La crisis climática vuelve a poner de moda el druidismo en algunos países europeos: "No es ni New Age ni chamanismo"
El neodruidismo ofrece a sus practicantes una "reconexión sensible" con la naturaleza..

El druidismo vuelve a ponerse de moda después de siglos desaparecido. Según Le Monde, esta religión no revelada, sin profetas, dogmas ni una estructura centralizada o piramidal, aumenta sus feligreses después de 4.000 años en la región francesa de Bretaña como una forma de conexión con sus raíces celtas. Uno de sus principios básicos: la conexión humana con la naturaleza.
Tal y como reza la publicación, aunque los druidas desempeñaron un papel central en las sociedades celtas de Europa occidental y central durante la Antigüedad, la conquista romana y la posterior cristianización provocaron su desaparición progresiva. Sin embargo, Bretaña logró conservar parte de las lenguas y tradiciones celtas gracias a las migraciones de pueblos británicos procedentes de Gran Bretaña entre los siglos III y V.
En Francia, se informa, a día de hoy hay al menos 2.000 druidistas, de los cuales 800 se encuentran en la región de Bretaña. Pero a pesar de los principios comunes, "el panorama está plagado de rivalidades internas y debilitado por la aparición de grupos y ordenes que se autodenominan ruídicos, ofreciendo, a cambio de dinero, talleres, pseudoterapias o promesas de poderes sobrenaturales.
La fe de Mona Braz
"Ojo, el druidismo contemporáneo no es ni Nueva Era, ni chamanismo, ni un club de sanadores", explica Mona Braz. En declaraciones al medio de comunicación, esta francesa cuenta que se comprometió con la religión en los setenta después de conocer al ecologista René Dumont (1904-2001), que la convenció de que las crisis sociales y ecológicas exigen una forma diferente de habitar el mundo.
El movimiento, asegura, deja mucho margen para la interpretación. "Para mí, es tanto una religión cósmica tradicional de 4.000 años como una inspiración filosófica que aborda los desafíos de nuestro mundo en crisis. Es un arte sacerdotal y una ética cotidiana", dice.
"En este largo aprendizaje de creencias y rituales druídicos que comencé a mediados de los años 80, desde el principio sentí un fuerte deseo de redescubrir la religión de mis ancestros indígenas, los celtas. Pronto intuí que llevaría tiempo, pero ansiaba conocimiento, porque sentía que por fin había encontrado el camino espiritual adecuado para mí", agrega. Desde 2024, braz fundó su propio santuario.
La progresión del druida
Según se recoge en la publicación, el proceso para ser un druida no termina de la noche a la mañana. Antes de avanzar en su formación, el discípulo debe iniciarse en la historia, las prácticas rituales y los principios esenciales del neodruidismo. Durante este proceso cuenta con la ayuda de tutores y recibe enseñanzas transmitidas de forma oral o a través de manuales, que tratan sobre las divinidades celtas, el sentido de los rituales y festividades, la interpretación de los sueños y las doce categorías de árboles reconocidas por los druidas junto con su simbolismo sagrado.
Diariamente, este aprendizaje didáctico se combina con la práctica espiritual: la celebración de las ocho festividades del calendario celta, meditaciones en la naturaleza, participación en asociaciones o causas medioambientales
