Abren la caja de colecta de un santuario tras 15 años y se encuentran con 60 kilos de monedas y billetes de 50 euros
Un edículo olvidado durante más de una década.

A veces, las historias más sorprendentes no están bajo tierra ni escondidas en cofres antiguos, sino a la vista de todos. En una pequeña capilla del centro histórico de Treviso, una sencilla urna olvidada durante más de quince años guardaba en silencio el gesto anónimo de cientos de personas: monedas, billetes y promesas que acabaron convirtiéndose en un inesperado símbolo de la devoción y la identidad de toda una comunidad.
La caja se encontraba en la pequeña capilla votiva dedicada a la Virgen del Carmen, situada en la entrada de la Piazza Rinaldi, un rincón discreto pero muy transitado del casco histórico. Allí, vecinos y visitantes depositaron durante años sus donativos sin imaginar que la cerradura llevaba más de una década sin abrirse, transformando aquel gesto cotidiano en una sorprendente cápsula de memoria y fe colectiva.
Según recoge Il Messaggero, la caja fue abierta a finales de enero y en su interior los técnicos encontraron unas bolsas con alrededor de 60 kilos de monedas y algunos billetes, entre ellos un billete de 50 euros, que habían permanecido acumulados durante más de quince años sin que nadie los recogiera. Las donaciones, suficientes para llenar tres sacos de unos 20 kilos cada uno, serán llevadas al banco en los próximos días para un recuento oficial.
“La historia de una comunidad”
El edículo es propiedad del PIME (Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras), que hasta la década de 1950 poseía también dos departamentos sobre el quiosco y luego cedió esas viviendas al ayuntamiento. Según la versión oficial, las llaves de la caja se habían extraviado y la urna permanecía cerrada hasta ahora. Fue a petición del PIME que, a mediados de enero, los técnicos municipales procedieron a cambiar la cerradura y a comprobar el interior de la caja.
El hallazgo fue entregado simbólicamente por el alcalde Mario Conte y por el presidente del consejo municipal, Antonio Dotto, al rector Piero Facci. El contenido quedó custodiado por la Tesorería hasta la formal entrega al beneficiario legítimo. El presidente Dotto comentó, sorprendido, que cuando se abrió la caja no había basura ni desperdicios, tan solo donaciones dejadas por devoción.
La historia local detrás de este humilde gesto se remonta a la década de 1950, cuando la mecenas Adele Zaniol Casellato financió la renovación de los apartamentos sobre el edículo, y ella misma y varias familias continuaron durante décadas cuidando del santuario y manteniendo viva la tradición de devoción en ese rincón del centro histórico. Entre las figuras recordadas por la comunidad aparece Giuseppe Vendramin, conocido popularmente como “Beppi el Cura”, así como asistentes posteriores que siguieron atendiendo la capilla.
Para el alcalde Conte, el episodio pone de manifiesto cómo los pequeños lugares de culto popular forman parte de la identidad colectiva de la ciudad y de su memoria comunitaria. “A veces, tras la simple entrega de llaves y monedas, se esconde algo mucho más grande: la historia de una comunidad. Nuestra historia”, asegura. En los próximos días la cuantía será comprobada y registrada oficialmente en el banco antes de decidir su destino final.
