José Ignacio García (Adelante Andalucía): "Moreno Bonilla hace todo con una sonrisa y dice en 'El Hormiguero' que es muy sensible, pero es peor que Ayuso"
Política
Política

José Ignacio García (Adelante Andalucía): "Moreno Bonilla hace todo con una sonrisa y dice en 'El Hormiguero' que es muy sensible, pero es peor que Ayuso"

El candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía ensalza sus diferencias con respecto a otras opciones progresistas: "Nosotros somos una izquierda nueva, fresca y sin mochilas, porque tenemos las manos libres para criticar al PSOE". 

José Ignacio García, candidato de Adelante Andalucía a las elecciones del próximo 17 de mayoManolo Orellana

José Ignacio García (Cádiz, 1987) entra en la redacción de El HuffPost reivindicando sin complejos la existencia de una izquierda alegre en esta próxima campaña de las andaluzas. "Yo no creo en una izquierda triste, gris, que esté echando la bronca siempre...", asegura nada más arrancar su entrevista. Su forma de hablar (y de comunicar) así lo demuestra. El gaditano se presenta a las elecciones del próximo 17 de mayo con el objetivo de hacer crecer a un partido que cambia de caras tras la era de Kichi y Teresa Rodríguez y que, a priori, va a salir bien parado de las urnas: las encuestas apuntan a que crecerá y que podría formar grupo parlamentario propio. "Pero yo quiero echar a las derechas de Andalucía. Eso cumpliría con mis expectativas", explica. 

García, que ha abandonado su tarea como profesor de educación secundaria para meterse de lleno en el barro político, también defiende su derecho a no coaligarse con otras opciones de izquierda. "La idea de que somos un partido independiente del PSOE ya nos hace diferentes", señala. Y no cree que el problema de la izquierda sea la división y las múltiples papeletas, como diagnostica Gabriel Rufián. "El problema es que nos vota poca gente. Y que gobernar en una situación de subalternidad con respecto al PSOE genera más frustración que soluciones", asegura. 

A lo largo de la entrevista, el candidato de Adelante Andalucía también habla sobre la difícil situación de la educación y la sanidad en su región, así como las dificultades para acceder a una casa. Esto último, con dardo incluido a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez: "Ojalá fuera tan rápida con el BOE como con el Twitter". 

- Es su primera campaña como candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía. ¿Qué espera de ella y cómo la va a enfocar?

- La afrontamos con mucha ilusión e intentando ser útiles al pueblo andaluz. Ya hay demasiados problemas como para que los políticos vengan a crear otros nuevos. Hay que aportar soluciones con un estilo diferente a otros partidos. Y, oye, ¿por qué no hacerlo también con un poquito de alegría y diversión? Yo no creo en una izquierda triste, gris, que esté echando la bronca siempre... La izquierda está para hacer la vida más justa y mejor. 

- Las encuestas son positivas, en el sentido de que indican que ustedes van a crecer. ¿Qué resultado cumpliría con sus expectativas?

- Mi objetivo es echar a las derechas. Para eso he estado dando volteretas por toda Andalucía durante la pasada legislatura. Pero no queremos echar a las derechas para volver a los gobiernos del pasado, que sabemos que no funcionaron tampoco, sino para transformar Andalucía. Estamos subiendo (en los sondeos), pero sólo estaremos contentos si conseguimos nuestro propósito. 

- Usted ya ha dicho que, si la suma de la izquierda da para desbancar a Moreno Bonilla, no entrarán en el gobierno de María Jesús Montero. ¿Pero van a ofrecer ustedes un cheque en blanco al PSOE o pondrán condiciones para apoyar esa hipotética investidura?

- Nunca permitiremos que siga gobernando el PP, eso está claro. Y si dan los números para echar a Moreno Bonilla, nos sentaremos y pondremos condiciones. Pero también le digo que no vamos a pedir cosas que sorprendan. Somos un partido muy previsible: hablaremos de sanidad, vivienda y educación. Eso es lo que nos interesa. Pondremos condiciones, echaremos a las derechas y después entraremos en la dinámica de propuesta y presión. Nuestra preocupación es solucionar problemas. 

- ¿Y si Montero les ofrece las consejerías de Sanidad, Vivienda o Educación?

- Adelante Andalucía es un partido que quiere gobernar. De hecho, somos el único partido a la izquierda del PSOE que ha gobernado una capital de provincia en Andalucía en los últimos diez años. Pero queremos gobernar para hacer mucho programa y transformaciones. Gobernar para calentar los sillones y generar una frustración... no. Creo que eso, en una situación de subalternidad con el PSOE, ya hemos visto que genera más frustración que soluciones. Cuando la izquierda dice mucho y hace poco tiene una pérdida de credibilidad enorme. 

