Pablo Jarillo Herrero, científico español que suena para el Nobel: "España tiene que ser tan ambiciosa intelectualmente como lo es en fútbol o restaurantes"
Considerado uno de los padres de la twistrónica, Pablo Jarillo Herrero confirma en una entrevista con 'El País' que ganar el Nobel le hace "ilusión", pero no le quita el sueño.
Su nombre lleva sonando años como posible ganador del Nobel de Física. Tal cosa todavía no ha sucedido, aunque Pablo Jarillo Herrero confiesa en una entrevista con El País que la idea le hace ilusión... pero no le quita el sueño. Este científico español es considerado el padre de la twistrónica, un campo emergente de la física. Trabaja en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en EEUU, y deja algunos recados a la gestión científica en su país de origen.
"España debe ser tan ambiciosa intelectualmente como lo es con el fútbol, con el tenis o con los restaurantes", apunta, en estas declaraciones concedidas a El País. "Si España quiere tener más premios Nobel, lo que hay que hacer no es un secreto: apostar por gente joven, por la meritocracia, ser ambiciosos intelectualmente. Dar recursos y reclutar talento internacional. Es una cosa obvia, pero muy difícil de hacer", explica.
Jarillo Herrero es uno de los físicos más relevantes de su tiempo. La twistrónica estudia cómo cambia el comportamiento de los materiales cuando se configuran como una suerte de lasaña, con capas y capas de átomos. Un físico llamado Allan MacDonald avanzó hace quince años que superponer dos capas de grafeno (de un grosor de un átomo cada una) con un ángulo de 1,1 grados haría que en el material apareciesen nuevas propiedades electrónicas.
El físico valenciano dedicó entonces varios años de su carrera a comprobarlo. "A toro pasado parece fácil, pero nos llevó ocho años de trabajo. En estas estructuras (...) es muy importante que las dos láminas, además del ángulo, tengan una separación perfecta, que estén muy paralelas. No puede haber ni un átomo extra de grosor. Hacerlo de manera relativamente simple es un poco de ciencia ficción". "Cuando publicamos nuestros resultados en 2018 todos se quedaron flipados y el campo [la twistrónica] despegó".
Jarillo y MacDonald recibieron este año el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA. Ya en 2020 fueron galardonados MacDonald, el físico israelí Rafi Bistritzer y el español con el premio Wolf, considerado para muchos como la antesala de los Nobel. De ahí que su nombre lleve en las quinielas ya cerca de un lustro. El español destaca que el hallazgo es análogo a una piedra filosofal inversa.
"En vez de encontrar el material que lo convierte todo en oro hemos encontrado el material que se convierte en todas las cosas, entre comillas". El grafito, el material del que surge el grafeno, "incluso sin girarlo, con una estructura un poco cambiada, puede convertirse en imán y en superconductor a temperaturas muy bajas". De ahí el nombre de twistrónica: hacer electrónica con twists, giros.
"Europa se tiene que poner las pilas, y España más aún"
El hallazgo de esta piedra filosofal inversa abría ya en 2018 un mundo de posibilidades: al desarrollo tecnológico sin sicilio, por ejemplo, sustituyendo el material por otros elementos con distintas configuraciones twistrónicas. Jarillo Herrero cree que esto podrá ser determinante en la tecnología de dentro de tres o cuatro décadas. En la entrevista, también opina sobre qué se necesita en España para auspiciar este tipo de desarrollos tan punteros.
Cuenta, por ejemplo, que ninguna institución española le ha hecho una oferta tentadora. "Me han preguntado muchas veces, pero nunca ha habido una oferta por la que me tomara en serio volver a España. Tendría que ser una propuesta con unas condiciones de investigación y personales parecidas a las que tengo en el MIT: salario, flexibilidad, etcétera. Y eso, hoy por hoy, el sistema español no lo permite".
Reivindica la colaboración público privada: "El MIT es una universidad privada pero con mucha financiación pública para la investigación. En España no se dan cuenta de lo que hace falta para hacer investigación del más alto nivel". "Todo el mundo tiene muy claro que para hacer fútbol del más alto nivel, para tener el Real Madrid o el Barcelona, tienes que contratar a los mejores del mundo y darles las condiciones para que entrenen, pero también condiciones muy competitivas".
"Parece que, en el mundo de la ciencia, esto no se entiende. Europa se tiene que poner las pilas, y España más aún". E incide: "Si España quiere tener más premios Nobel, lo que hay que hacer no es un secreto: apostar por la gente joven, por la meritocracia, ser ambiciosos intelectualmente, igual que lo somos en fútbol, en tenis o en restaurantes. Dar recursos y reclutar talento internacional. Es una cosa obvia, pero muy difícil de hacer".
Por supuesto, el modelo de los EEUU de Trump tampoco es ideal. El científico español habla sin reparos. "Los asesores de Trump le han convencido de que vale la pena invertir en algunos aspectos. Por ejemplo, en tecnologías cuánticas o en IA. Y hay otros aspectos de la ciencia, como el cambio climático o la salud, en los que sus asesores le han convencido de que no es tan importante o tan conveniente a corto plazo. Esto va a tener repercusiones negativas enormes para el planeta".