El 'no' de Junts a la propuesta de Vox impide iniciar (de momento) el camino de la prohibición del burka y el nicab
La formación de Carles Puigdemont adelantó este martes su rechazo a la medida por provenir de Vox... y de inmediato anunciaba la presentación de otra de similar contenido. El PNV emplaza a debatirlo... sin los "estereotipos" del texto de Vox.
No, por ahora. El rechazo de Junts ha resultado decisivo para que el Congreso no avale tomar en consideración la proposición de ley orgánica de Vox para prohibir el burka y el nicab en espacios públicos. El único apoyo del PP ha sido insuficiente para superar el primer corte parlamentario tras saldarse la votación con 170 a favor, 177 en contra y 1 abstención.
Pero el 'no' de Junts tiene letra pequeña, porque los postconvergentes adelantaron su negativa a apoyar la propuesta por provenir de Vox, "una formación anticatalanista", y se abrían de inmediato a plantear otra proposición de similar contenido.
Antes de proceder a la votación, desde el partido de Puigdemont justificaban su postura bajo la fórmula de "ni burka ni fascismo". "Decimos 'no' al burka porque es opresión y porque la libertad y la seguridad de las mujeres no se negocian. Decimos 'no' al fascismo de Vox, al populismo y al falso buenismo de las izquierdas", culminaba Miriam Nogueras este martes.
Mismo botón, el del 'no', han apretado los representantes del PNV, pero para los nacionalistas vascos el rechazo no es total a un asunto que exige "debatir" a fondo. Su diputado, Mikel Legarda, ha planteado la creación de una subcomisión de estudio en el mismo Congreso para tratar el asunto con expertos y "sin argumentos xenófobos".
"Creemos que deberíamos poder debatir sobre la regulación en espacios públicos de prendas que cubran completamente el rostro", ha apuntado el diputado del PNV. Para los jeltzales, la propuesta inicial de Vox "exacerba estereotipos del islamismo" y "fomenta su intolerancia en la sociedad", así como incluye sanciones "desproporcionadas" y "discriminatorias".
El 'plan b' de Junts augura que la cuestión volverá pronto al Congreso de los Diputados, como ya lo ha hecho a numerosos parlamentos regionales y municipales en España y también en varios miembros de la Unión Europea.
Meses antes de que Vox 'cristalizase' su proposición, la ultraderecha ya había lanzado varias propuestas similares en las cámaras autonómicas de Baleares, Madrid o Murcia, con respuesta dispar del PP. Si en las islas hubo acuerdo, ni en Murcia ni en Madrid el PP se puso del lado de Vox, con una Isabel Díaz Ayuso especialmente crítica.
En Cataluña no fue Vox, sino Aliança Catalana la responsable de presentar un texto que amplificaba el encabezado ahora por Santiago Abascal. La ultraderechista Aliança defendía la prohibición de todos los velos islámicos en espacios públicos, incluso el hijab o el chador. El rechazo fue muy mayoritario, incluido el 'no' de Junts y con las abstenciones de PP y Vox.
En Europa el asunto ya se ha convertido en ley en países como Francia, Bélgica, Dinamarca o Suiza, donde existen normativas que impiden el uso en público del burka y el nicab, así como cualquier otra prenda que tape por completo el rostro de la mujer. En otro abanico de países, como Alemania, Países Bajos o Austria, la restricción alcanza al velo integral en espacios como colegios u hospitales, así como mientras se conduce un automóvil.