- Hay dos izquierdas a la izquierda del PSOE en estas elecciones. Una la lidera usted y otra es Por Andalucía. Pero hay gente que no entiende que ustedes no sumen fuerzas. ¿Por qué ocurre esto?

- Esto pasa en muchos otros territorios del Estado y se vive con absoluta normalidad...

- Y también se ha criticado. Por ejemplo, recientemente, en Aragón o Castilla y León.

- Nosotros somos un partido andalucista, un partido que no va a tener sus demandas atadas a los intereses partidistas de las sedes de Madrid de nadie. A mí no me gusta el sistema de financiación que ha pactado María Jesús Montero con ERC porque me parece injusto para Andalucía y la maltrata. Y eso tiene que decirlo la izquierda. O decir que tenemos un problema de infraestructuras en Andalucía. Esas cosas sólo las puede decir un partido andalucista. Nosotros somos una izquierda que, teniendo claro que nunca vamos a pactar con la derecha, tenemos las manos libres para criticar las cosas que haga mal el PSOE. A mí me da asco la corrupción del PSOE y lo digo. Por eso debemos tener las manos libres; para criticar al PSOE cuando haya que hacerlo e impulsar propuestas para mejorar Andalucía. Esa idea de que somos un partido de izquierdas e independiente del PSOE nos hace que seamos diferentes a Izquierda Unida y Podemos. 

-¿Y qué otras diferencias hay entre usted y Maíllo?

- Las diferencias son evidentes. Maíllo tiene mucha experiencia de gobierno con el PSOE, y nosotros representamos otra cosa diferente. Yo no voy a hablar mal nunca de IU ni de Podemos. Yo sólo digo que representamos una izquierda nueva, fresca y sin mochilas. En Andalucía hay una orfandad de esa izquierda que, después de tantos años de gobierno del PSOE, ha salido muy quemada. Nosotros no tenemos nada que ver con los gobiernos de Susana Díaz. 

- Antes de seguir hablando de estas elecciones permíteme que le pregunte por las generales del próximo año. En esos comicios, ¿ustedes se van a presentar más allá de la provincia de Cádiz? ¿Y planean también hacerlo en solitario?

- Adelante Andalucía sí se va a presentar en las ocho provincias. Somos jóvenes como partido, pero ya tenemos arraigo. ¿Y cómo nos presentaremos? Ya lo veremos después de las elecciones andaluzas. Uno de los problemas de la izquierda es que estamos siempre pegando bandazos. La izquierda tiene que sea fiable y Adelante Andalucía lo es. Somos un partido andalucista e independiente del PSOE que tiene un programa ambicioso para transformar nuestra tierra en favor de la gente trabajadora. Y con esa idea vamos a ir a cualquier elección. 

- ¿Ese nuevo Sumar que se está creando a usted le suena bien?

- Yo creo que eso es Izquierda Unida, ¿no? Me parece respetable, gloria bendita para ellos. Pero nuestro proyecto político es andalucista e independiente del gobierno del PSOE. Ellos son Izquierda Unida y nosotros somos Adelante Andalucía. Además, las encuestas dicen que nosotros subimos sin que ellos bajen. Eso quiere decir que estamos conectando con otra gente que igual no se sentía motivada hasta ahora.

- Pero Rufián dice que si hay más de una opción a la izquierda del PSOE es un desastre y van a gobernar PP y Vox...

- El problema de la izquierda no es la unidad, el problema es que nos vota poca gente. Así de simple. ¿Por qué? Yo creo que es porque la izquierda habla de puertas para adentro sobre sanidad, Educación y vivienda, y de puertas para afuera sobre los trapos sucios. Nosotros queremos hacerlo al revés. 

- Hablemos de Andalucía. La Universidad de Sevilla ha planteado recientemente un ajuste de 16 millones ante la falta de financiación. La Junta echa la culpa de la situación al anterior rector. ¿Qué ha pasado aquí?

- Que la Universidad de Sevilla diga hace unos días que va a tener que cerrar clases por la tarde con lo importante que es para muchos alumnos poder estudiar en esas horas... es un atraso para una institución que tiene más de 500 años. Pero es que la Universidad de Málaga está intervenida por la Junta de Andalucía y tiene edificios que se caen a pedazos, la Universidad Pablo Olavide ha tenido que despedir a profesores en las últimas semanas, la Universidad de Granada tiene problemas de infraestructuras enormes... Y a la vez que pasa eso por falta de financiación de la Junta, Moreno Bonilla ha creado cuatro universidades privadas en un solo año. Algunas de ellas son online, propiedad de un fondo de inversión y con menos papeles que un conejo de campo. Y esto es porque tiene un plan claro: ahogar a las universidades públicas, que no haya plazas, que no se creen nuevas titulaciones, que los profesores formados se tengan que ir y, después, que la gente tenga que pagarse una universidad privada. Ese es el proyecto de Moreno Bonilla, aunque haga todo con una sonrisa y vaya a El Hormiguero a decir que es muy sensible. Pero es peor que Ayuso.

