Lorena, dueña de un estudio de tatuajes: "Lo que queda limpio son unos 3.000 euros en un buen mes"
Esta es la realidad detrás del negocio.

El mundo del tatuaje a simple vista podría parecer un negocio redondo con agendas llenas, sesiones largas y precios que en algunos casos superan los 500 euros. Sin embargo, la realidad económica no es esa imagen idealizada. Lorena, tatuadora con más de 15 años de experiencia y propietaria del estudio Lady Tattoo, pone cifras y contexto a un sector que mueve millones, pero deja márgenes mucho más ajustados de lo que se cree.
“Puedo facturar hasta 14.000 euros al mes, pero entre gastos fijos, impuestos y material, lo que queda limpio son unos 3.000 euros en un buen mes”, explica sin rodeos. Una frase que desmonta un gran mito y es que facturar mucho no es lo mismo que ganar mucho.
Un sector que factura millones
El negocio del tatuaje en España supera los 200 millones de euros anuales. La demanda no deja de crecer y los diseños son cada vez más elaborados. Pero Lorena insiste en que esas cifras globales no reflejan el día a día de un estudio medio.
“La facturación depende del mes, del número de tatuadores que tengas y del tipo de trabajos. Hay meses muy buenos y otros en los que cuesta llegar”, señala en un vídeo de YouTube publicado en el canal de Adrian G. Martin @AdrianG.Martin
Las sesiones grandes, que pueden rondar los 400 o 500 euros, conviven con tatuajes pequeños de 50 o 60 euros. El problema es que los gastos no se reducen cuando entran trabajos más pequeños ya que el alquiler, la luz o los seguros siguen ahí.
Los gastos invisibles
Montar un estudio profesional no es barato. Lorena recuerda que su primera inversión fue de unos 4.000 euros, pero abrir Lady Tattoo supuso un salto mucho mayor. “Solo la reforma para dividir el local en cabinas me costó entre 10.000 y 12.000 euros”, explica.
A partir de ahí, llega la factura mensual como el alquiler, suministros, seguros obligatorios, gestoría, material desechable, tintas, máquinas y la recogida de agujas. “Mantener el estudio cuesta entre 6.000 y 8.000 euros al mes. Y si tienes láser para eliminación de tatuajes, el coste sube todavía más”, añade.
El precio real de un tatuaje
Uno de los aspectos más desconocidos para los clientes es cuánto se gana realmente con un tatuaje pequeño. “Un mini de 50 euros me cuesta unos 10 en material. Si sumas impuestos y gastos del estudio, me quedan unos 20 euros limpios”, detalla Lorena.
En los tatuajes grandes el margen mejora, pero tampoco es inmediato ya que hay horas de diseño no pagadas, sesiones repartidas y un trabajo previo que no siempre se ve. Aun así, reconoce que el tatuaje sigue siendo una profesión mejor remunerada que otras áreas creativas. El verdadero problema, dice, es otro.
El intrusismo que revienta los precios
Para Lorena, el intrusismo es la mayor amenaza del sector. “Hay gente tatuando en casa por 15 o 20 euros. No pagan seguros, no pagan alquiler y no cumplen normas higiénicas. Para nosotros es imposible competir con eso”, denuncia. Además, alerta del riesgo sanitario: agujas reutilizadas, tintas sin control y espacios sin desinfección. “Yo abro todo el material delante del cliente. En una casa nadie controla nada”, afirma.
Para mantener la estabilidad, Lorena alquila cabinas a otros artistas, ofrece piercings y cuenta con un láser profesional para eliminar tatuajes. “La eliminación supone ya cerca del 30% del trabajo mensual. Mucha gente se arrepiente o quiere mejorar diseños antiguos”, explica. Gracias a esta diversificación, el estudio consigue amortiguar los meses flojos y mantener ingresos más constantes durante el año.
