Starmer se niega a dimitir en medio de la tormenta laborista que deja la renuncia de una ministra
Un total de 78 diputados de su formación reclaman al 'premier' que abandone el cargo tras la debacle en las recientes elecciones municipales, galesas y escocesas, pero son necesarios 81 para forzar el mecanismo de primarias.
Keir Starmer se aferra al plan presentado y ha ignorado la rebelión que ha irrumpido en las filas del Partido Laborista, en forma de 78 diputados que reclaman su dimisión o, al menos, una hoja de ruta para una transición ordenada hacia una nueva figura que le releve como primer ministro de Reino Unido. Es la respuesta del malestar en su formación a otra respuesta, la que el propio Starmer dio a conocer ayer lunes tras los pésimos resultados de su partido en las recientes elecciones municipales, galesas y escocesas.
El premier reaccionó a una pérdida de 1.400 concejales en toda Inglaterra —y al crecimiento en esa proporción del ultra Reform UK de Nigel Farage— anunciado que materializaría los "cambios" prometidos en campaña y que ello se traduciría en una serie de iniciativas políticas. A un acercamiento más fuerte a la Unión Europea que los británicos abandonaron tras un referéndum que sirvió de trampolín político a Farage se sumaron las primeras medidas para nacionalizar la mayor siderúrgica británica, la ya rescatada British Steel. A mayores, anunció también un plan de ayudas para los jóvenes.
Desde la Oficina del Primer Ministro se ha compartido que Starmer ha trasladado a su gabinete que no tiene pensado dimitir, a pesar de la postura de esos 78 diputados laboristas. No obstante, si se unen otros tres parlamentarios laboristas, se activaría el mecanismo para forzar primarias en la formación. Sobre esta posibilidad se ha pronunciado hoy el premier, señalando "dispone de un mecanismo para contestar [la autoridad] de un líder, y no se ha puesto en marcha".
La tormenta ya sobrevuela al Gobierno de Starmer: dimite una ministra y otras dos le piden que prepare su salida
Esta serie de promesas no han logrado apaciguar una rebelión que lleva reclamando su cabeza, en términos políticos, desde el fin de semana. De hecho, esta tormenta en el laborismo ya ha provocado la primera salida del Ejecutivo británico. Se trata de la ministra de Descentralización, Fe y Comunidades, Miatta Fahnbulleh, quien en un comunicado ha desvelado que "esta mañana he enviado mi carta de dimisión al primer ministro" y que "insto al primer ministro a que haga lo correcto por el bien del país y del partido, y a que establezca un calendario para una transición ordenada".
"Aunque se han logrado avances, no hemos actuado con la visión, la rapidez y la ambición que exige nuestro mandato de cambio. Tampoco hemos gobernado como un Partido Laborista claro en sus valores y firme en sus convicciones", ha expuesto Fahnbulleh, citando el error de haber efectuado recortes sociales durante la legislatura. "El mensaje en las puertas de los hogares fue claro: usted, primer ministro, ha perdido la confianza y la credibilidad del público", ha sentenciado.
No es la única voz de su propio Ejecutivo que le está pidiendo a Starmer que ceda y se marche. Otras dos ministras apuestan por la vía de establecer un calendario para esa transición ordenada. Se trata de la responsable de la cartera de Interior, Shabana Mahmood, y la de Exteriores, Yvette Cooper, de quienes no se descarta que también acaben dimitiendo. "Las últimas 48 horas han sido desestabilizadoras para el Gobierno y esto tiene un coste económico claro para el país y las familias", ha defendido Starmer, que cree que ese movimiento no serviría para hacer frente al auge de Reform UK.
Todos los ojos están puestos ahora en lo que ocurrirá dentro de 24 horas, cuando el primer ministro debe presentar el programa de gobierno en el marco del nuevo periodo de sesiones parlamentario. Es entonces cuando el monarca Carlos III debe pronunciar el discurso real en el que repasa esas líneas de gobierno.