Los reyes visitan La Palma cuatro días después y prometen "la ayuda de todos" a una isla cada día más arrasada y con serios problemas para acoger a los miles de evacuados.
Los vecinos lloran sus pérdidas tras la erupción del volcán: "Cogimos a la niña, el gato y salimos corriendo. Estamos con una mano delante y una detrás".