Nea, 28 años, conduce dos horas al trabajo todos los días: "Los primeros dos meses cuesta acostumbrarse. Ahora el viaje pasa un poco más rápido"
La historia de esta profesora le resultará cercana a mucha gente acostumbrada a hacer kilómetros y kilómetros para llegar al trabajo y para volver luego a casa.

La historia de Nea, una joven de 28 años, le será familiar a muchos trabajadores de todas las partes y de todas las edades. Porque esta mujer finlandesa conduce entre dos horas y dos horas y media al día para ir al trabajo y volver.
Su rutina les será familiar a más de uno. Su despertador suena a las seis de la mañana. A partir de ahí, un café rápido y a coger el coche. Por delante, un largo camino hasta el trabajo, día tras día.
Nea explica a la prensa nacional que hace dos años empezó a trabajar como profesora en Raahe, una localidad alejada de su Oulu natal, donde reside.
Como profesora que es, ella no tiene opción de teletrabajar, así que le toca conducir al menos dos horas durante todos los días laborables del curso escolar para desarrollar allí su jornada presencialmente.
"Los primeros dos meses cuesta acostumbrarse. Ahora el viaje pasa un poco más rápido", confiesa Nea, que suele escuchar audiolibros y música para hacer más llevadero su largo trayecto de ida y vuelta.
De momento, Nea sabe que seguirá en su actual puesto hasta el verano, así que cuenta con su rutina de viajes para los próximos meses. Una rutina que, aclara, le cuesta alrededor de 400 euros únicamente en gasolina para cubrir su ruta de casa al trabajo y del trabajo a casa.
Lo que no está sobre la mesa, dada su situación temporal, es la mudanza al lugar de destino. "Si en algún momento ya no tengo suficiente tiempo para las cosas que me gustan, podría considerar mudarme", reconoce Nea.
Lo hace admitiendo que parte del gasto en gasolina lo puede deducir con los programas fiscales existentes en el país, pero consciente de que tanto el gasto como el tiempo invertido son dos elementos que están condicionando su vida actual.
