Quiere vender sus maquetas por 100.000 euros, pero el ayuntamiento las valora en un euro
Esta es “la culminación de miles de horas de trabajo”.

Para muchos, las maquetas son mucho más que un simple pasatiempo. Detrás de cada pequeño detalle hay horas de paciencia, dedicación y una pasión que a menudo se prolonga durante décadas. Eso es precisamente lo que ocurre con el museo de trenes en miniatura de Patrick Crolle, un jubilado francés que ha convertido toda una vida de trabajo en una colección que reproduce con minuciosidad paisajes, estaciones y escenas cotidianas.
Sin embargo, tras más de 26 años manteniendo abierto su museo en la localidad francesa de Châtillon-sur-Chalaronne, Patrick ha decidido dar un paso al lado y buscar un comprador para el conjunto. El problema es que la valoración que hace de su obra choca con la del ayuntamiento, que considera que el proyecto no tiene el valor económico que le atribuye su propietario y apuesta por una solución mucho más simbólica para garantizar su continuidad.
El hombre, de 79 años, asegura que esta es “la culminación de miles de horas de trabajo”, según declaró a Le Progrès. Por ese motivo, considera que los 100.000 euros que pide por el conjunto son una cantidad razonable e incluso inferior al esfuerzo y los años invertidos en el proyecto. Sin embargo, esa valoración está lejos de ser compartida por las autoridades locales, que consideran que el precio fijado no se ajusta al valor real de la colección.
“No vale 100.000 euros”
El museo francés, de unos 200 metros cuadrados, está compuesto por maquetas en miniatura que representan, entre otras cosas, kilómetros de vías férreas francesas, paisajes y escenas de los años 70. Todas ellas han sido diseñadas, creadas y mantenidas por el Patrick y su mujer, ambos apasionados del modelismo ferroviario. El espacio abrió en 2000 y, según el propio propietario, recibe algo más de 15.000 visitantes al año.
Según Patrick Mathias, el alcalde de Châtillon-sur-Chalaronne y vicepresidente de la comunidad de municipios de Dombes encargada del turismo, el conjunto “no vale 100.000 euros” y asegura que ninguna de las dos comunidades se hará cargo del museo del tren en miniatura. Como alternativa, el regidor considera que podría cederse por un euro simbólico a una asociación que garantice la continuidad del proyecto y su conservación.
Mientras tanto, Patrick reconoce que, pese a haber recibido algunas muestras de interés, todavía no ha encontrado ningún comprador dispuesto a hacerse cargo de la colección. Ante esta situación, asegura que no piensa esperar indefinidamente, dándose “dos años más” antes de tirar todo “a la basura”. Una posibilidad que lamenta profundamente, ya que considera que el proyecto podría seguir vivo si alguna entidad o particular apostara por conservar el trabajo de toda una vida.
