Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
El partido de nuestras vidas o la Finalissima del Mundial: Messi, Lamine y el cara a cara entre los campeones de Europa y América

El partido de nuestras vidas o la Finalissima del Mundial: Messi, Lamine y el cara a cara entre los campeones de Europa y América

Miren a sus costados, saboreen cada instante de este 19 de julio, recuerden y escojan sabiamente con quien ver el partido. Esta noche se decidirá qué país es campeón del mundo y nadie sabe cuándo volveremos a vernos en otra como esta.

La Finnalissima del Mundial, el partido de nuestras vidas.
La Finnalissima del Mundial, el partido de nuestras vidas.Manolo Orellana

"Nos ha llegado el día", que diría Luis Aragonés, el sabio de Hortaleza, aquel que puso la primera piedra en la historia para que España abriese las alas y volara hacia la gloria. Este domingo 19 de julio entrará, pase lo que pase, por siempre en la memoria colectiva. Un partido con el que cualquier futbolista sueña desde que nace, un premio que todo país anhela, una puerta para volver a entrar en la gloria del deporte rey 16 años después de que Andrés Iniesta bordara la primera estrella de la selección en Sudáfrica. Hoy, más de tres lustros después, otro escenario inimaginable emerge ante dos naciones. Esta vez será en Nueva York, con la Argentina de Messi, la vigente campeona del trofeo ansiado por todos. Sin embargo, la historia entre España y la albiceleste viene de largo, de dos gestas ya alcanzadas hace años.

Corría el 2024 cuando se disputaban la Eurocopa y la Copa América; la primera en Alemania, la segunda en Estados Unidos. La del viejo continente fue alzada por la selección de Luis de la Fuente tras vencer a Inglaterra 2-1 en Berlín. La del nuevo continente fue en Miami, donde los de Lionel Escaloni vencieron por un tanto a Colombia. Ambos entonces se convirtieron en los campeones de sus respectivos hemisferios y el escenario se emergía con un partido entre los dos que decidieran quién podía ser el mejor del mundo; qué gloria era mejor, si la europea o la americana. El encuentro se fijó para el 27 de marzo de este mismo año en Doha, en Catar, y se apodó con un nombre que resuena desde entonces: la Finalissima. Sin embargo, el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel con Irán hizo que se cancelara cualquier actividad deportiva y, con ello, la suspensión del duelo más esperado entre ambas selecciones.

Desde entonces, comenzó un rifirrafe para ver dónde se podía disputar el partido. En un primer momento se barajó el Santiago Bernabéu como posible lugar y después se ofreció una final a doble partido. Tanto la UEFA como la RFEF buscaron opciones para que tuviera lugar el encuentro. Sin embargo, la AFA se negó a cada una de las propuestas establecidas encima de la mesa e incluso a buscar una fecha alternativa. "España estaba dispuesta a jugar tal y como se ha señalado siempre. No ha puesto condiciones. España ha ofrecido, de la mano de UEFA, todas las posibilidades, a pesar de lo cual, y dada la situación, la Finalissima ha sido cancelada", esgrimía en un comunicado la federación española. El encuentro entre los campeones de Europa y América caía así en saco roto. Pese a todo, el destino todavía se guardaba un as bajo la manga, una oportunidad para que el partido de nuestras vidas tuviera lugar: el Mundial. Donde cada una de las selecciones se han abierto paso hasta llegar a la ansiada final del mayor trofeo de selecciones.

Rey y heredero, historia de una imagen 

  Leo Messi con Lamine Yamal en 2007 en la imagen de Joan Monfort.EFE

Hay imágenes que sólo revelan su verdadero significado cuando el tiempo completa el encuadre. En 2007, una campaña solidaria dejó una fotografía imposible de interpretar entonces: Lionel Messi, con 19 años, sostenía en una bañera a un bebé de pocos meses. Su nombre, Lamine Yamal. Nadie podía imaginar que aquel instante de una mera campaña publicitaria acabaría convertido en un símbolo del fútbol. Casi dos décadas después, el rey y quien muchos señalan como su heredero vuelven a encontrarse quizá y seguramente por última vez en un terreno de juego. Esta vez no entre el agua y las sonrisas de una sesión benéfica, sino bajo los focos de una final del Mundial, como si el destino hubiera escrito la primera línea de esta historia mucho antes de que ambos conocieran su desenlace.

Messi llega a la cita definitiva tras una carrera irrepetible habiéndose convertido en el máximo goleador de la historia de los Mundiales. Después de conquistar el mundo y elevar a Argentina a la cima, el capitán ha vuelto a conducir a la albiceleste con la serenidad de quien ya ha vencido al tiempo y ha asumido su gloria. Sin la velocidad de sus primeros años, pero con una inteligencia que sigue marcando el ritmo de los partidos principalmente en los momentos más decisivos. Leo ha guiado a su selección hasta otra final, dispuesto a defender el legado del mejor futbolista de su generación y a añadir un nuevo capítulo a una trayectoria que ya pertenece a la eternidad: el de convertir a Argentina en la tercera selección bicampeona de toda la historia

En el otro lado aparece Lamine Yamal, el niño de aquella fotografía convertido en el rostro del futuro que porta el 19 como un día lo hizo Messi. Con la irreverencia de la juventud y un talento capaz de decidir partidos en el mayor escenario posible, ha liderado el impulso de una España renovada y más coral que la albiceleste hasta la final. El fútbol, siempre amante de las coincidencias que parecen cuentos, ha reunido frente a frente al rey y al heredero. Uno busca prolongar su reinado; el otro, comenzar el suyo. Uno quiere retirarse de los Mundiales habiendo conseguido dos consecutivos, otro bordar la segunda estrella sobre el escudo español 16 años después de Sudáfrica. Y mientras el mundo espera el pitido inicial, aquella vieja fotografía en una bañera deja de ser una simple anécdota para convertirse en la prueba de que, a veces, el destino también juega al fútbol.

