La terrible masacre en el club Pulse de Orlando (Florida) no es un hecho aislado. La yihad contra los infieles en EEUU está en marcha desde hace ya tiempo. No debemos engañarnos pensando que este es un ataque dirigido contra los homosexuales: se perpetró en contra de la cultura y la civilización occidental.
Se pueden aprobar todas las leyes posibles para garantizar que tenemos los mismos derechos y, aun así, ninguna de ellas tendrá sentido mientras se nos siga percibiendo como inferiores, distintos, enfermos, desviados, invertidos, inmorales o perversos.