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11/02/2019 07:29 CET | Actualizado 11/02/2019 07:29 CET

"Por el hecho de ser hombre"

Muchos hombres se pierden en la expresión que resume la construcción cultural del género en la frase "por el hecho de ser mujer". Dicen que es carente de sentido, que no significa nada, o que es como decir que "hay cosas que pasan porque pasan" o "cosas que son como son". Parece que su superior capacidad intelectual, tal y como recogen los postulados machistas en boca de uno de sus portavoces, el eurodiputado Janusz Korwin-Mikke, no es capaz de llegar a la concreción, aunque quizás todo se deba a las interferencias que en sus cerebros producen palabras como "mujer", "Igualdad" o "género".

Lo digo porque esos mismos hombres y esas mismas posiciones machistas no tienen ningún problema, ni tampoco les genera duda alguna a la hora de entender su significado, cuando afirman que los hombres son denunciados falsamente por sus parejas "por el hecho de ser hombres", o que han perdido la presunción de inocencia "por el hecho de ser hombres", o que tras separarse no les dan la custodia de sus hijos "por el hecho de ser hombres", afirmando, curiosamente, que se las dan a las mujeres "por el hecho de ser mujeres". Aquí no tienen problema en emplear la frase, por lo visto todo lo que sea cuestionar o atacar a las mujeres es válido.

Esta situación refleja dos hechos:

  • El primero, el poder que le otorgan a su palabra para definir lo que es y no es de manera interesada. De ese modo, si ellos dicen que el argumento resumido en la frase "por el hecho de ser mujer" no tiene sentido, pues no lo tiene; y si afirman que la idea de que las cosas que les ocurren a ellos les pasan "por el hecho de ser hombres", pues entonces sí tiene sentido y profundidad.

  • La segunda, es la demostración de que el machismo y su desigualdad actúa de forma que las mujeres, "por el hecho de ser mujeres", sufren una serie de consecuencias negativas basadas en la construcción de la normalidad (discriminación, brecha salarial, precariedad laboral, acoso, abusos, violencia de género...), y que los hombres, "por el hecho de ser hombres", tienen una serie de privilegios sostenidos sobre esa construcción..

Parte de la estrategia actual del machismo va dirigida a ocultar esta construcción tan ventajosa para los hombres, por eso no les gusta la expresión "por el hecho de ser mujer", pues aceptarla significa entender que lo que le ocurre a millones de mujeres en sus relaciones personales, familiares, laborales, sociales... no es un problema particular de cada una de ellas ni de determinadas circunstancias, sino consecuencia de las referencias de una cultura machista que crea el marco y el contexto necesario para que luego puedan suceder dentro de esa normalidad cómplice. Pero, además, como se observa en sus propios argumentos cuando se refieren a las circunstancias que ellos afirman que les pasan a los hombres, reconocer que hay una desigualdad, discriminación y violencia contra las mujeres que forma parte estructural de la cultura machista y que, en consecuencia, se dirige contra ellas "por el hecho de ser mujeres", supone aceptar que quienes ejercen esa discriminación y violencia para mantener la desigualdad inspiradora son hombres, y lo hacen "por el hecho de ser hombres", es decir, por seguir las referencias que esa cultura ha puesto a su alcance para llenarse de razones y argumentos a la hora de actuar se ese modo, y después encontrar justificaciones para minimizar sus consecuencias.

Muchos creen que hacerse pasar por víctimas de la realidad oculta su responsabilidad como autores de ella, y que esconder las motivaciones que surgen al amparo de la cultura del machismo a la hora de agredir a las mujeres, hace desaparecer su responsabilidad como agresores. Pero se equivocan, ya no engañan a nadie.

Y todo ello tiene una derivada más. Si los hombres "por el hecho de ser hombres" actúan contra las mujeres "por el hecho de ser mujeres" tiene que ser para algo. Ya sabemos que el "por algo", esa motivación para actuar, surge de las referencias culturales, y ahora comprobamos que los objetivos pretendidos a partir de esos motivos también son inspirados por el mismo contexto, y son de dos tipos. Por un lado, defender su imagen y condición de hombre como expresión de lo que supone su orden jerarquizado, y por otro, mantener los privilegios que conlleva esa posición. Nada es casual, si el machismo se molesta tanto en atacar a la Igualdad y al feminismo es por algo y para algo.

El machismo se siente dueño de la palabra, por eso se permite darle el significado que beneficia a muchos hombres, y para ello no dudan en decir lo mismo y lo contrario, por eso no dudan en negar que las agresiones y los asesinatos de mujeres por violencia de género no se dirigen contra ellas "por el hecho de ser mujeres", sino por determinadas circunstancias; y, sin embargo, lo que les pasa a los hombres, sea lo que sea, les ocurre "por el hecho de ser hombres". Muchos creen que hacerse pasar por víctimas de la realidad oculta su responsabilidad como autores de ella, y que esconder las motivaciones que surgen al amparo de la cultura del machismo a la hora de agredir a las mujeres, hace desaparecer su responsabilidad como agresores. Pero se equivocan, ya no engañan a nadie.

La realidad que ha creado el machismo ha actuado a lo largo de toda la historia contra las mujeres, y hoy tenemos una doble referencia que lo demuestra: que los hombres se han comportado de ese modo "por el hecho de ser hombres", y que esa realidad está llena de ejemplos y casos de lo que "muchos hombres han hecho".

Este post se publicó originalmente en el blog del autor.

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