"¿Aire acondicionado? Ni siquiera lo habíamos pensado": así mantienen fresca su casa a pesar de los 40 °C de temperatura en el exterior
Estas dos viviendas francesas mantienen una temperatura estable durante las olas de calor gracias a la arquitectura bioclimática.

Mientras gran parte de Europa encadena olas de calor cada vez más intensas y el aire acondicionado se convierte en un bien casi imprescindible, hay viviendas que consiguen mantenerse frescas incluso cuando el termómetro supera los 38 o 40 grados en el exterior. Y lo hacen sin recurrir a sistemas de refrigeración.
Es el caso de dos familias francesas que, pese a vivir en zonas castigadas por las altas temperaturas, aseguran que en el interior de sus casas nunca se superan los 25 ºC. Su secreto no está en la tecnología, sino en el diseño de la vivienda.
"Nunca superamos esa temperatura", explica al diario La Montagne Julien Coissard desde su casa de Nohanent, en el departamento francés de Puy-de-Dôme. "Cuando vamos a casa de amigos, notamos muchísimo la diferencia. Muchos han terminado instalando aire acondicionado. Nosotros ni siquiera nos lo habíamos planteado".
Dos casas completamente distintas con el mismo resultado
A unos 50 kilómetros de allí, en Lignerolles, cerca de Montluçon, Sylvain Faivre vive una situación muy parecida. Su vivienda ni siquiera fue construida desde cero: era un antiguo granero rehabilitado hace una década. Aun así, durante la ola de calor el interior también se mantiene alrededor de los 25 grados.
"Aquí se está muy bien", resume. "Nuestros hijos estudian en París y siempre dicen lo mismo cuando vuelven a casa: recuperan un frescor que ya no tienen en su piso". Las dos viviendas apenas comparten aspecto. Una es una casa contemporánea; la otra, un edificio tradicional rehabilitado. Sin embargo, ambas fueron diseñadas por el arquitecto Fernand Ribeiro, especialista en arquitectura bioclimática.
El jardín también forma parte del aire acondicionado
Según Ribeiro, el error habitual consiste en pensar únicamente en el aislamiento de la vivienda. "Una casa también empieza en el jardín", defiende. Cuando Julien Coissard construyó su vivienda en 2008, los árboles se plantaron incluso antes de terminar las obras.
Hoy, casi dos décadas después, un cerezo protege las fachadas orientadas al este, mientras que arbustos y vegetación reducen la temperatura del entorno inmediato.
La propia vivienda incorpora además varios elementos pensados para evitar el sobrecalentamiento: hormigón celular, estructura de madera, aislamiento de celulosa, cubierta ventilada, intercambiador de calor tierra-aire y amplios aleros para reducir la incidencia directa del sol.
El objetivo no era combatir las olas de calor, sino mejorar el confort durante todo el año. Sin embargo, el resultado también ha demostrado ser muy eficaz en verano.
También es posible conseguirlo rehabilitando una vivienda
El caso de Sylvain Faivre demuestra que no hace falta construir una casa nueva. Durante la rehabilitación del antiguo granero se conservó la masa térmica de los gruesos muros de piedra, se renovó completamente el aislamiento, se favoreció la ventilación natural y se redujo al máximo la entrada directa de radiación solar.
Diez años después, el resultado sigue siendo el mismo. "Estamos muy contentos", resume su propietario. Para Ribeiro, muchas soluciones ya existían mucho antes de que aparecieran los aparatos de aire acondicionado. "Hemos olvidado lo que sabían hacer nuestros antepasados", afirma.
El 70% de las viviendas podría reducir su dependencia del aire acondicionado
La creciente frecuencia de las olas de calor está disparando el interés por este tipo de construcciones. El propio arquitecto asegura que cada vez recibe más llamadas de propietarios que buscan adaptar viviendas antiguas para soportar mejor los veranos.
Según simulaciones del colectivo francés Nos Villes à 50 °C, casi el 70% de las viviendas podría mantener unas condiciones térmicas aceptables sin depender continuamente del aire acondicionado si combinara varias medidas sencillas: protección solar exterior, buen aislamiento, ventilación nocturna y ventiladores de techo.
El arquitecto belga Vincent Callebaut resume esta filosofía con una frase que cada vez gana más peso entre los especialistas: "El mejor aire acondicionado es la arquitectura".
Adaptar las viviendas existentes, el gran reto
Los expertos recuerdan además que el desafío no consiste únicamente en construir casas nuevas. Se estima que el 90% de los edificios que estarán en uso en 2050 ya existen actualmente, por lo que la prioridad pasa por adaptar el parque inmobiliario actual.
Al mismo tiempo, varios especialistas defienden que la adaptación al calor extremo no puede recaer únicamente sobre los propietarios.
Diversos colectivos proponen ampliar la red de refugios climáticos —bibliotecas, parques, piscinas, edificios públicos o incluso iglesias— para ofrecer espacios frescos accesibles a toda la población durante las olas de calor, una estrategia que ya han empezado a desarrollar varias ciudades europeas.
