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25/01/2016 07:06 CET | Actualizado 25/01/2017 11:12 CET

Una celebración de Escocia, su cultura y el lugar que ocupa en el Reino Unido

gaiterasEs probable que hace tan solo unos años no hiciéramos lo suficiente para celebrar y promover nuestras cuatro naciones. Nos habíamos vuelto complacientes con nuestro Reino Unido. Desde luego, estamos mejor si permanecemos unidos, pero, tal y como ocurre con toda relación, para que eso sea posible es necesario trabajar mucho y respetarse mutuamente.

Foto: REUTERS/David Moir

Este miércoles seré el anfitrión de uno de mis acontecimientos preferidos, en el que se servirán comida y bebida exquisita, por el que desfilarán hombres enfundados en algo que se asemeja mucho a una falda y en el que uno de ellos leerá un poema en voz alta al estómago relleno de un cordero. Hasta ahí, todo normal en lo que es el transcurrir de la vida de un diplomático.

Bromas aparte, de lo que trata en verdad es de nuestra Cena de la Noche de Burns, que se celebra todos los años en honor del gran poeta escocés Robert Burns (1759-1796). Una ocasión especial que se festeja prácticamente en todo lugar que un escocés considere su hogar, incluyendo, cómo no, muchas zonas de España. Las faldas que llevan los hombres son, obviamente, las tradicionales faldas escocesas de tartán o kilts, que diferencian a los clanes entre sí, y el estómago relleno del cordero es ese plato tradicional escocés tan sabroso, el haggis, compuesto de hígado, pulmón y corazón de cordero mezclados con harina de avena y especias, y regado preferiblemente con un vaso, o dos, de whisky escocés.

La Noche de Burns no sólo conmemora la aportación de Burns a la cultura escocesa, sino toda la cultura escocesa en sí misma. Y, como embajador del Reino Unido, celebrar la cultura y promover los intereses de las cuatro naciones que lo componen -Escocia, Irlanda del Norte, Gales e Inglaterra- es de lo mejor de mi trabajo.

Yo mismo soy medio inglés, medio galés, criado en ese gran crisol que es la ciudad de Londres. Pero cuando era niño, casi todos los años mi padre nos llevaba a pasar las vacaciones a Escocia, por lo que heredé su amor por las montañas salvajes, los lagos románticos y las ciudades elegantes de esa nación.

De hecho, les animo a descubrirlo todo por sí mismos. Este año es el Año Escocés de la Innovación, la Arquitectura y el Diseño, y también se celebra un festival de arquitectura que festeja al gran Charles Rennie Mackintosh (que es a Glasgow lo que Gaudí a Barcelona), y a otras estrellas contemporáneas. El Museo Nacional de Escocia conmemora su 150 aniversario, exponiendo nuevamente su artículo de mayor valor, un cuenco bizantino del siglo X montado sobre un pie de oro del siglo XVI, cuyo origen proviene del Monasterio del Escorial. Y simultáneamente, las Galerías Nacionales de Escocia acogen una de las colecciones más sobresalientes de pintura española que hay en el Reino Unido, con obras de Velázquez y de Murillo entre otros.

Es probable que hace tan solo unos años no hiciéramos lo suficiente para celebrar y promover nuestras cuatro naciones. Nos habíamos vuelto complacientes con nuestro Reino Unido. Desde luego, estamos mejor si permanecemos unidos, tal y como decidió el pueblo escocés en su referéndum de independencia en septiembre de 2014, pero, tal y como ocurre con toda relación, para que eso sea posible es necesario trabajar mucho y respetarse mutuamente.

En estos momentos, nuestras embajadas a lo largo y ancho de todo el mundo celebran los días nacionales de los cuatro Santos Patrones: Andrés (Escocia), Patricio (Irlanda del Norte), David (Gales) y Jorge (Inglaterra). Izamos la bandera de la nación que corresponda en esos días y trabajamos estrechamente con las autoridades de cada nación, sus gobiernos o sus organismos de promoción comercial y de inversión.

En España, esto se convierte en una oportunidad comercial: es el quinto mercado más importante para el whisky escocés, mientras que el marisco escocés adorna las cartas de los mejores restaurantes del país. España es el tercer destino más importante para el sector escocés de la alimentación y de las bebidas, cuyas exportaciones a España sumaron a 247 millones de libras (unos 325 millones de euros) en 2014.

Y la inversión realizada por empresas españolas como Iberdrola (propietaria de Scottish Power) y Ferrovial (co-propietaria de los aeropuertos de Aberdeen y Glasgow) es fundamental para crear puestos de trabajo en Escocia y para sus infraestructuras. Tan solo el año pasado se crearon 5.000 puestos de trabajo gracias a la inversión extranjera directa en Escocia.

Hay mucho más por hacer para asegurarnos de que Escocia y el resto del Reino Unido estén mejor permaneciendo unidos. Pero el secreto del éxito en el Reino Unido reside en el respeto y la colaboración que existe entre el Gobierno del Reino Unido y las autoridades nacionales individuales de Edimburgo, Cardiff y Belfast. Y qué mejor manera de celebrar ese enfoque mutuamente beneficioso que con un par de tragos de whisky en la Noche de Burns, al son de los apasionantes acordes de un baile escocés.

SOMOS LO QUE HACEMOS