La creación de una comisión en el Congreso y la investigación ordenada por el Vaticano abren la puerta a escuchar a las víctimas y a lograr su reparación tras los abusos.
Las confesiones requerirán el uso de mascarilla; el cestillo no se pasará, estará en la salida y el saludo de la paz se podrá sustituir por un gesto sin contacto.
Blázquez sostiene que no se deben encubrir los casos ni darles una respuesta equivocada" y señala que deben reconocer sus "pecados" ante Dios y ante los hombres "sin pretextos".