Ibrahim, apicultor en Gaza, perdió 400 colmenas y empezó de nuevo con 3 en una azotea: "Las abejas son como la gente de aquí: siempre encuentran el camino de vuelta"
Sociedad
Sociedad

Ibrahim, apicultor en Gaza, perdió 400 colmenas y empezó de nuevo con 3 en una azotea: "Las abejas son como la gente de aquí: siempre encuentran el camino de vuelta"

Compró tres colmenas con mucho esfuerzo, y ahora ha logrado formar 35.

Colmenas en Ciudad de Gaza.Ahmad Hasaballah vía Getty Images

El apicultor de Gaza. El día a día de Ibrahim Naji al-Dabba puede que sea de lo más curioso en el interior de Gaza, gravemente castigada por los duros bombardeos de Israel. Según él mismo cuenta en una entrevista con The Guardian, cada mañana, sube a una torre residencial dañada en el barrio de Tel al-Hawa, en la ciudad de Gaza, donde hileras de colmenas se encuentran rodeadas de escombros.

Tal y como cuenta en su conversación con el medio de comunicación, aunque no sea el lugar idóneo para instalar su "oficina", le permite continuar con su profesión, que ha sustentado a su propia familia durante décadas.

Su vida cambió tras el estallido del conflicto. Antes de la guerra, al-Dabba poseía más de 400 colmenas repartidas por el este de Gaza. Sus equipos, aparatos, almacenes y vehículos todoterrenos, le permitieron gestionar un "próspero negocio apícola" que sustentaba a su familia. Hoy, todo eso ha desaparecido.

"La apicultura no es solo un negocio. Es la única fuente de ingresos de mi familia. Es nuestra vida, nuestro sustento y nuestro futuro", asegura en sus declaraciones con el diario británico.

Una labor vocacional

La trayectoria profesional de Al-Dabba es todo vocación. Con el paso de los años, se especializó en la producción de miel, la cría de abejas reinas y el desarrollo de razas adaptadas al clima de Gaza. En la actualidad, preside la cooperativa de apicultores de Gaza. 

Además, antes de la guerra, el experto asegura que el sector había seguido creciendo a pesar de los años de bloqueo, contabilizando una enorme producción de miel en el enclave. Con la llegada de los bombardeos, todo cambió.

Incapaz de acceder a sus colmenas debido a los bombardeos y al desplazamiento forzoso, al-Dabba vio desaparecer el trabajo de toda su vida. Perdió su hogar, más de 400 colmenas, el equipo para procesar la miel, los almacenes y casi todas las herramientas necesarias para su oficio. Calcula que sus pérdidas económicas superan los 350.000 dólares (307.000 euros).

"El momento más difícil fue darme cuenta de que todo lo que había construido durante años se había perdido. Perdí no solo mis colmenas, sino también mi casa, mi equipo y mi única fuente de ingresos", lamenta, claramente afectado. Cuando la situación se calmó un poco, buscó otro trabajo, pero no encontró ninguno.

El regreso a su profesión

Con bombardeos en el fondo, pero con determinación y muchos ahorros, Al-Dabba compró solo tres colmenas por más de 3.000 dólares, una inversión considerable teniendo en cuenta las condiciones que atraviesa la Franja. 

Como desplazarse por el país se había vuelto peligroso, decidió trasportarlas a lo alto de una torre residencial muy dañada. Tal y como cuenta en el medio de comunicación, conocía los riesgos: la azotea era la mejor oportunidad para proteger todo lo que le quedaba en el mundo.

Según explica, gracias a la ayuda de sus hijos, fue ampliando lentamente la población de las colonias hasta convertirlas en 35 colmenas. "No siento que solo esté cuidando abejas. Estoy tratando de preservar una parte de la vida que perdí a causa de la guerra", celebra. "Las abejas son como la gente de aquí: siempre encuentran el camino de vuelta", concluye.

Más de Sociedad

Comentar:
comentar / ver comentarios