La ausencia de liderazgo marca el futuro de la izquierda: el temor a las elecciones generales ante los desastres autonómicos
Sumar se encuentra huérfano tras el paso atrás de Yolanda Díaz, figura en la que se encarnó y depositó el futuro y devenir del espacio político. Ahora, y tras más escisiones que certezas, el trono está vacío y llenarlo parece misión imposible.

La izquierda se enfrenta a un futuro de incertidumbre. Después del desastre electoral de Aragón y Castilla y León, donde los partidos agrupados en Sumar sólo consiguieron un representante en las cámaras autonómicas, el temor a los comicios generales pone de manifiesto que, lo de siempre o no hacer nada, no funciona.
Ante esta situación, la búsqueda de un liderazgo que reactive e ilusione al electorado de izquierdas está siendo el sino de las formaciones políticas en los últimos meses después de que Yolanda Díaz, la actual ministra de Trabajo, anunciara el pasado 25 de febrero a través de sus redes sociales que no volvería a ser la candidata "de 2027".
En aquel vídeo, Díaz apuntó a dos encuentros que "insuflaban de vida e ilusión al espacio progresista": el de Gabriel Rufián y Emilio Delgado del 18 de febrero y el de Sumar tres días después. Sin embargo, el liderazgo del segundo es una incógnita que esta suponiendo un quebradero de cabeza para los partidos que conforman el espacio que un día encabezó Yolanda Díaz.
La situación es más difícil de lo que se puede llegar a imaginar. Después de la desaparición de Sumar de las Cortes de Castilla y León y tan sólo haber obtenido un diputado en Aragón, el temor a unas elecciones generales manifiesta la urgencia de tener un líder que logre darle la vuelta a los malos resultados.
Pablo Bustinduy, el líder que nunca quiso ser líder

La urgencia de un liderazgo saltaba después de que este martes, y según informaciones de elDiario.es, los partidos que conforman Sumar hayan pedido que Pablo Bustinduy, actual ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que sea el próximo candidato a las elecciones generales. Se trata de uno de los nombre más recurrentes en esta búsqueda de cabeza de lista que se está atragantando con el paso de las semanas.
Además, es uno de los perfiles que más gusta dentro de cada uno de los partidos: la única militancia que ha tenido el ministro fue en Podemos y, desde entonces, siempre ha sido una figura independiente que no ha estado ligado estrechamente con ninguna de las formaciones. Yolanda Díaz dijo sobre él que se trataba de "una de las mentes más brillantes de la izquierda".
Pese a ello, Bustinduy ha reiterado en numerosas ocasiones que él no quiere ser el líder del espacio político y, este miércoles, lo ha vuelto hacer tras asegurar que "no ha habido tal ofrecimiento". "En todo caso, yo he sido muy claro muchas veces; no es eso lo que aspiro a hacer. Contribuiré en todo lo que esté en mi mano para que la izquierda esté a la altura en 2027, pero ese no es el papel que debo asumir", ha dicho el ministro en los pasillos del Congreso rechazando una vez más el ser cabeza de cartel para los próximos comicios.
Juego de tronos en la izquierda (otra vez)

Con Yolanda Díaz fuera de juego y Bustinduy descartado, los perfiles para encarnar el liderazgo de la candidatura emergen desde los partidos políticos, aunque la realidad que afronta Sumar es que no hay mucho donde elegir. Además, este miércoles también se ha vuelto a desmarcar uno de los nombres propios más reconocibles que tiene Sumar, la ministra de Sanidad, Mónica García. Sus palabras han sido breves, pero contundentes, tras ser preguntada por esta cuestión: "No, en absoluto".
A la par, Izquierda Unida lanza su carrera por el candidato del espacio político pidiendo "una reflexión general". El secretario general de la formación, Enrique Santiago, también ha negado que se le hubiera pedido a Bustinduy que asumiera el liderazgo. "No estamos pidiéndole a nadie nada. Lo que estamos es pidiendo una reflexión general para avanzar en definir los liderazgos que son imprescindibles", ha dicho.
Fuentes de IU han asegurado a EFE que este tema no es la prioridad de la formación en estos momentos, donde concentran todos sus esfuerzos en sacar adelante las medidas propuestas al Gobierno para el plan de respuesta a las consecuencias de la guerra de Irán y en volver a poder presentar el escudo social en el Congreso.
Sin embargo, la posición de IU no es uniforme. El coordinador federal, Antonio Maíllo, ha solicitado que se acelere el proceso para elegir un candidato para las elecciones generales. Concretamente, la idea de Maíllo sería conseguir esa cabeza de cartel para antes del mes de mayo. "Esa aceleración (de la elección del referente) tiene que partir de un sentido común que creo que comparten todas las organizaciones". aseguró el coordinador.
Movimiento Sumar, movimiento dividir

El paso atrás de Yolanda Díaz también ha producido convulsión dentro de Movimiento Sumar, el espacio que ella misma fundó. En la formación se libra actualmente una doble lucha de poder: por un lado, el ya comentado control de la futura candidatura electoral de la coalición y, por otro, el liderazgo dentro del partido, algo que salpica también directamente a la primera cuestión.
Es en este último ámbito es donde el conflicto es más intenso. Según El Mundo, sectores de la dirección buscan forzar una asamblea extraordinaria para relevar a Lara Hernández, elegida tras la dimisión de Yolanda Díaz en 2024 y que siempre ha tenido una gran cercanía con la ministra de Trabajo. El objetivo sería convocar primarias y renovar la dirección, en una disputa interna en la que algunas fuentes sitúan a Verónica Barbero como posible alternativa, aunque su entorno lo niega.
De celebrarse, sería el tercer congreso en tres años, reflejo de la fuerte inestabilidad interna del partido que afronta ahora el momento más delicado de su breve historia después de los malos resultados en Aragón y Castilla y León y que la última buena cosecha de la izquierda haya sido en Extremadura, sin Movimiento Sumar en la ecuación.
Kowalski, opciones
Lo cierto es que, en estos momentos, no emerge ningún liderazgo claro en el espacio político de Sumar. Al contrario que la propuesta de Gabriel Rufián que encarna él mismo el liderazgo de una hipotética unidad de la izquierda o la de Irene Montero, que representa a Podemos, el o la cabeza de cartel en Sumar resulta realmente difícil de encontrar. En primer lugar porque la persona en cuestión tendría que contar con el beneplácito del resto de los partidos y, en caso de que fuese alguien de algún partido, tendría una gran posibilidad de obtener el rechazo de los distintos.
A falta de negociaciones y que se pongan de acuerdo, otra de las opciones sería una figura externa a los partidos. Alguien que tuviera recorrido en movimientos sociales o una gran trayectoria a destacar, como sucedió con Manuela Carmena al Ayuntamiento de Madrid en las elecciones municipales de 2015.
Sumar también tiene otro problema interno y es que, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sus votantes prefieren al socialista Pedro Sánchez y al portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, para presidir el Gobierno. El 35,7% de quienes declaran haber votado a Sumar en 2023 apuesta por el socialista Pedro Sánchez y un 17,9% menciona a Rufián.
La izquierda seguirá operando y trabajando con el cronómetro activado para las próximas elecciones generales en las que la unidad será un tema clave para la campaña, no sólo entre diferentes formaciones, sino también dentro de las mismas para tratar de frenar a una extrema derecha que en los últimos comicios está en auge.
