A Margarita de Dinamarca le salió muy bien la jugada pese a los daños colaterales: la familia real danesa vive el sueño que otras monarquías europeas querrían
Margarita II era popular cuando reinaba y lo sigue siendo tras abdicar. Además, ha fortalecido la monarquía y sus 'humillados' nietos tampoco pueden quejarse.