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29/12/2017 07:27 CET | Actualizado 29/12/2017 07:27 CET

2018: el año que viajamos responsablemente

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Durante todo el año he aprovechado el altavoz que este medio de comunicación me ha ofrecido para informar, denunciar y, en la medida de lo posible, educar sobre las malas prácticas del turismo. Quiero en este último artículo del año hacer un resumen para que en todas vuestras aventuras de 2018 incluyáis en el programa ser viajeros responsables.

1.- Las niñas y niños no necesitan tu dinero

Sin duda son los mas vulnerables. Cuesta mucho no comprar una artesanía o dar unas monedas a un niño o niña. Sin embargo este acto que hacemos con buena voluntad es una condena para esos chavales. Como tienen mas capacidad que los adultos para conseguir limosnas, son explotados por sus responsables. Además aprenden que es mas útil sacar dinero al turista que ir a la escuela. Cada vez que das dinero o compras souvenirs a niñas y niños estás contribuyendo a su explotación. Bajo ninguna circunstancia les des dinero. Colabora o haz donaciones a reconocidas entidades de ayuda a la infancia.

2.- El único delfinario aceptable es el océano ...

Los delfinarios tienen motivos para sentirse preocupados. Su negocio de explotación de animales hace grietas por todos los lados. Por mucho que se esfuercen en convencernos de que sus delfines y orcas no sufren o presuman de reconocimientos por su labor con los animales, no te dejes engañar. El único delfinario aceptable es el océano.

3.- ... y los zoológicos no son centros de recuperación de especies

Un zoológico es un lugar donde encierran a seres vivos para ser exhibidos. Pueden rebautizarse de mil maneras, incorporar programas educativos u otorgarse medallas animal friendly. Nada puede maquillar el cautiverio al que someten a los animales. En España no rescatamos leones, elefantes ni especies de otras latitudes. Como mucho especies autóctonas que un auténtico centro de recuperación cuida para devolver a su hábitat.

4.- Los menores de edad no lucen bien en tus redes sociales...

¿Permitirías a un desconocido que se hiciera fotos con tu hija para que las publicara en sus redes sociales? Hacerte estas fotos no te hace mas solidario o aventurero. Antes de utilizar imágenes de menores para lucir en tu perfil de Facebook, respóndete a la pregunta y actúa en consecuencia.

5.- ... los animales salvajes tampoco

No es nada fácil que un tigre, un elefante o un mono estén quietos para que puedan hacerse una foto contigo. Para conseguirlo hay que robar las crías a las madres. Educar a los cachorros con palizas. Tenerlos siempre encerrados y si es necesario mutilar las garras y drogarlos para que tú salgas increíble. ¿De verdad quieres esta foto?

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Love padlocks on the Pont de l'archeveche near Notre-Dame cathedral on March 23, 2015 in Paris, France. The accumulation of 'love locks', a popular phenomenon in many European cities, where couples attach a lock to symbolize their love for mesh panels on the sides of the bridge begins to pose safety problems, because of their mass weight. Photo by Justin Lorget (Photo by chesnot/Corbis via Getty Images)

6.- No demuestres tu amor destrozando monumentos

La mejor sensación que se puede tener en la vida es estar enamorado y ser correspondido. Por nada del mundo hay que ocultar este amor, pero no lo hagas estropeando el patrimonio de todos. Cuando cincelas con una llave una pared o árbol para dejar grabado en relieve tu amor estás dañando el patrimonio. Lo mismo haces cuando afeas y oxidas un puente colocando un candado. Estas cosas no son románticas, son cutres. Muy cutres.

7.- Los espectáculos humanos son buenos cuando son con actores

Conocer la forma de vida y expresiones culturales de un país es parte esencial del viaje. No dejes de visitar mercados, comunidades o espectáculos donde se representen las tradiciones de un lugar. Pero antes infórmate bien. En Nueva Zelanda acudí a un poblado maorí donde actores representaban la historia y costumbres de su cultura. Fue una experiencia maravillosa. En Panamá visite una comunidad indígena que son obligados a danzar y hacer artesanías para los turistas si querían conservar sus tierras. Fue una actividad que me generó muchas dudas. En Tailanda ni se me pasó por la cabeza asistir a los poblados donde encierran y mutilan a las mal llamadas Mujeres Jirafa.

8.- A un artesano le gusta que valoren su trabajo

El regateo es cultural y aceptado en muchos mercados, pero cuando consigues regatear a un artesano un euro, no has demostrado ser un hábil negociante. Has demostrado tener poco respeto por el valor del trabajo ajeno. Detrás de una artesanía, además de muchas horas de trabajo para elaborar una pieza única, está el sostenimiento de una familia o una comunidad entera. Si quieres poner a prueba tus dotes de hábil negociador, regatea el precio de tu compra en El Corte Inglés o Zara.

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9.- No todo es comestible

Una experiencia viajera no es completa si no te adentras en la gastronomía local. Los países ofrecen platos sorprendentes que has de probar, pero infórmate bien. Antes de pedir un plato que contenga carne un animal exótico, asegúrate que su captura no supone un riesgo para la especie (ni para tu salud). Probar carne de canguro en Australia poco hecha está deliciosa, pero la sopa de tortuga en cualquier lugar del mundo has de rechazarla aún siendo legal.

10.- Ciertas costumbres hay que aceptarlas o buscar otro destino

La cultura y tradición de muchos países establecen roles sociales, códigos de conducta y costumbres que chocan frontalmente con nuestros valores. No nos corresponde a nosotros como viajeros cuestionar o cambiar estas normas. Si no vamos a ser capaces de aceptarlas, mejor elegir otro destino. Si tienes necesidad de actuar ante situaciones injustas, ponte a disposición de las organizaciones locales que trabajan en esos lugares para mejores las cosas.

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