesinos" también llamados armas letales autónomas. La discusión se llevó a cabo bajo el marco de la Convención de Ciertas Armas Convencionales (CCAC) que logró acordar con anterioridad la restricción del uso de las armas láser cegadoras antes incluso de que fuesen utilizadas en el campo de batalla. Este precedente ha de servir como inspiración para hacer lo mismo con los robots asesinos.

La Campaña "Stop Killer Robots", junto a muchos otros agentes, ha hecho un llamamiento para la prohibición completa de las armas letales autónomas. En caso que esto no fuera posible, el llamamiento sería para desarrollar una legislación internacional que regule el control de estas armas. La decisión final de poner término a la vida debe permanecer estrictamente en manos humanas. La reunión de la semana pasada ha puesto en marcha la discusión sobre el control de estas armas, y con ello, ha definido el marco para el futuro trabajo de la CCAC en esta materia.

A medida que la atención se vierte sobre los robots asesinos, nosotros (y particularmente los gobiernos) debemos asumir la tarea de pensar constructivamente sobre cómo abordar estos nuevos desafíos. Necesitamos soluciones inteligentes para asegurar que la próxima reunión de la CCAC, que será en Ginebra el próximo noviembre, sea un éxito.

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