19 años han pasado de aquella de aquella fotografía. Entonces Messi era el 19 de la albiceleste, Yamal es el 19 actualmente de la española. Leo tenía 19 años en la captura de la imagen y Lamine tiene 19 hoy. Entre el cumpleaños de uno y otro hay 19 días de diferencia, ambos lo han celebrado durante el Mundial. Para supersticiosos y amantes de las profecías, desde luego la del 19 no está mal. Este domingo 19 de julio se desvelará cómo termina la historia y quién se alza con la copa; si el 19 español se convierte en 10 o si el 10 argentino que también fue 19 mantiene su reinado.

Maestro y aprendiz, última lección

Luis de la Fuente y Lionel Scaloni, maestro y aprendiz.
  Luis de la Fuente y Lionel Scaloni, maestro y aprendiz.Getty Images

La de Lamine Yamal y Leo Messi es la única historia que se decidirá este domingo como si el destino la hubiera dibujado con un pincel caprichoso. El encuentro reúne a dos entrenadores cuyas historias ya se habían cruzado lejos de los estadios, años atrás, en un curso de formación de entrenadores de la UEFA, donde Luis de la Fuente ejercía como docente mientras un joven Lionel Scaloni ocupaba uno de los pupitres. Entonces compartían lecciones, conceptos y debates sobre el juego. Nadie podía imaginar que aquel aula acabaría siendo el prólogo de una final mundialista. Es otra de esas historias que empezaron a definirse mucho antes de que nadie supiera de la existencia de esta final. 

Luis de la Fuente llega al partido decisivo tras una vida dedicada a construir el futuro del fútbol español. Desde las categorías inferiores hasta la selección absoluta, moldeó generaciones enteras de futbolistas con una idea reconocible de juego, paciencia y liderazgo. Su trayectoria ha encontrado la recompensa definitiva tras ganar la Eurocopa de 2024 y conducir ahora a España hasta una nueva final del Mundial más de tres lustros después, confirmando que el trabajo silencioso de tantos años. "Scaloni y yo tenemos una muy buena amistad, hablamos con cierta frecuencia, y bueno, en el viaje hacia aquí hablamos de fútbol y de muchas más cosas", decía el seleccionador español. 

En el banquillo opuesto estará Lionel Scaloni, aquel alumno que escuchaba y aprendía en las aulas y que hoy dirige a la vigente campeona del mundo. Convirtió las dudas iniciales en un ciclo ganador y llevó a Argentina de nuevo a lo más alto gracias a un equipo construido desde la convicción y la unidad en torno a Messi. Dos Copas Américas y la Copa del Mundo de 2022 en Qatar lucen en las vitrinas bajo su liderazgo. Sin embargo, ahora deberá vencer al maestro. Quizá el reto más complicado hasta la fecha para el técnico argentino. "Luis nos ha dado una mano enorme a los chicos que hicimos el curso de entrenador en Las Rozas. He tenido charlas con él y le deseo lo mejor", dijo Scaloni. 

Ya no habrá pizarras ni exámenes: solo noventa minutos para descubrir si la experiencia del maestro prevalece o si el discípulo termina superando la última lección.

60 años después: el partido de nuestras vidas

La Selección Española celebrando el pase ante Francia.
  La Selección Española celebrando el pase ante Francia.FIFA via Getty Images

La historia de este encuentro de la Copa del Mundo no sólo es única por las historias que contienen ambas plantillas. Se trata de la primera ocasión en la que los campeones de Europa y América se enfrentan en el partido decisivo del Mundial. Además, también es la primera vez desde 1930 que dos selecciones hispanohablantes se miden en la final —entonces era la edición inaugural, cuando Uruguay venció 4-2 a precisamente Argentina—. Hasta un total de 22 ediciones han pasado desde entonces.

Para más datos extraordinarios, el partido de este domingo es la segunda vez en toda la historia de los Mundiales que se enfrentan España y Argentina. La última tuvo lugar en 1966 durante la fase de grupos de la edición realizada por Inglaterra. Entonces, el encuentro que se disputó en Birmingham cayó hacia el lado de la albiceleste con dos goles de Luis Artime y tan solo uno de Pirri para el conjunto español. 60 años después se dará la revancha de aquel encuentro en un escenario mucho más apropiado: la final del mundo. 

"Estamos en un momento que debemos recordar el resto de nuestra vida. Miren a su alrededor, sientan con quien están, dense la mano los unos a otros porque casi no teníamos derecho a soñar algo tan grande, porque ni en el país de Nunca Jamás hubiera nadie pensado que España podía disputar una Copa del Mundo. Es un sueño mágico, inalcanzable creíamos. Pues no, los nuestros hoy no son los nuestros: todos somos suyos", narraba hace 16 años Carlos Martínez. Hoy, más de tres lustros después, podemos volver a repetir el inicio de la trasmisión: vamos a jugar la final de una Copa del Mundo. 

MOSTRAR BIOGRAFíA

Redactor de Política en El HuffPost. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en elDiario.es, El Confidencial y Redacción Médica. Además de la actualidad política e informativa, ha cubierto efemérides como la DANA o la erupción del volcán de La Palma, realizado entrevistas a raperos o elaborado reportajes sociales, especialmente sobre migración y vivienda.

!
Los comentarios de esta noticia están cerrados
Rellena tu nombre y apellidos para poder comentar
completa tus datos
!
Comenta con respeto, tu opinión se publicará con nombres y apellidos