La lección (y el silencio de hielo) del papa a Rubio tras el ridículo regalo que le ha hecho
Las redes viralizan el momento en el que el secretario de Estado norteamericano entrega un pisapapeles al pontífice, que lo recibe con cero entusiasmo. Prevost, en cambio, elige para su paisano una pluma de madera de olivo. Nada subliminal.