Progres
El devastador destrozo que Pedro Sánchez le ha hecho a la izquierda va a ser difícilmente reversible en esta generación.
Muchos lo están pasando mal. No saben qué pensar. No hacen pie. Los de derechas son otra cosa. Porque los de derechas no se vinculan tan afectivamente a sus líderes, a sus símbolos y sus siglas. Ante la corrupción en la derecha, los conservadores reaccionan con rabia por tener que dar la razón a los progresistas, pero nadie jamás se sintió dolido, personalmente traicionado por Bárcenas o por Fernández Díaz. Pero ante la corrupción en la izquierda, a los progresistas se les tambalea el mundo, van al psicólogo. Los de derechas son de derechas por interés. Los de izquierdas son de izquierdas por identidad. Y no es lo mismo que ataquen tus intereses que tu identidad. ¿Cómo va a haber trincado Zapatero una pasta gansa si es alguien que siempre apoyó a la cultura? ¿En quién vamos a creer ahora? ¿Qué va a ser de nosotros?
Mira que los psicólogos se pasan la vida discutiendo entre sí sobre todos los temas. Pues hay uno en el que hasta los psicoanalistas y los conductistas están de acuerdo: es durísimo aceptar hechos que desmienten los dogmas básicos sobre los que cada uno hemos construido nuestro mapa del mundo. Cuanto más evidentes son esos hechos, más duro es. Sólo los héroes son capaces de hacerlo. Los demás nos agarramos a clavos ardiendo, aceptamos hipótesis de las que nos carcajearíamos si los implicados fueran los otros, juramos que el emperador está vestido. Y más vestido cuanto más desnudo esté realmente. Entre el yo y la realidad no es fácil escoger la realidad, y ésa es la semilla de la neurosis. Ante el registro/requerimiento de la UCO, psicoterapeutas y fabricantes de lexatín se frotan las manos.
Y no me refiero a los progres profesionales, a aquéllos cuyo trabajo consiste en estar cuarenta horas semanales en el lado correcto de la Historia. Periodistas, comentaristas, estrellas del espectáculo y la opinion cuya probabilidad de que salgan en los medios aceptando que el agua moja, la Tierra es redonda y el PSOE es un partido corrupto, es la misma que existe de que León XIV comente que, tras pensarlo a fondo, ya no cree en Dios. “Es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda” (Upton Sinclair). Me refiero a los progres de a pie, a la infantería progresista, a aquéllos que no se están jugando el salario, sino el buen rollo con sus amigos, su forma de vestir, la comodidad de tener ya decidida la conclusión de sus razonamientos antes de iniciarlos. No es poca cosa.
Y ahí andan. Buena gente y mala gente. Con su personaje a cuestas, como andamos todos. Cuentan que Johnny Weismuller pasó los últimos años de su vida en un psiquiátrico repitiendo el grito de Tarzán. Algo parecido también me suena haber leído respecto de Bela Lugosi y Drácula. El devastador destrozo que Pedro Sánchez le ha hecho a la izquierda va a ser difícilmente reversible en esta generación, y un elemento importante de esta demolición ha sido llevar a los progres al límite de su disonancia cognitiva, justo al borde del punto de no retorno. Algunos se han abrazado a la obcecación defensiva. Otros parece que… bueno, no sé. Los hay que caminan lentamente, a la velocidad del desamparo. No hacen pie, ya lo dije. No sé si agradecérselo al presidente o añadirlo a su larga lista de cuentas pendientes.
El HuffPost no se hace responsable ni comparte las opiniones expresadas por los autores o colaboradores de esta publicación.