- El sistema sanitario andaluz es uno de los peor valorados en España. Uno de los asuntos más difíciles ha sido la polémica del cribado del cáncer de mama, que la fiscalía archivó. ¿Qué márgenes legales quedan para que este caso pueda llegar a ser juzgado?

- Nosotros vamos a seguir explorando esos márgenes. Sabemos los jueces que tenemos... 

- ¿A qué se refiere con eso?

- Bueno, parece que los jueces tienen un guante de seda con determinados partidos políticos. Y uno de ellos es el PP. De hecho, cuando estalló uno de los escándalos de corrupción ligado a la sanidad en Andalucía, las declaraciones de Moreno Bonilla fueron: 'Ya he hablado con varios amigos jueces y me han dicho que no tengo de qué preocuparme'. Evidentemente, no tenía de qué preocuparse. Se lo habían dicho sus amigos jueces. 

Moreno Bonilla y los gestores de la consejería de Salud tenían datos de mujeres que tenían sospechas de cáncer y se lo callaron. No se lo dijeron. Las mujeres creían que no tenían ningún problema. ¿Qué hay más duro que eso? Y luego aseguraron que no les dijeron nada para no generarles ansiedad. Eso tiene un componente machista infumable. Ahí se vio la verdadera cara de Moreno Bonilla. Y eso es la punta del iceberg de todo lo que está pasando en la sanidad pública andaluza, porque tenemos, por ejemplo, las listas de espera más grande de todo el Estado. Desde que gobierna Moreno Bonilla ha subido un 24% la gente que se ha tenido que hacer un seguro privado porque no tienen cita en el médico de cabecera... Es un auténtico desastre. 

- El otro día usted decía: “Menos tauromaquia y más recursos para quimioterapia”. Algunos le tildarán de demagógico…

- Es que el mismo consejero responsable de la tauromaquia es también el responsable de salud. Lo cual ya es un poco extraño, ¿no? Pero es que el día que salen los datos de las listas de espera, él anuncia la estrategia andaluza de tauromaquia. ¡Hombre, córtate un poquito! Sería más razonable que ese día hubiera dado soluciones para las listas de espera. Pero ellos estaban entretenidos en su historia. 

No creo que sólo el dinero destinado a la tauromaquia solucionara lo de las listas de espera, pero sí los 4.700 millones que le ha dado el PP andaluz a la sanidad privada en estos años. El nuevo viceconsejero de salud es un señor que fue fichado tras ser director de un hospital privado, el cual recibía contratos a dedo por parte de la Junta. Y ese señor que recibía los contratos es ahora el viceconsejero. Pero el anterior, cuando cesó, acabó colocado en Asisa. ¡Es que esto es un caso de puertas giratorias de libro! Yo te doy dinero público y al final acaban colocados en la sanidad privada. Sería hasta tragicómico si no fuera porque esto cuesta vidas de personas.

- Le voy a leer un trocito de un tuit: “No se puede decir más claro: la vivienda es para vivir, no para especular”. Lo firma la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. ¿Qué respuesta le da usted?

- Ojalá fuera tan rápida con el BOE como con el Twitter. Pero esto ya pasa con muchos ministros. A todos los ministros les gusta mucho cómo comunica el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, pero a mí me gustaría que les gustara cómo gobierna. Es una auténtica vergüenza que la ministra de Vivienda diga eso a la vez que está permitiendo la especulación inmobiliaria. Yo en esta campaña quiero hablar de Cesar y Josef, dos alemanes que tienen 2.600 viviendas en España...

- ¿2.600 viviendas? Eso es raro, porque Juanma Moreno dice que no existen los grandes tenedores en Andalucía...

- Sí, y lo estaba diciendo delante de Ana Rosa Quintana, que tiene 44 pisos en Sevilla. La vivienda debe tener una función primordial: que la gente viva en ellas. Una locura muy grande. Y cuando nadie esté asfixiado para pagar la vivienda, entonces permitimos el negocio. Mientras tanto, no podemos consentir que Cesar y Josef tengan 2.600 viviendas o que Ana Rosa Quintana tenga 44. Además, el INE dice que hay 640.000 viviendas en Andalucía que están vacías. La mayoría, en manos de bancos, fondos de inversión... Un gobierno sensato debe coger, sentarse con esos señores y decirles que o las ponen en alquiler accesible o las vamos a desprivatizar.

- ¿Desprivatizar es expropiar?

