Alba Meijide, 26 años, experta en IA que ha asesorado a la UE: "Cuando decía que iba a estudiar IA me hablaban de Terminator, nadie tenía ni idea de lo que era"
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Alba Meijide, 26 años, experta en IA que ha asesorado a la UE: "Cuando decía que iba a estudiar IA me hablaban de Terminator, nadie tenía ni idea de lo que era"

Su labor va más allá de la inteligencia artificial que se está utilizando y aplicando en el día a día de millones de personas en el mundo.

Una mujer trabajadora de ITGetty Images

En 2017, cuando Alba Meijide decidió especializarse en inteligencia artificial, la reacción habitual no era el entusiasmo, sino la confusión. "Me hablaban de Terminator", recuerda. La mayoría no sabía exactamente qué significaba estudiar IA. No existía ChatGPT, la inteligencia artificial generativa no había colonizado titulares y la tecnología seguía confinada a laboratorios y congresos especializados.

Hoy, con 26 años, Meijide ha asesorado a la Unión Europea en el Código de Buenas Prácticas de la Inteligencia Artificial y trabaja como consultora en proyectos que cruzan A Coruña, Madrid y distintos puntos de Europa. Su trayectoria, contada en Hoy por Hoy A Coruña de la Cadena SER, dibuja el perfil de una generación que pasó de explicar qué era la IA a tener que regularla.

De las aulas a Bruselas

Formada en la Universidad de Manchester, Alba tuvo claro desde el instituto —estudió en el colegio Esclavas de A Coruña— que su camino estaba en la rama científico-tecnológica. No tenía aún una etiqueta concreta, pero sí una intuición: lo suyo eran las asignaturas técnicas.

Su trabajo de fin de grado fue un asistente conversacional. Años después, cuando en 2022 irrumpieron los grandes modelos de lenguaje y la IA generativa se convirtió en fenómeno global, aquel proyecto universitario adquirió una dimensión casi premonitoria. Ella había vivido la transición desde dentro: de herramienta experimental a tecnología de uso masivo.

Esa combinación de conocimiento técnico y sensibilidad normativa la llevó a colaborar en el ámbito europeo, asesorando en cuestiones de gobernanza y buenas prácticas. En un momento en el que la Unión Europea busca equilibrar innovación y regulación, perfiles como el suyo se han vuelto estratégicos.

Qué hace realmente una consultora en IA

Lejos de la imagen futurista que muchos asocian al término, su trabajo diario es más analítico que espectacular. Una consultora en inteligencia artificial no "instala robots", sino que detecta problemas concretos dentro de una organización.

El punto de partida suele estar en departamentos como recursos humanos, tecnología o finanzas. Allí identifica cuellos de botella: procesos lentos, decisiones basadas en datos dispersos, tareas repetitivas. Solo entonces evalúa si la IA es la herramienta adecuada. “No siempre lo es”, insiste.

Cuando sí aporta valor, puede mejorar la eficiencia, automatizar procesos o ayudar en la toma de decisiones. Pero su implementación debe ser responsable, documentada y alineada con la normativa europea. En un contexto marcado por la nueva legislación comunitaria, la tecnología ya no puede avanzar al margen de la regulación.

A Coruña y la ambición tecnológica

Uno de los temores al marcharse a estudiar fuera era no poder regresar. Sin embargo, A Coruña se ha consolidado como un polo tecnológico emergente. La designación de la ciudad como sede de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial reforzó esa percepción.

La presencia de la agencia despertó preguntas entre la ciudadanía: ¿qué significa supervisar la IA?, ¿qué se controla exactamente? Para Meijide, esa curiosidad es una buena noticia. Implica que la conversación ya no es marginal.

Galicia, además, aspira a posicionarse en proyectos estratégicos vinculados a la inteligencia artificial aplicada a la salud y al medio ambiente. En paralelo, España refuerza infraestructuras clave y participa en iniciativas europeas que buscan reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos y China.

Predictiva frente a generativa: dos mundos bajo la misma etiqueta

Cuando se habla de inteligencia artificial, la atención suele centrarse en la generativa: la que escribe textos, crea imágenes o produce vídeos. Es la más llamativa porque desafía una frontera simbólica: la creatividad.

Sin embargo, la IA predictiva lleva más tiempo integrada en empresas. Es la que permite anticipar demanda, analizar patrones de consumo o prever comportamientos. Es más ligera a nivel computacional y, en muchos casos, ya está democratizada.

La generativa, en cambio, funciona como una "caja negra". Sabemos qué datos recibe, pero no siempre es sencillo explicar por qué produce un resultado concreto. De ahí que el debate actual combine fascinación tecnológica y exigencia de transparencia.

Sesgos y cultura: los riesgos invisibles

Uno de los grandes debates gira en torno a los sesgos. Meijide matiza: los sistemas no discriminan por intención, sino por errores en los datos con los que han sido entrenados. Si los datos reflejan desigualdades históricas, el modelo puede reproducirlas.

Más allá del empleo o la productividad, la IA también impacta en la cultura. Si los modelos se entrenan mayoritariamente con datos de determinadas regiones, pueden invisibilizar lenguas minoritarias o identidades locales. En territorios como Galicia, la cuestión lingüística adquiere especial relevancia.

El reto, sostiene, no es frenar la tecnología, sino desarrollarla con criterios técnicos rigurosos y sensibilidad social.

Una generación que ya no habla del futuro

En la Semana de la Mujer, la figura de Alba Meijide simboliza algo más que una carrera brillante a los 26 años. Representa a una generación de mujeres que lideran sectores estratégicos y que crecieron explicando qué era la inteligencia artificial cuando nadie lo tenía claro.

Hoy la conversación ya no gira en torno a si la IA llegará, sino a cómo convivir con ella. Y desde A Coruña —como recordó en Hoy por Hoy— esa conversación también quiere formar parte del liderazgo europeo.

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