Erik Brynjolfsson, economista de Stanford, compara la resistencia a la IA en el trabajo con los obreros que destruyeron telares en la Revolución Industrial: "La única manera es construir confianza"
El financiero hace referencia a la importancia de infundir seguridad a los trabajadores para que la implementación de la inteligencia artificial sea mucho más fluida.
La inteligencia artificial (IA) llegó para quedarse. Sin lugar a dudas, los avances tecnológicos están afectando la dinámica de nuestra sociedad. En solamente un par de años, la inteligencia artificial pasó de ser una alternativa a convertirse en una herramienta indispensable para muchos, en todos los ámbitos de la vida.
El entorno laboral no es la excepción a dicho fenómeno. Como bien lo expresa un artículo recientemente publicado por Business Insider, la inteligencia artificial ahora es un requisito para el trabajo.
Así lo manifestó el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, a inicios del presente año. “2026 será el año en que la IA comience a cambiar drásticamente nuestra forma de trabajar”, sentenció.
La ansiedad de las empresas
Compañías en todo el mundo están deseando ver los resultados de la importante inversión que han hecho con relación a la inteligencia artificial. En especial las grandes empresas tecnológicas y las entidades bancarias. “La gran mayoría no está obteniendo ningún aumento de productividad”, afirmó el analista, Eric Ross.
Además de esta situación, las organizaciones tienen el miedo latente de que otras corporaciones descubran, antes que ellos, la manera de obtener ventaja mediante la IA. “Existe el temor de quedarse atrás”, agrega el especialista norteamericano Brad Reback.
Dichas circunstancias están generando como consecuencia una presión hacia los empleados para que se acoplen lo antes posible a las diversas herramientas de la IA. No obstante, esta adaptación ha motivado un miedo significativo entre los currantes.
Un ingeniero de sistemas, quien trabaja en el reconocido banco estadounidense JP Morgan, se pronuncia al respecto. “Es como decir: “Oh, todos tenemos este título que será inútil en cinco años”, comenta el informático, dejando entrever la sensación de incertidumbre que sienten tanto él como sus compañeros de trabajo por la implementación de la IA en su ámbito laboral.
Difundir confianza es clave
Erik Brynjolfsson, economista de Stanford, recalca que los obreros destruyeron telares en la Revolución Industrial por temor a que la maquinaria les quitara el empleo. Precisamente por ello es fundamental difundir seguridad a los trabajadores sobre la IA.
Para ello, los empleadores deben adaptar su comunicación, generar confianza y ofrecer incentivos para que los trabajadores no rechacen la integración de la IA. “La única manera es construir confianza”, sostiene Brynjolfsson.
Scott A. Snyder, investigador sénior de la Wharton School, comparte esta perspectiva. “Si se trata simplemente de hacer más con menos, no es una propuesta muy atractiva para la mayoría de los empleados. Esta es realmente una oportunidad para potenciar a todos y multiplicar el impacto”. concluye.