Un informe de MSF documenta la violencia sexual generalizada y sistemática en carreteras, campos de cultivo y campos de desplazados, tanto en zonas de conflicto como lejos del frente.
En abril de 2026, Sudán entra en su cuarto año de guerra. Para la población civil, el conflicto ha significado una violencia implacable: ejecuciones masivas, tortura, detenciones y la destrucción de hogares, hospitales e infraestructura esencial.
"La guerra en Sudán sigue atormentándonos, desgarrando familias. Quienes huyen comparten las mismas historias de pérdida e incertidumbre. Ya no hay esperanza de que algún día tengamos paz".
El vídeo, que se ha hecho viral en redes sociales, muestra a Salva Kiir orinándose en los pantalones durante un acto celebrado en diciembre en la capital del país.
Michael Malley, pediatra de MSF, relata el tratamiento a una niña con malaria y meningitis en una zona en disputa entre Sudán y Sudán del sur, un viaje de angustia y felicidad, del coma a la sonrisa.
Siria, Yemen, Congo, Etiopía, Burkina Faso, Haití, Mozambique o Libia, aunque no acaparen titulares, siguen sufriendo y necesitando ayuda, clama la ONU.
Aunque a veces una sola foto da la vuelta al mundo y la gente le presta atención, hay muchas personas en el fuego cruzado del conflicto que nunca verán sus historias en las noticias. Además de Siria, Irak y la crisis del Mediterráneo, estas son otras tres crisis humanitarias que no podemos ignorar (más) en 2017.
Mientras en todo el mundo los niños se preparan alegremente para las vacaciones de navidad, miles de niños en Sudán del Sur siguen atrapados en una guerra que está destrozando el país desde 2013. Y otros miles seguirán viviendo con el miedo a ser reclutados a la fuerza por los grupos armados.
Llora y llora Albert Rivera porque "algunos" van a Venezuela solo en busca de "dinero e información", mientras que a él y a los suyos, políticos altruistas natos, les importa "lo que pasa más allá de nuestras fronteras" y viajan a otros países solo a "apoyar a los que han sufrido" en la dictadura bolivariana, que, en su hipocresía supina, dicen tener por la peor de las dictaduras posibles