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El SMI, el músculo del Gobierno: un crecimiento del 66% en los últimos años que sigue siendo insuficiente

El SMI, el músculo del Gobierno: un crecimiento del 66% en los últimos años que sigue siendo insuficiente

El salario mínimo ha tenido un crecimiento exponencial desde que entrara Pedro Sánchez a La Moncloa. Todas y cada una de las veces impulsada por su socio de la coalición —tanto Unidas Podemos como Sumar—. Sin embargo, el precio de la vida ha aumentado más. 

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.Europa Press via Getty Images

Suenen las campanas, hay nueva subida. El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha vuelto a ser incrementado este martes hasta los 1.221 euros en 14 pagas. Un incremento de hasta el 3,1% que en 2025. Así lo ha anunciado la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Desde la entrada de Pedro Sánchez a La Moncloa, el SMI ha pasado de los 736 euros mensuales que estaban fijados con Mariano Rajoy al actual, lo que supone hasta un 66% de subida

Este incremento tiene unas cuantas claves importantes a tener en cuenta. Por ello, desde El HuffPost hemos decidido desgranarlas para que quede claro qué supone esta subida, en qué puntos hay que centrarse, quiénes son los más beneficiados y si sirve para sobrevivir en un mundo infestado por la inflación y la subida de los precios.  

El famoso 3,1% y la retroactividad

Este incremento del 3,1% en relación a 2025 supone que ahora el SMI estará fijado en 1.221 euros brutos en 14 pagas. En otras palabras, el salario mínimo que un trabajador deberá percibir es 37 euros más que en el anterior curso. En caso de que el pago se produzca en 12 pagas, este deberá de ser de 1.424,5 euros. 

Además, esta subida salarial estará sujeta a la retroactividad. Es decir, se aplica desde el primero de enero de 2026. Los pagadores deberán retribuir a los trabajadores lo correspondiente en las próximas nóminas desde que la medida entre en vigor en el Boletín Oficial del Estado. Aquellos que hayan cambiado de situación y en estos momentos estén desempleados también podrán reclamar ese dinero. 

Trabajo, sindicatos y patronal: un cristo de cuidado

Las condiciones de negociación de la subida del Salario Mínimo Interprofesional siempre han sido un cristo de cuidado. Y esta no ha sido la excepción. Los sindicatos llevan tiempo solicitando un incremento que se aproxime al 7,5% y, por otro lado, la patronal reduce esa apuesta al 1,5%. Entre medias, el Ministerio de Trabajo trata de crear puentes siendo una tarea prácticamente imposible. El equipo de Yolanda Díaz ha decretado, para este 2026, que la subida sea del 3,1%.

La patronal, presidida por Antonio Garamendi, lleva hasta 6 años sin apoyar una subida del salario mínimo. Concretamente desde el año 2020, cuando el Ejecutivo aprobó el incremento a los 950 euros. "Se trata de una política de escaparate y un acuerdo que se ha hecho de forma unilateral, ignorando las propuestas del sector empresarial", ha dicho el presidente de los empresarios sobre la negociación. En la anterior, también consideraba que "no tenía en cuenta la realidad" de sectores como el campo o las PYMEs.  

El IRPF: de asunto nacional a pasar desapercibido

Hasta la anunciada subida del salario mínimo, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) se encontraba en el ojo del huracán del debate. El comité de expertos al que acudió el Ministerio de Trabajo daba dos tesituras al Ejecutivo a los miembros presentes en la negociación. El primero de ellos era la subida del 3,1% sin impuestos y la segunda era de un incremento de 4,7% con impuestos. El IRPF, el impuesto clave en todas y cada una de las nóminas de los trabajadores, lleva siendo un quebradero de cabeza para el Gobierno de coalición desde que hace un año se hablara desde Hacienda que los receptores del SMI tendrían que pagarlo. 

Sin embargo, para este 2026 es el propio ministerio de María Jesús Montero el que ha aprobado una deducción del IRPF por la que deja exento al salario mínimo. Tras ello, los sindicatos dieron luz verde y la patronal siguió en sus trece. 

En otras palabras, la deducción será de hasta 591 euros para que los trabajadores con SMI no tengan que pagar el IRPF. 

Quién se va a beneficiar de la subida

El incremento del Salario Mínimo Interprofesional repercute en los ingresos más bajos de la sociedad. Es decir, más de 1,66 millones de asalariados que representan hasta el 9% de la población asalariada. Dentro de ese porcentaje, hay dos grupos que predominan por encima de todos los demás: mujeres y jóvenes. 

