Oihan Moreno, ganadero en Navarra: "En una fábrica no aguantaría una semana; entre mis yeguas y en un pueblo de siete vecinos soy la persona más feliz del mundo"
El joven navarro reivindica la inmensa libertad del mundo rural y lanza un grito de auxilio para frenar la alarmante falta de relevo generacional en el campo.

El sector primario es un pilar fundamental para el funcionamiento correcto de la sociedad y la economía nacional. Aunque muchos la puedan llegar a infravalorar, gracias a los agricultores y ganaderos, entre otras ocupaciones, todos los españoles tienen la oportunidad de acceder a la compra de alimentos básicos. Además, es el punto de partida de la cadena productiva, suministrando materia prima para todo tipo de industrias.
Asimismo, también es relevante por su aportación al producto interno bruto español (PIB) y su papel protagonista en el comercio exterior. El sector agropecuario es clave para la generación de empleo en zonas rurales y la gestión de los recursos naturales.
Sin embargo, el sector se desangra por una herida muy concreta y urgente: la falta de relevo generacional. Para hablar de este abismo demográfico, Oihan Moreno, un jovencísimo ganadero navarro, ha alzado la voz en una reciente entrevista concedida al medio especializado Landari.
A diferencia de muchos jóvenes que huyen a la ciudad en busca de comodidades, Oihan tenía su destino clarísimo desde pequeño. “Esto es una de las cosas que tenía claro desde que era un niño porque al final nací aquí en este pueblo en Muzqui [un diminuto concejo navarro que ronda los siete habitantes] y me he criado siempre entre las patas de los caballos y de pequeño jugaba a ser ganadero, granjero y agricultor”, declara.
La sensación de plenitud que le genera la ganadería
El joven es plenamente consciente de que existen otras profesiones mucho más estables a nivel socioeconómico, pero asegura que ninguna nómina fija puede comprar la paz mental y la plenitud que le genera trabajar al aire libre con sus animales.
“Igual ves a tus amigos que están en las fábricas, cobrando un dinero todos los meses que entra dinero siempre. A la hora de la verdad hay que valorarlo, y yo me siento mucho más cómodo e identificado aquí; yo en una fábrica no aguantaría ni una semana. Yo soy la persona más feliz del mundo. Yo esto no lo cambiaría por nada", añade sin un ápice de duda.
El gran reto del campo: rejuvenecer o morir
Más allá de su felicidad personal, el ganadero subraya el gigantesco y urgente desafío que atraviesa el mundo rural. Si los jóvenes no toman el testigo, los pueblos y las explotaciones tienen los días contados. “La pena de esto es que la media de edad, por ejemplo, en este valle es de 57-60 años”, declara.
Por este motivo, Oihan aprovecha su altavoz para lanzar un sentido llamamiento a su generación, animándoles a perder el miedo y dar el salto al sector agrario. “Hay mil oportunidades y yo creo que hay oportunidades en este sector. Yo animo a la juventud de hoy en día a que se venga a vivir al pueblo y que desempeñe una labor fundamental en el sector primario”, concluye.