- Me vale cualquier palabra que permita poder coger esas viviendas que están en manos de grandes tenedores, de Ana Rosa Quintana para arriba, para ponerlas en alquiler accesible. ¿A nadie le parece una locura que haya millones de personas con el problemón de la vivienda mientras Cesar y Josef tienen 2.600 viviendas?

- Pero Cesar y Josef le podrán decir que la propiedad privada es sagrada...

- Artículo 128 de la Constitución. "Toda la riqueza está supeditada al bienestar general". Yo no soy un gran defensor de la Constitución, pero para algún puntito bueno que tiene habrá que aplicarlo.

- ¿Y qué hacemos con el campo? El relato de que es la derecha quien defiende al campesino y al ganadero parece estar muy asentado. ¿Qué propone usted?

- En el campo andaluz hay un problema: tenemos más de cien proyectos de plantas de biogás enormemente contaminantes que están asfixiando a comarcas enteras y a agricultores y ganadores. Se están arrancando olivos centenarios para poner macroplantas solares. Y en muchos barrios andaluces se corta la luz porque no funciona bien el sistema. No podemos ser la pila de Europa mientras nos cortan la luz. Nosotros tenemos que cambiar este modelo, protegiendo el medio de vida del campo andaluz a la vez que apostamos por la transición ecológica y la lucha contra el cambio climático. Y eso se hace quitándole la dirección de ese proyecto de transición ecológica a las grandes multinacionales. 

Y tampoco podemos permitir la diferencia entre lo que se paga a los agricultores por el producto y lo que pagan las familias. En medio, hay un intermediario que se está llevando el 300 o el 400%. Y este problema se acaba con una red andaluza de supermercados públicos que pagara precios justos a los agricultores, que pusiera a las familias alimentos de calidad de manera accesible y eliminara a esos intermediarios que se están forrando. ¿Comer no es un derecho?

- PP y Vox han puesto en marcha en Extremadura y Aragón un gobierno basado en un programa que habla de la "prioridad nacional" en los servicios sociales. ¿Teme que esto pueda replicarse en Andalucía si Moreno Bonilla necesita a Vox para gobernar?

- Esa idea de la prioridad nacional es una trampa que están intentando meter en nuestros barrios para decir que si tú no tienes cita en tu centro de salud es por tu vecino colombiano o por tu vecina marroquí, y no porque Moreno Bonilla le está pagando 4.700 millones de euros a Asisa. No caigamos en esa trampa. Yo llevo cuatro años escuchando a Vox en el parlamento. Ellos dicen que defienden mucho a la gente, pero ni una vez han dicho algo sobre la sanidad privada, sobre la educación privada o sobre los grandes rentistas. ¡Y mira que han hablado horas! Su gran problema es que se va a poner comida halal en los comedores escolares. Mi gran problema es que los comedores escolares son de mala calidad y los niños comen mal, porque tienen el servicio privatizado con un catering de línea fría. Y yo quiero que haya un cocinero en todos los colegios. Vox nos enreda en tonterías para que no miremos a los verdaderos causantes del problema. 

- ¿Qué sabe usted de esa ley para incluir la salud visual en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud que usted llevó al Congreso? Hace ya un año que se aprobó su tramitación con el apoyo de todas las fuerzas políticas... 

- Son las cosas incomprensibles de la política. Yo estoy harto del postureo político. El problema de la izquierda es de credibilidad. Nosotros llevamos una propuesta que era sensata: tener gafas y lentillas no puede ser un privilegio de nadie. Llegamos al Congreso, todo el mundo nos dice que maravilloso, palmaditas en la espalda... Nos vamos de allí y allí se queda. Eso genera desafección y una crisis de credibilidad. La izquierda no puede estar diciendo unas cosas y haciendo otras. 

- Por último, ¿qué es lo que más echa de menos de ser profesor? ¿Cuándo planea dejar la política y volver a ejercer de maestro?

- Es fundamental no anquilosarnos. La moqueta del parlamento tiene un poder atractivo sobrenatural que nadie ve pero que todo el mundo siente. Por eso, nosotros tenemos establecidos los relevos y la limitación salarial. Yo cobro lo mismo que cobraba como profesor, porque así ese poder sobrenatural de la moqueta es más flojito. Y echo de menos muchas cosas de ser profesor, pero sobre todo estar en contacto con alumnos y alumnas. Se aprende mucho de ellos.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Jefe de Hard de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Trabajó nueve años como coordinador digital en ABC, cuatro como director digital en COPE y un año como redactor en Mediaset. En El HuffPost comenzó trabajando como redactor de política desde septiembre de 2022 y después asumió la jefatura de dicha sección.

Más de Política

Comentar:
comentar / ver comentarios