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Juan Sanguino (42), periodista y escritor: "Somos la generación más preparada, pero no podemos tener la vida prometida. Por esa frustración buscamos refugio en la infancia"

Juan Sanguino (42), periodista y escritor: "Somos la generación más preparada, pero no podemos tener la vida prometida. Por esa frustración buscamos refugio en la infancia"

En el regreso constante de referencias pop y de la obsesión colectiva por revivir la infancia hay una causa mucho más profunda: la frustración económica y vital de los millennials.

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Tienen el dudoso "honor" de ser la primera generación que vivirá peor que sus padres, con lo que muchos se refugian en la cultura de su infancia.Maskot

El equilibrio está entre una mirada optimista al futuro y una nostálgica y amable al pasado, pero si la primera es de una incertidumbre atroz, el cerebro se "refugia" en el pasado, o más concretamente, en la infancia, cuando todo era más sencillo y había protección. Tras unas décadas donde ya no cobraba sentido lo de "cualquier tiempo pasado fue mejor", ahora vuelve a la palestra como casi única certeza, en las primeras generaciones o al menos en la primera generación que vivirá peor que sus padres. El periodista y escritor, Juan Sanguino, reflexiona sobre ello en una entrevista en el Diario de Sevilla

Vivimos tiempos convulsos, donde no ya es precario un trabajador de baja cualificación, que no por ello debe cobrar tan poco. Es que un profesional de carrera se encuentra con sueldos tan bajos o poco más altos, con lo que la frustración es aún mayor y más extendida. Médicos, periodistas, abogados... mileuristas y que no llegan a fin de mes. La situación es tan pesimista, que muchos optan o bien por abandonar España o, si no pueden o quieren, rememorar tiempos mejores, evadirse en sus recuerdos de infancia, sobre todo.  

La nostalgia ya no es solo una moda, se ha convertido en refugio emocional para toda una generación. Y pocos explican ese fenómeno tan bien como Juan Sanguino. El creador del podcast Delirios de España cree que detrás del boom de los 90, del regreso constante de referencias pop y de la obsesión colectiva por revivir la infancia hay una causa mucho más profunda: la frustración económica y vital de los millennials. El querer volver al tocadiscos, o a las pelis y series noventeras, no es solo una moda, es una necesidad, un escape. 

"Somos la generación más preparada, pero no podemos tener la vida prometida por el sistema",  ha dicho Sanguino en la entrevista, resumen perfecto de la situación. La frase resume una sensación compartida por millones de personas que crecieron en la España optimista de los años 90 y llegaron a la edad adulta justo cuando estallaron la crisis financiera, la precariedad laboral, el precio imposible de la vivienda o la pérdida de poder adquisitivo.

La generación criada en la promesa del progreso

Juan Sanguino nació en 1984 y pertenece a esa generación que creció con la sensación de que el país avanzaba sin freno. Para él, los 90 fueron "la última década analógica" y también "una etapa de ilusión por ser del primer mundo". Había caído el muro, la disolución de la URSS, el "fin de la historia" que preconizaban muchos, sin guerras, con bonanza económica y con una tecnología que prometía el oro y el moro. 

En el caso de España, venía de la Expo de Sevilla, los Juegos Olímpicos de Barcelona, la entrada plena en Europa y el auge del consumo y las televisiones privadas. El país creía y se modernizaba a pasos agigantados, y llegó un momento en que incluso se soñaba con superar a Alemania y ser la primera potencia europea. Parecía que la estabilidad estaba garantizada y que la próxima generación era la que mejor iba a vivir respecto a sus padres. No solo no ha sido así sino que sería la primera en vivir peor. 

"Nos dijeron que vivíamos por encima de nuestras posibilidades"

Sanguino conecta directamente la nostalgia con el choque entre expectativas y realidad. Explica que su generación estudió más que ninguna anterior, se preparó académicamente, aprendió idiomas e interiorizó la idea del ascenso social. Y aun así no puede comprar vivienda, tiene salarios más bajos en términos reales, encadena precariedad y retrasa hijos, estabilidad y patrimonio.

Sanguino reflexiona que "cuando nos entregamos al hedonismo, a la decadencia y al consumismo, lo que nos queda, nos dicen que vivimos por encima de nuestras posibilidades". Por eso cree que muchos millennials han acabado refugiándose emocionalmente en su infancia, la televisión de los 90, la música pop y los iconos culturale compartidos. 

Chenoa en chándal: una imagen que explica un país

Uno de los ejemplos que más utiliza es la famosa imagen de Chenoa llorando en chándal tras su ruptura con David Bisbal. Para Sanguino no es cotilleo: "Me interesa la lectura sociocultural", apunta. Y cree que aquella escena sigue viva porque representaba vulnerabilidad, humanizaba la fama y generaba comunidad emocional.

Ese es precisamente el espíritu de Delirios de España, el podcast con el que analiza la cultura popular, la televisión, la política, los escándalos mediáticos y los grandes momentos colectivos del país. Una crónica social y sociológica. 

"España convierte el drama en tragicomedia"

Es algo muy español. Sanguino sostiene además que la relación española con la cultura popular tiene raíces mucho más profundas. Según él, "España es un país poco serio, con una historia cruel y violenta de siglos y para convivir, la convierte en tragicomedia". Ahí mezcla referencias tan distintas como Valle-Inclán, Andy Warhol, Isabel Pantoja y Madonna.

Para él, la cultura popular sirve para construir identidad colectiva, compartir referencias comunes y relacionarse con personas distintas. "Puedes estar con alguien diferente a ti y hablar de Chenoa. Eso nos une", añade.

El fin de la monocultura

Otro de los cambios que detecta es la desaparición de los grandes iconos compartidos. Antes había pocos canales, menos emisoras, revistas comunes y referencias masivas. Hoy la fragmentación digital lo ha cambiado todo, creando burbujas ideológicas e individuales para, según otros analistas, manejar mejor a la sociedad, anestesiarla contra su precaria situación, pero arengarla contra el vecino por no pensar o actuar como tú. 

Sanguino cree que ya no existen famosos universales como antes y que las redes sociales han roto la monocultura. El glamour mediático se ha diluido. Aun así, identifica algunas excepciones actuales como Aitana, Rosalía o Ester Expósito

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Según Sanguino, todo radica en una búsqueda de estabilidad emocional en un contexto de incertidumbre permanente. Por eso la nostalgia se ha convertido casi en una industria emocional. Y también en una forma de resistencia colectiva frente a la frustración. 

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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