Un informe de MSF documenta la violencia sexual generalizada y sistemática en carreteras, campos de cultivo y campos de desplazados, tanto en zonas de conflicto como lejos del frente.
En abril de 2026, Sudán entra en su cuarto año de guerra. Para la población civil, el conflicto ha significado una violencia implacable: ejecuciones masivas, tortura, detenciones y la destrucción de hogares, hospitales e infraestructura esencial.
Un informe de la organización Freedom House muestra que el país de Trump, más Bulgaria e Italia, está entre las naciones consideradas libres con los mayores deterioros el año pasado. Se acumulan ya 20 años de retrocesos en todo el planeta.
"El mundo nos ha olvidado. La gente fuera de Sudán no sabe lo que está pasando aquí. Pero espero que empiecen a comprender que aquí hay muchas necesidades. Necesitamos que el mundo pare la guerra".
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado este "trágico" balance, que incluye tanto a pacientes como a familiares que se encontraban en el hospital.
Los trabajadores fallecieron por asfixia. No es la primera vez que ocurre este tipo de sucesos, pues la misma zona fue escenario de un accidente similar ocurrido el pasado abril, cuando parte de una mina se derrumbó y provocó varios heridos.
Un informe de MSF y el IECAH evidencia el fracaso de un planeta con poco corazón ante los 36 conflictos abiertos hoy. Intereses, dobles raseros y olvido que impiden proteger a los civiles y darles respuestas básicas. Un fracaso colectivo.
"La guerra en Sudán sigue atormentándonos, desgarrando familias. Quienes huyen comparten las mismas historias de pérdida e incertidumbre. Ya no hay esperanza de que algún día tengamos paz".
El país africano supera los 8,5 millones de desplazados y refugiados, avanzan la desnutrición y las enfermedades por falta de sanidad y la ayuda no llega. Se calcula que ya van 15.200 personas muertas.
"Sufren un horror inimaginable cada día que pasa mientras las Fuerzas de Apoyo Rápido y las Fuerzas Armadas de Sudán compiten temerariamente por el control".
Los conflictos armados dejan 238.000 muertos y un coste de 15,5 billones de euros, el 13% del PIB del planeta. Afganistán vuelve a ser el país más violento del mundo.
Nuestro país es el tercero en Europa con más solicitudes de asilo, con 118.842 el año pasado, en un momento de récord mundial, pero también es el tercero por la cola en resoluciones favorables. 80.000 se han topado con el sistema en 2022.
Los combates han causado la muerte de más de 600 civiles y heridas a 5.000 más. Hay 700.000 desplazados internos y han escapado del país 120.000 sudaneses más.
"Animamos a los dos grupos a que se comprometan a acabar con el conflicto y a que aseguren el acceso humanitario sin restricciones", dicen desde Washington.