Nikola Tesla, científico y filósofo: "Uno debe estar cuerdo para pensar con claridad, pero uno puede pensar profundamente y estar completamente loco"
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Nikola Tesla, científico y filósofo: "Uno debe estar cuerdo para pensar con claridad, pero uno puede pensar profundamente y estar completamente loco"

El genio croata reflexiona sobre la frontera entre cordura y locura y explica por qué el pensamiento profundo, clave para la innovación, suele incomodar y aislar.

Busto de Nikola Tesla en su casa de Smiljan, Croacia.Davor Konjikusic

Nikola Tesla es uno de los mayores genios del siglo XX por sus logros científicos, pero, como ocurriera con otros de su nivel intelectual pero centrados en la ciencia, como Pascal, también tuvo su lado filosófico, más relacionado de lo que parece. Pocas frases resumen tan bien la figura de Tesla como esta: "Uno debe estar cuerdo para pensar con claridad, pero uno puede pensar profundamente y estar completamente loco". Es casi una autobiografía intelectual abreviada.

Tesla fue uno de los científicos más brillantes —y más incomprendidos— de la historia moderna. Padre de la corriente alterna, visionario de las telecomunicaciones y obsesionado con ideas que hoy rozan la ciencia ficción, vivió siempre en la frontera entre la lucidez extrema y la excentricidad. Y él lo sabía.

Claridad frente a profundidad

Para Tesla, pensar con claridad requería orden, disciplina y método, que es lo que permite construir una teoría funcional o un sistema eléctrico que ilumine ciudades. Pero pensar profundamente, ir más allá de lo conocido, exigía algo distinto: aceptar la posibilidad de error, de ridículo... incluso de locura, unas experiencias habituales en muchos de estos genios. 

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Tesla entendía la creatividad científica como un territorio peligroso. Quien se adentra demasiado lejos corre el riesgo de romper con lo socialmente aceptable, de parecer excéntrico o inestable. Para él, ese riesgo no solo era inevitable, era necesario.

Una mente fuera de época

Parece mentira que un genio de esta magnitud muriera solo y arruinado en una humilde habitación de hotel. 

Nacido en 1856 en lo que hoy es Croacia, entonces parte del Imperio austrohúngaro, Tesla mostró desde niño una capacidad mental extraordinaria. Visualizaba máquinas completas en su mente, las hacía funcionar mentalmente y solo después las construía. No necesitaba planos. Ese tipo de pensamiento —hiperabstracto, intensamente visual— fue también una fuente de aislamiento.

En EEUU revolucionó el uso de la electricidad, pero nunca encajó del todo en el mundo empresarial ni académico. Mientras otros buscaban patentes rentables, Tesla pensaba en energía inalámbrica, transmisión global de información, rayos de partículas y comunicación instantánea. Muchas de esas ideas eran imposibles con la tecnología de su tiempo. Otras, simplemente demasiado adelantadas a su tiempo

Obsesión, manías y genialidad

Tesla llevaba su forma de pensar al extremo. Dormía poco, trabajaba de manera compulsiva y desarrolló conductas obsesivas: evitaba tocar objetos redondos, contaba pasos, tenía una aversión extrema a los gérmenes. Nunca negó estas excentricidades. Al contrario: las veía como el precio a pagar por una mente que no funcionaba de forma convencional.

Ahí encaja su famosa reflexión. Se puede ser perfectamente racional en el método, pero radicalmente extraño en la imaginación. Tesla aceptaba esa tensión como parte de su identidad científica.

El estigma de la "locura"

Con el paso de los años, esa diferencia se volvió en su contra. Muchos contemporáneos empezaron a verlo más como un excéntrico que como un científico serio. Murió solo y arruinado en 1943, mientras otros se enriquecían con tecnologías basadas en sus descubrimientos.

Sin embargo, el tiempo ha sido implacable con sus críticos. Hoy, Tesla es reconocido como uno de los grandes arquitectos del mundo moderno, y muchas de sus ideas 

"locas" forman parte de nuestra vida cotidiana: motores eléctricos, radio, control remoto, redes eléctricas a gran escala.

La frase de Tesla sigue resonando porque apunta a una verdad: el pensamiento profundo rara vez es cómodo. No solo desafía las ideas establecidas; también pone en riesgo al propio pensador. A menudo se confunde la originalidad con desequilibrio, la obsesión con patología.

Las 10 frases de Tesla que te harán pensar

  • Si quieres entender los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.
  • Trabajo no es solo esfuerzo físico y cumplir reglas, pensar es trabajar.
  • La ciencia se pervierte si no tiene como objetivo último mejorar la vida de la humanidad.
  • No me preocupa que otros roben sus ideas, me preocupa que no tengan ideas propias.
  • Nuestras virtudes y defectos son inseparables; si los separas, la persona deja de existir.
  • Estar solo es el secreto de la invención; en soledad nacen las ideas.
  • Si el odio de una persona se transformara en electricidad, podría iluminar el mundo entero.
  • El desarrollo humano depende de la invención: es el producto más importante del cerebro creativo.
  • El individuo, las razas y las naciones pasan; lo que permanece es la humanidad en su conjunto.
  • La ambigüedad del hombre le da su armonía perfecta.
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Nací en Valladolid, donde estudié Periodismo y Comunicación Corporativa, pero me trasladé a Madrid, donde realicé un máster en comunicación corporativa en ESERP. Sin embargo, lo que más me gusta es escribir, aprender y escribir. He colaborado en varios medios digitales como redactor y editor (Grupo Merca2, Infodefensa, Business Insider…), así como coordinación de colaboradores y responsable de uno de los portales informativos de Merca2. Además, tengo mucho cariño a mi hobby de escribir críticas de cine desde hace varios años, mi gran pasión. ¿Las otras? Literatura, tecnología, economía e historia, y el deporte.

 


 

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