VOX. Las hipótesis
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VOX. Las hipótesis

Quizá fuera mejor para el sistema que VOX adelantase al PP porque es esta opción la que con toda seguridad impediría la llegada de VOX al poder.

El presidente de Vox, Santiago AbascalEuropa Press via Getty Images

Las tendencias demoscópicas actuales, registradas en momentos en principio alejados de unas elecciones generales, marcan un ascenso continuo de VOX, la fuerza de extrema derecha encabezada por Abascal, que se aproxima cada vez más al PP, y con la particularidad de que la popularidad personal de Abascal ha sobrepasado ya claramente a la de Feijóo.

Comoquiera que las organizaciones situadas a la izquierda del PSOE forman un totum revolutum desatentado y sin tino, las fuerzas de derechas prevalecen teóricamente sobre las de izquierdas, de forma que la imagen que se proyecta hacia un futuro todavía impreciso pero no muy lejano es la de un gobierno conservador con Feijóo en la presidencia y Abascal en la vicepresidencia o, en un supuesto si cabe todavía más inquietante, en el Ministerio del Interior.

Este es el desolador panorama que Rufián ha agitado ante una representación significativa del mundo progresista, que ha perdido el sentido de la orientación (el debate a ocho previo a las autonómicas de Aragón mostró con crudeza una fragmentación insoportable del hemisferio izquierdo). Con toda la razón, el portavoz republicano, un personaje que posee el secreto de la cercanía ante la gente, ha alertado a todos de lo que nos aguarda si no actúa el progresismo con responsabilidad y diligencia. Que la extrema derecha llegase aquí al poder tendría efectos más graves que en cualquier otra rincón de Eurtoa, ya que aquí acabamos de salir, como quien dice, de la última aventura totalitaria ligada a los últimos flecos de la Segunda Guerra Mundial.

Alguno podría responder a Rufián con un argumento ortodoxo bastante consistente: dando por supuesto que la democracia española está bastante asentada, la acción de VOX desde un hipotético gobierno estaría limitada por el propio marco constitucional. A fin de cuentas, esto es lo que acaba de suceder en Estados Unidos: Trump se ha visto desairado por el Tribunal Supremo (que paradójicamente es de su propia cuerda) y los célebres aranceles brutales y arbitrarios que impuso como prueba de su pretendidamente omnímodo poder se han quedado reducidos a simple agua de borrajas. Pero España no es Estados Unidos, ni nuestra democracia es tan antigua como la de aquel país, ni la cultura política de los españoles es precisamente prodigiosa.

En esta coyuntura, y si se hace abstracción de las circunstancias de contorno, lo lógico sería que el PP echara con valentía un órdago y se comprometiera a no aliarse jamás en una coalición de gobierno con VOX, un partido que niega el feminismo y la violencia de género, que desprecia a los inmigrantes, que abomina de Europa, que no cree en el cambio climático, etc. Con esta declaración, el PP advertiría al hemisferio de estribor de que la única forma de que la derecha gobierne en la próxima legislatura sería otorgando al PP la mayoría suficiente para sostener una investidura. El voto al PP sería útil y el voto a VOX inútil. Obviamente, muchos creemos que Feijóo no tendrá arrestos para tomar semejante determinación.

Pues bien: imaginemos por un momento que las tendencias enunciadas al principio se mantienen y aun se agravan, de tal modo que terminar produciéndose el sorpasso de VOX sobre el actual PP, una fuerza sin ideas ni dirección firme. Comprendo que la sola idea de tal eventualidad abruma a la ciudadanía consciente, pero si se hurga un poco en tal posibilidad, se llegará quizá a la conclusión de que en este supuesto, la democracia a su alcance una solución.

Hoy por hoy, con los partidos enzarzados en una colosal y desagradable contienda, es impensable que PP y PSOE, ambos en cabeza del bipartidismo imperfecto, formalicen una “gran coalición” entre sí. Pero si VOX superase al PP, no habría más remedio que alcanzar tal unión por simples razones de salubridad pública y de supervivencia del sistema. En este supuesto, es evidente que el PP firmaría su sentencia de muerte si se plegara a investir a Abascal. Y la construcción de un cordón sanitario en torno a VOX, entonces sí indispensable, requeriría un pacto entre centroderecha y centroizquierda, gobernado por la fuerza mayoritaria. Los líderes tendrían que taparse la nariz, como sucede a menudo en Alemania, pero las rúbricas se estamparían.

En definitiva, quizá fuera mejor para el sistema que VOX adelantase al PP porque es esta opción la que con toda seguridad impediría la llegada de VOX al poder.

El corolario es obvio: ¿Qué espera Feijóo para anunciar que en ninguna circunstancia se aliará con VOX en un gobierno estatal conjunto? Es evidente que tal declaración no solo no henchiría las filas de la extrema derecha sino que devolvería al PP la dimensión, la compostura y la dignidad de un partido que ante todo defiende la constitución y la modernidad y que ha recapacitado después de las penosas concesiones que ha tenido que hacer ante los ultras en los ámbitos autonómico y municipal.

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Mallorquín, de Palma de Mallorca, y ascendencia ampurdanesa. Vive en Madrid.

 

Antonio Papell es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos del Estado, por oposición. En la Transición, fue director general de Difusión Cultural en el Ministerio de Cultura y vocal asesor de varios ministros y del Gabinete de Adolfo Suárez. Ha sido durante más de dos décadas Director de Publicaciones de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación). Entre 2012 y 2020 ha sido Director de Comunicación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y director de la centenaria Revista de Obras Públicas, cuyo consejo estuvo presidido en esta etapa por Miguel Aguiló. Patrono de la Fundación Caminos hasta 2024, en la actualidad es asesor de la Fundación. Ha sido durante varios años codirector del Foro Global de la Ingeniería y Obras Públicas que se celebra anualmente en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo en Santander.

 

Fue articulista de la agencia de prensa Colpisa desde los años setenta, con Manu Leguineche; editorialista de Diario 16 entre 1981 y 1989, editorialista y articulista del grupo Vocento desde 1989 hasta el 2021; y después de unos meses como articulista del Grupo Prensa Ibérica, es articulista del Huffington Post. También publica asiduamente en el diario mallorquín Última Hora. Ha sido colaborador del Diario de Barcelona, El País, La Vanguardia, El Periódico, Diario de Mallorca, etc. Ha participado y/o participa como analista político en TVE, RNE, Cuatro, Punto Radio, Cope, TV de Castilla-La Mancha, La Sexta, Telemadrid, etc. Ha sido director adjunto de “El Noticiero de las Ideas”, revista de pensamiento de Vocento. Ha publicado varias novelas y diversos ensayos políticos; el último de ellos, “Elogio de la Transición”, Foca/Akal, 2016.

 

Asimismo, ha publicado para la Ed. Deusto (Planeta) sendas biografías profesionales de los ingenieros de Caminos Juan Miguel Villar Mir y José Luis Manzanares. También es autor de un gran libro conmemorativo sobre el Real Madrid: “Real Madrid, C.F.: El mejor del mundo” (Edit. Global Institute).

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