Tras un fallo del Supremo, los haredim también tendrán que hacer la mili, cuando hasta ahora se salvaban con la excusa de estudiar las escrituras. Y el cambio no les ha gustado nada.
Sostiene que las eximentes que Netanyahu mantuvo para contentar a sus socios religiosos rompen con la igualdad de los ciudadanos ante el cumplimiento de las leyes.