La guerra de Irán dejó a Estados Unidos sin reservas de munición de precisión: Rusia y China detectan una "ventana de vulnerabilidad" en la OTAN, según un analista militar
El impacto de ese desgaste ya empieza a notarse fuera de Oriente Próximo.

La guerra entre Estados Unidos e Irán no solo ha disparado la tensión en Oriente Próximo y alterado el mercado energético mundial, sino que también ha abierto un debate dentro de la OTAN y es hasta qué punto puede sostener Washington varios frentes militares al mismo tiempo sin debilitar su capacidad de disuasión frente a Rusia o China.
Según datos citados por The New York Times, Estados Unidos llegó a utilizar en apenas dos días munición de precisión valorada en 5.600 millones de dólares durante la ofensiva contra Irán. El conflicto, que se prolongó durante seis semanas hasta el alto el fuego alcanzado a principios de abril, consumió grandes cantidades de misiles avanzados, incluidos Tomahawk y sistemas Patriot.
Para varios expertos militares que conversan con el tagesspieguel, el problema no es solo económico. La verdadera preocupación, cuentan, está en el ritmo al que se han vaciado algunos arsenales estadounidenses y en el tiempo que hará falta para volver a llenarlos.
El analista militar austríaco Franz-Stefan Gady asegura que la situación ya era delicada antes del conflicto. “La guerra con Irán ha exacerbado esta situación”, explicó al diario alemán. Según detalla, Estados Unidos ya arrastraba escasez de munición de precisión, especialmente de misiles Patriot, muy demandados también por Ucrania.
La estrategia militar estadounidense agrava además esa dependencia. Washington basa gran parte de sus operaciones en ataques masivos de largo alcance al inicio de una guerra, buscando destruir radares, defensas aéreas e infraestructuras clave antes de que el enemigo pueda reaccionar. El problema aparece cuando el conflicto se alarga más de lo previsto. “Si la guerra se prolonga, no hay un plan B”, resume Gady.
El impacto de ese desgaste ya empieza a notarse fuera de Oriente Próximo. Parte del material destinado originalmente a Europa y Asia habría sido redirigido para sostener la campaña contra Irán, lo que reduce temporalmente la capacidad de respuesta estadounidense en otras regiones estratégicas.
Eso no significa, según los expertos, que Rusia o China estén preparando ataques inmediatos. Pero sí cambia la percepción de fuerza. Moscú y Pekín podrían interpretar que existe una “ventana de vulnerabilidad” dentro de la OTAN, especialmente mientras Estados Unidos tarda años en reponer sus reservas militares.
Cabe recordar que la guerra en Ucrania sigue consumiendo enormes cantidades de armamento occidental. Además, la OTAN continúa detectando carencias importantes frente a amenazas como los drones de combate, un área donde Rusia ha ganado experiencia en el frente ucraniano.
Sin embargo, para Gady, el escenario podría complicarse todavía más si llega un alto el fuego duradero en Ucrania. Rusia liberaría entonces recursos militares y mantendría, durante varios años, ventaja en determinadas capacidades frente a algunos países europeos.
