El asesinato de un dirigente del Frente Polisario por parte de Marruecos reabre la gran contradicción de España con el Sahara: "Tiene que pedir perdón"
Esta semana, en plena visita a los campamentos de refugiados saharuis en Argelia del enviado de Naciones Unidas, Marruecos mató a tres combatientes del Sahara, uno de ellos hijo del histórico líder Mohamed Abdelaziz. Hablamos de ello con la diputada saharui de Más Madrid, Tesh Sidi.

El mensaje no deja lugar a dudas. Cuando Marruecos asesinó el pasado domingo, 7 de junio, a Lehbib Mohamed Abdelaziz y otros dos combatientes del Frente Polisario sabía que al día siguiente, el lunes 8 de junio, el presidente de la República Saharaui (RASD), Brahim Gali, se reuniría en los campamentos de refugiados de Tinduf (Algeria) con el enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, quien trata de recomponer el diálogo entre Marruecos y el Polisario para encontrar una solución que pueda satisfacer a ambas partes. Para los saharauis, el asesinato de Abdelaziz muestra las ganas de diálogo de Marruecos. Lehbib no es tan solo un "mártir" más; además de hijo del histórico líder Mohamed Abdelaziz, el hasta ahora comandante y jefe de la Primera Brigada de Reserva de campo y miembro del Secretariado Nacional del Frente Polisario era una de las personas con mayor proyección en el movimiento.
El ataque marroquí ha vuelto a destapar las contradicciones en el Gobierno respecto a la posición de España en el conflicto, unas diferencias que se agravaron después de que en 2022 el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, asumiese el plan de autonomía marroquí presentado en 2007 "como la base más seria, realista y creíble para resolver este diferendo". El proyecto de Rabat establece que el territorio autónomo del Sahara pasaría a estar controlado de facto por Marruecos, contando tan solo los saharauis con algunas pequeñas competencias administrativas o culturales. El Sahara podría tener presidente propio, pero siempre que lo aceptase el rey. El plan aceptado por Sánchez cuenta, por cierto, con el patrocinio de Donald Trump.
El apoyo del Gobierno español al proyecto de autonomía propuesto por Marruecos supuso un giro total a la política exterior desde que España abandonara el Sahara en 1975, cuando en los estertores del franquismo la dictadura decidió ceder la administración de la región a Marruecos y Mauritania. Desde entonces, los diferentes gobiernos se mantuvieron del lado de Naciones Unidas, que siempre ha apostado por contemplar, en mayor o menor medida, la autodeterminación del pueblo saharaui. Hasta el expresidente José María Aznar, del PP, tildó de "error histórico, una gravísima temeridad y un error incalculable" la decisión de Pedro Sánchez.
Desde el Gobierno, tan solo la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, condenó en público lo ocurrido. "Rotunda condena al intolerable asesinato de tres miembros del Frente Polisario, un ataque de Marruecos hacia el pueblo saharaui y una violación del derecho internacional. El Sahara occidental tiene derecho a la autodeterminación", escribió Rego en sus redes sociales. Por su parte, la portavoz de Gobierno, Elma Saiz, no quiso hacer ninguna apreciación cuando le preguntaron en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: "Prudencia en todo caso", dijo.
Quien también ha hablado, eso sí, es la diputada saharui de Más Madrid, Tesh Sidi. En sus redes sociales, Sidi criticó que el pasado 9 de mayo el Ministerio de Asuntos Exteriores saliera "corriendo a condenar los ataques, sin víctimas, del Frente Polisario en Esmara (ciudad saharaui ocupada" pero no dijese nada respecto al ataque con drones que mató a los combatientes saharauis al lado del conocido como muro de la vergüenza; 2.700 kilómetros de una barrera que Marruecos levantó en los 80 para separar los territorios del Sahara ocupados de los liberados por el Frente Polisario.
Sidi nació en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, donde todavía viven muchos miembros de su familia. La diputada llegó a conocer a Lehbib Mohamed Abdelaziz. "Era una persona muy capaz, muy avispada y con una generosidad que recordaba a la de su padre, pero además con una mirada muy contemporánea", dice en conversación telefónica con El HuffPost. En opinión de Sidi, el objetivo de Marruecos con este ataque era el de "demostrar su capacidad militar". "Pero con esto solo consiguen generar una mayor firmeza, una mayor sensación de unidad nacional, que es justamente lo que más preocupa a Marruecos", explica.
