Daniel, ganadero que lucha contra una bacteria que ha matado a la mitad de sus cabras y recauda dinero por internet: "Las autoridades sanitarias me dijeron que no podían hacer más"
"No me gusta pedir dinero, pero no vi otra solución".

Daniel Perrier es hoy noticia y no por su gusto. Este ganadero italiano lleva semanas luchando contra una extraña bacteria que le ha matado a la mitad de sus cabras. Más allá del daño emocional, hay una herida inmensa en lo económico para un criador individual, alejado de las cifras a gran escala de los gigantes del sector agrario.
Hasta el momento han muerto 20 cabras, otras 12 ya están enfermas y por ende no se pueden ordeñar. De ellas aspira a salvar unas pocas en su modesto establo de Arvier (en plenos Alpes y en la frontera con Francia).
El primer motivo que trataron los investigadores fue el de una infección masiva por staphylococcus aureos, que causa infecciones severas en partes del organismo de los animales, como sus ubres. Sin embargo, posteriores análisis descartaron este diagnóstico en favor del Mycoplasma, un conjunto de bacterias que dan lugar a cuadros de mastitis y fiebres.
Aunque con la aplicación del medicamento apropiado la mortalidad cesó, el propio ganadero admite al medio italiano La Stampa que "perdí mucho dinero, hubo una disminución de ingresos y siempre hay gastos". Y, para más inri, las enfermedades y algunas muertes han vuelto, anulando la hipótesis del Mycoplasma.
Varios compañeros y conocidos le han recomendado acogerse a alguna ayuda pública, pero él mismo reconoce que la falta de un diagnóstico definitivo le impide acceder a dichas ayudas. Ante la falta de 'cobertura', optó por buscarse una vía alternativa.
Su esperanza ahora pasa por una campaña que ha lanzado en la plataforma GoFundMe, llamada 'Ayúdennos a reactivar nuestra granja'. En cuestión de tres días, recibió 180 donaciones, para contabilizar 14.600 euros. "No me gusta pedir dinero, pero no vi otra solución. Al final la gente lo entiende y está actuando [...] Las autoridades sanitarias me dijeron que no podían hacer más".
Con esa cantidad, Daniel está tratando de comenzar prácticamente desde cero. Ha comprado varias cabras jóvenes, pero aún es pronto. Él mismo admite que a sus animales "les llevará tiempo producir la misma leche que los otros animales, que tenían más de tres años". En cuanto a la producción, "estoy de vuelta a hace cuatro años, cuando abrí la granja". Por delante, otra vez un largo camino.
