Cabeza afeitada, ofrendas, purificación... 11 de los pequeños cumplen así con la promesa hecha por sus padres para agradecer su regreso y en honor al buzo fallecido en el rescate.
Lo que empezó como una catástrofe natural se ha convertido en un desastre por culpa del ser humano. Demasiados niños viven en la calle tras haber perdido a sus padres, y eso los convierte en víctimas perfectas para los traficantes. Ya existe la venta de niñas nepalíes en Europa. Y de los que se quedan en Nepal, muchos se han hecho adictos a esnifar pegamento o pintura.