El 60% de las personas que se verán beneficiadas son mujeres y casi el 20% de los jóvenes asalariados. Además también el salario también aumentará al 27,9 % de los trabajadores agrícolas, al 14,4 % de los del sector servicios, al 5,1 % de los de la industria y al 5,3 % de los de la construcción. Canarias, Extremadura, Murcia o Andalucía serán las que más salgan ganando con esta subida donde la agricultura y el turismo son los ejes de la economía. 

Los complementos 

Uno de los puntos innegociables de los sindicatos para llegar al acuerdo ha sido que las empresas no puedan reducir ese salario mínimo a través de los complementos salariales ya incluidos. Para ello, se contempla una regularización especifica para evitar mecanismos de compensación y absorción de estas subidas vía complementos y pluses.

Inflación vs SMI 

Pese a la subida del salario mínimo de hasta un 66% desde 2018, lo que supone un aumento de hasta 6.791,4 euros al año, lo cierto es que la inflación y el aumento de los precios sigue determinando la partida. Con un IPC del 2,9% registrado el último año, lo cierto es que de los 35 euros incrementados los trabajadores apenas percibirán 2,37 euros al mes según los propios datos del Ministerio de Trabajo. Todo ello, sujeto a las fluctuaciones del mercado que han hecho que los productos tengan precios inverosímiles hacen que el cinturón siga ajustado para la mayoría de las familias trabajadoras. 

La propia Yolanda Díaz lo reconocía este martes tras la rueda de prensa del Consejo de Ministros: "El salario mediano en España es de 1.668 euros al mes, un salario con el que no se puede vivir con dignidad en ninguna ciudad", haciendo referencia al resto de salarios que se encuentran un poco por encima del SMI. "Le diría al señor Garamendi, que gana 23 veces más que el salario mínimo, que tuviera un poco más de empatía y responsabilidad con su país", sentenciaba la ministra. 

Séptimos de Europa  

En conclusión, España se coloca en séptima posición de la Unión Europea en relación al salario mínimo. Eurostat hace comparativas con sueldos distribuidos en 12 meses, lo que deja a Luxemburgo (2.704 euros), Irlanda (2.391 euros) y Alemania (2.343 euros) con las medallas de oro, plata y bronce. Le siguen Países Bajos y Bélgica con salarios también por encima de los 2.000 euros. Francia está por delante con 1.823 euros y después España con 1.424 euros, que todavía no llega a superar los 1.500 al mes. 

Finalmente, la ministra de Trabajo ha anunciado que bajará los impuestos a aquellas empresas que permitan a sus trabajadores participar en la dirección de las mismas, lo que ha denominado "índice de desarrollo democrático corporativo". "Las empresas que mantengan modelos arcaicos y de alta fricción asumirían los costes sociales que actualmente externalizan a los poderes públicos", ha dicho Díaz.

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Soy redactor de la sección de Política en El HuffPost España. En ella, informo acerca de la actualidad política que afecta a nuestro país, la realidad social a la que se enfrenta la ciudadanía o los eventos judiciales... entre otras muchas cosas. Tratamos todos los días de ofrecer a nuestros lectores la herramienta más importante de todas en democracia: estar informado.

 

Sobre qué temas escribo

Me dedico a escribir sobre la actualidad política en España y cómo esta impacta en la vida de la gente... Aunque, si soy sincero, cada semana se convierte en una especie de “elige tu propia aventura”, un cocido madrileño como los de antaño en los que no sabías lo que te podrías llegar a encontrar.

 

Bajo mi firma pueden encontrarse artículos sobre migración y la dramática situación humanitaria en el Mediterráneo y el Atlántico, la crisis de vivienda que golpea especialmente a mi generación o tragedias que han marcado a todo el país, como los incendios o la erupción del volcán de La Palma. También abordo temas de la actualidad política y judicial, como el procesamiento del fiscal general del Estado, de la pareja de Isabel Díaz Ayuso o de Begoña Gómez, al igual que la cobertura del Congreso Nacional del PP donde Esperanza Aguirre dijo que éramos “su medio favorito”, ¿os lo creéis? Además, he escrito sobre la muerte del papa Francisco, la despedida de Luka Modrić del Real Madrid, el genocidio en Gaza, desahucios... Hasta uno de Opinión. A este paso tardo menos en decir sobre qué no escribo.

 

Aun así, siempre trato de sacar un hueco para una de mis pasiones: la música. Concretamente, el rap. Que no os sorprenda ver alguna entrevista de vez en cuando.

 

Mi trayectoria

Al igual que la mayor parte de mi familia, nací en el kilómetro cero, en Madrid, así que soy un gato más. Estudié Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y me gradué con un TFG acerca de la labor del periodismo español durante el 15M. Antes de El HuffPost pasé por las redacciones de El Confidencial, ElDiario.es y Redacción Médica. También he sido cajero, reponedor, monitor de tiempo libre... Un joven más de 26 años, vaya.

 


 

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