Su dimisión se suma a otras dos anteriores del círculo inmediato del jefe del Gobierno. Se convierte así en el secretario de gabinete que ha pasado menos tiempo en el cargo en la historia.
El primer ministro de Reino Unido se enfrenta a una importante erosión de su imagen y a críticas en el seno de su propio Partido Laborista por haber nombrado como embajador en EEUU a un amigo del pederasta.
"La decisión de nombrar a Peter Mandelson fue equivocada. Ha dañado a nuestro partido, a nuestro país y a la confianza en la propia política", ha señalado McSweeney en un comunicado compartido a través de 'X'.
'The Guardian' desvela que el primer ministro de Reino Unido está en "modo búnker total" ante el riesgo de que le muevan la silla. Señala al titular de Sanidad, Wes Streeting. Ambos lo niegan. El momento es de escasa popularidad para el 'premier'.
Ha presentado su dimisión este mismo viernes tras reconocer un fraude fiscal en la compra de un piso, si bien defiende que fue culpa de un "asesoramiento inexacto". Su sustituto será David Lammy, quien abandonará su cargo en Interior para convertirse en viceprimer ministro.
El apoyo de la escritora Sally Rooney, que puede acabar con su procesamiento, o la detención del guionista Paul Laverty, llevan a primer plano la persecución de Londres a la organización. Multitud de juristas denuncian los excesos para silenciar su voz.
La alianza entre Macron, Merz y Starmer, el llamado grupo E3, busca el fin inmediato de la guerra en Gaza. Horas antes, el presidente francés avanzaba su decisión de reconocer el Estado de Palestina.
El nuevo acuerdo de repatriación recíproco, por el que Londres devolverá a París a quienes crucen en patera, a cambio de recibir en su territorio a demandantes de asilo procedentes de la otra orilla, supone un nuevo intento de atajar esta vía.
Los recortes a las ayudas por discapacidad o enfermedad en un gabinete progresista divide a las familias internas del partido, fuerzan cambios en la ley del 'premier' y ponen en entredicho hasta su mayoría.
El primer ministro británico hace suya la retórica de la extrema derecha para endurecer la política migratoria del Reino Unido. "Corremos el riesgo de convertirnos en una isla de extranjeros", dijo hace una semana Starmer.
El mandatario estadounidense asegura que "consolidará la relación [entre ambos países] durante muchos años" tras desvelar que firmará con Londres el primer trato surgido de la guerra arancelaria. Y aprovecha también para llamar "idiota" al responsable de la Reserva Federal.
Starmer sufre una derrota en sus primeros comicios de este tipo como primer ministro y ve cómo el fantasma del radicalismo crece: gana concejales por todo el territorio.
La primera ministra italiana, quien se ha reunido con su homólogo británico de forma previa a la cumbre por Ucrania, aboga por aprovechar la situación y construir puentes entre los países europeos. "Creo que es muy muy importante que evitemos el riesgo de que Occidente se divida", defiende.