En el Congreso de los Diputados no hay nadie que conozca mejor la historia del pueblo saharui que Tesh Sidi. Como ella misma relata, "la dinastía alauí siempre tiene un objetivo, y el de Mohamed [el rey actual] es este, el de acabar con el Sahara. Su padre hizo lo de la Marcha Verde, pero no se llegó a imponer, y ahora el hijo quiere hacerlo a través de la apropiación cultural, la imposición lingüística, la expropiación cultural, el turismo... Pero no termina de materializarse, lo único que ha conseguido en estos años es seguir reiterando la ilegitimidad de su posición". Por eso, opina, recurren a asesinatos como el de Abdelaziz, para avisar al pueblo saharaui de que, "si quieren, pueden acabar con todo por lo militar".
En opinión de Sidi, el Frente Polisario hace bien en mantener la apuesta de entrar en las conversaciones multilaterales con Naciones Unidas y Marruecos que busca impulsar Estados Unidos. El propio Brahim Gali se vio con Staffan de Mistura un día después de los ataques. "El Gobierno estadounidense se ha dado cuenta de que no es tan fácil arreglar esto de un día para otro, han comprobado que esto no es una cuestión territorial, una disputa solo entre Marruecos y Argelia. También está España, que controla el espacio aéreo, Europa, que dice que el Sahara es un territorio autónomo... El Frente Polisario hace bien en no quedarse en la unilateralidad y en tensar todo lo que se pueda al país ocupante". Aunque la última propuesta de Naciones Unidas tampoco ha satisfecho del todo a los saharauis, Sidi cree que es bueno que se siga trabajando en una negociación y que los proyectos que puedan existir se voten. "Lo que más teme Marruecos es la soberanía, que la gente pueda votar", señala.
Sobre el giro de España en política exterior respecto al Sahara, Sidi se muestra todavía confiada en que pueda volver a cambiar, en que el Gobierno español se haga responsable de lo que antaño fue su colonia. El primer paso no puede ser otro que el de "pronunciar una palabra emancipadora". "España construyó su democracia con una amnesia colectiva sobre los crímenes del franquismo, de la Iglesia y sobre lo que se hizo en sus propias colonias. Tiene que atreverse a pedir perdón, pero no se atreve, parece que es una palabra que hay que sacar a la fuerza", denuncia.
Para lograr que España vuelva a una posición responsable, Sidi considera que debe producirse también un cambio en la militancia política, una que acuda a la "radicalidad de las cosas". "Tiene que terminar eso de que los políticos bajen al Sahara como si fuera un Erasmus. Está bien que vayan y se pongan tuits, es necesario, sí, pero a la izquierda le hace falta radicalidad, eso es lo que se necesita para llevar a cabo todas las políticas públicas de ambición. Desde hace muchos años, sale gratis bajar al Sahara, todo el mundo puede hacerlo y hacerse fotos en los campamentos, pero luego a la vuelta no viene con deberes. La causa saharaui es anticolonial y política, y la solidaridad de cooperación debe estar desligada de la causa política", reclama. A este tipo de solidaridad de cooperación Sidi la define también como "solidaridad de 24 horas", y la desliga solo del Sahara. Según ella, ocurre en todos los escenarios, también en la defensa del pueblo palestino. Cree que es importante que no se hable solo de la causa saharaui como algo aparte, sino como un "problema que tiene que ver con el contexto internacional".
Por otro lado, en la diáspora saharui también hay trabajo. "Los hijos del Polisario en la diáspora tenemos que reorganizarnos políticamente y fijar prioridades con una hoja de ruta bien clara. Aunque pueda sonar arrogante desde mi posición en el Congreso, yo confío en mi pueblo y en la capacidad de generar espacios; hay saharauis en todos los ámbitos, pero la hoja de ruta no termina de hacerse. Cuando se consolide eso, los partidos políticos se verán más presionados. Lo que hay que hacer es dejar de dar las gracias porque los partidos vengan a nuestros actos y que sea a la inversa", afirma.
Es compendio de reorganización política y militante, de solidaridad y, sobre todo, de seguir apostando por la negociación multilateral será la clave para la resolución de un conflicto enquistado. Porque los saharauis no piensan asumir la ocupación marroquí, como propone el plan que desde 2022 apoya España. Sidi se pregunta muchas veces a sí misma y a sus familiares en el Sahara "hasta cuándo" aguantarán vivir así, como refugiados. "Todos están más dispuestos a la espera eterna a tener que vivir bajo la ocupación. Cuando hablo con mis hermanas, la sensación que me trasladan es que sí, que es horrible no tener papeles para desarrollar un futuro, pero que el Sahara es suyo. Yo me hago la misma pregunta: ¿Estaría dispuesta a vivir bajo ocupación? Pues preferiría volver a nacer como refugiada", concluye la diputada de Más Madrid.
