Un agricultor dona un terreno por 10 dólares para construir un parque y el gobierno municipal lo vende por 10 millones para un centro de datos
Una donación de 10 dólares se ha convertido en 10 millones; y todo por un centro de datos. Ha sucedido en Texas.

La construcción de un centro de datos está causando bastante preocupación en la localidad de Taylor (Texas, Estados Unidos). La población teme que este complejo provoque contaminación acústica, lumínica y que influya también en la calidad del aire o el agua.
El gobierno municipal ha detallado en su página web que el centro de datos va a ser beneficioso para todos: servirá para recaudar unos ingresos adicionales de 30 millones de dólares y esto podría compensar una bajada de impuestos al grueso de la población. Además, el ayuntamiento espera invertir en infraestructuras y en mejorar las condiciones de las escuelas.
Las disputas entre la población y los centros de datos son cada vez más habituales, sobre todo por cuestiones relacionadas con la contaminación y el cuidado del entorno. Sin embargo, la polémica que están viviendo en Taylor esconde una anécdota aún más llamativa. el terreno en el que se va a construir el centro de datos fue una donación de un agricultor.
Así se han convertido 10 dólares en 10 millones
En 1999, un agricultor donó un terreno de 35 hectáreas al ayuntamiento de Taylor. Su deseo era que se construyese un parque que pudiese servir como lugar de esparcimiento para todos sus vecinos. La donación se cerró por un precio simbólico de 10 dólares.
El parque no llegó a construirse, y el ayuntamiento vendió el terreno a la Corporación de Desarrollo Económico de Taylor (TEDC) en el año 2008. Hasta 2025 permaneció sin uso, fue entonces cuando la TEDC decidió venderlo a Blueprint, la empresa que ahora desarrolla el centro de datos, por 10 millones de dólares.
Las quejas de los vecinos se sustentan, en parte, en que no se ha respetado la escritura original del terreno, y que tampoco se ha tenido en cuenta el deseo del agricultor que efectuó la donación. El ayuntamiento afirma que no puede detener el proceso y que va a ser beneficioso para la población, aunque todavía no ha concedido el permiso de obra a la empresa.
Preocupación de los ciudadanos por el impacto en la salud
No es la primera vez que la población de una ciudad se muestra contraria a un centro de datos. Esto se debe, sobre todo, a los efectos nocivos que provocan en el medio ambiente y en la salud de aquellos que viven cerca de uno de estos complejos.
Los efectos más visibles tienen que ver con la contaminación acústica y lumínica, además de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Pero esto no es lo único. Existe otro inconveniente del que están empezando a hablar algunas personas: los infrasonidos. Los centros de datos emiten estos sonidos de baja frecuencia que están por debajo del umbral de la audición humana, pero que provocan mareos, vértigos, náuseas y problemas para dormir. No existe una ley en Estados Unidos que regule esta problemática.
