Colas enormes, tres terminales lejísimos y la puerta sin aparecer hasta el final: por qué el aeropuerto de Atenas es una pesadilla en verano
"Un auténtico infierno en la tierra".
Grecia vuelve a encarar una temporada turística de récord para esta temporada, pero no todos los viajeros que apuestan por este destino se están llevando el recuerdo idílico que esperaban.
Mientras millones de personas aterrizan cada año en Atenas para iniciar sus vacaciones en las islas griegas o recorrer el país, algunos pasajeros denuncian que el principal aeropuerto griego se ha convertido en una prueba de resistencia antes incluso de subir al avión.
El periodista de viajes Milo Boyd no se anda con rodeos. Describe el Aeropuerto Internacional de Atenas como "un auténtico infierno en la tierra", marcado por colas interminables, información confusa y pasajeros que llegan a perder sus vuelos pese a haber llegado con horas de antelación.
Un aeropuerto donde encontrar la puerta se convierte en un desafío
Según explica el periodista, uno de los principales problemas comienza con los paneles informativos: las pantallas muestran vuelos ya salidos o previstos para la siguiente hora, pero no informan con suficiente antelación de las puertas de embarque.
La situación se complica porque el aeropuerto está dividido en tres zonas diferenciadas (A, B y C), las cuales están separadas por largas distancias, lo que hace que elegir la terminal equivocada lleve a los viajeros a recorrer más de un kilómetro y volver a pasar controles de seguridad.
"Esto significa que los viajeros deben esperar hasta 60 minutos antes de la salida para saber desde dónde partirá su vuelo", lamenta Boyd, quien describe escenas de pasajeros corriendo por las instalaciones cargados con sus maletas.
Horas de espera y vuelos perdidos
El relato detalla una cadena de obstáculos que comienza en los mostradores de facturación y continúa en los controles fronterizos. En algunos momentos, las colas reunían a varios cientos de personas bajo temperaturas cercanas a los 30 grados.
"Me sentía cada vez más nervioso mientras estaba allí de pie, preguntándome si las dos horas de antelación con las que había llegado serían suficientes", apunta. Finalmente, el periodista consiguió llegar a la puerta apenas cinco minutos antes del cierre del embarque de su vuelo de Ryanair a Londres.
Pero otros viajeros no tuvieron tanta suerte. Según relata, una veintena de pasajeros suplicaba a los empleados que les dejaran embarcar mientras observaban su avión a escasos metros de distancia. "Varios parecían a punto de llorar", describe.
El impacto del nuevo control fronterizo
Parte del problema está relacionado con la implantación del Sistema de Entrada y Salida de la Unión Europea, que obliga a realizar controles biométricos adicionales a determinados viajeros.
Las nuevas verificaciones han provocado importantes retrasos en varios aeropuertos griegos. De hecho, algunos pasajeros aseguran haber tardado más de dos horas en superar el control de pasaportes en Atenas durante las últimas semanas.
Mientras, el aeropuerto espera recibir hasta 15.000 pasajeros diarios durante los meses de verano. "No puedes hacer esto. ¡Es ridículo!", recuerda Boyd que gritaba uno de los viajeros atrapados en el caos, una frase que resume el malestar de muchos pasajeros este verano.