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Stephen Hawking, científico: "La cualidad más notable del universo es que ha dado origen a seres capaces de plantearse preguntas"

Stephen Hawking, científico: "La cualidad más notable del universo es que ha dado origen a seres capaces de plantearse preguntas"

El físico británico explicó por qué el universo es extraordinario: ha creado seres capaces de preguntarse por su origen.

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El profesor Stephen Hawking en su discurso durante la presentación del Boletín de los Científicos Atómicos el 17 de enero de 2007 en Londres, Inglaterra.Getty Images

Stephen Hawking es una de las mentes más brillantes de los siglos XX y XXI, con tanta fama como Einstein como físico e igual repercusión divulgativa que Carl Sagan. Además, su situación personal, con casi absoluta inmovilidad, hizo que la admiración creciera aún más. No solo realizó impresionantes logros en astrofísica, sino que dejó frases y reflexiones para la historia.

El universo no solo existe. También se observa. Y se cuestiona. Esa es la idea central que dejó el físico teórico Stephen Hawking en una de sus reflexiones más citadas: "La cualidad más notable del universo es que ha dado origen a seres capaces de plantearse preguntas". No es una frase retórica. Resume uno de los debates más profundos de la ciencia moderna: por qué un conjunto de materia y energía ha acabado generando conciencia. 

Hawking, referente mundial en cosmología, dedicó buena parte de su carrera a estudiar el origen del universo, los agujeros negros y las leyes que lo gobiernan. Uno de los grandes hallazgos en la materia lleva su nombre: la radiación de Hawking, que demuestra que el un agujero negro no lo es del todo, sino que deja ese "rastro". 

Pero en paralelo, dejó una línea de pensamiento más filosófica: el universo no solo tiene leyes, también ha producido mentes capaces de entenderlas.

Qué significa realmente la frase de Hawking

La afirmación tiene más carga de profundidad de lo que parece. Parte de un hecho comprobado: el universo tiene unos 13.800 millones de años, según el modelo tecnológico estándar. Durante la mayor parte de ese tiempo, solo existieron partículas, átomos, estrellas y galaxias. 

Sin embargo, en un punto concreto —la aparición de la vida en la Tierra hace unos 3.500 millones de años— surgió algo distinto: sistemas capaces de procesar información. Y, mucho después, cerebros capaces de formular preguntas abstractas.

Ahí está la clave. No solo somos conscientes. También somos capaces de preguntarnos de dónde venimos, cómo funciona el universo o si existen límites físicos al conocimiento. Cada vez hay más conocimiento, pero surgen más preguntas a la vez. Desmadejamos una maraña y sale otra, hasta el punto de que teorías otrora "locas" ahora son opciones probables científicamente, como el multiverso o el universo holográfico. 

Pero para Hawking, la conciencia se convierte en uno de los fenómenos más sorprendentes del cosmos, lo que lleva a la otra gran pregunta: si estamos solos. Aquí también el debate se ha enriquecido, quedando para muchos obsoleta la ecuación de Drake o la teoría del bosque oscuro. 

Algunos apuntan a ese temor de que seamos la única civilización o incluso planeta con vida del universo, mientras que otros consideran el debate inútil desde el punto de vista práctico, demostrando la imposibilidad de contacto entre civilizaciones dada la magnitud del universo. Pero volvamos a la mente y la conciencia. 

Del Big Bang a la mente humana

La ciencia describe una cadena clara de eventos:

  • Big Bang: origen del espacio y el tiempo.
  • Formación de átomos y estrellas.
  • Generación de elementos químicos complejos en supernovas.
  • Aparición de la vida en condiciones específicas.
  • Evolución de sistemas nerviosos complejos.

El resultado final de ese proceso es el cerebro humano, que contiene unos 86.000 millones de neuronas, según estudios del Instituto Karolinska. Cada una puede formar miles de conexiones, lo que permite funciones como el lenguaje, la memoria o la abstracción, creando una maraña que numéricamente supera al número de estrellas en el universo, el mismo que ha evolucionado hasta generar estructuras capaces de analizarse a sí mismo. 

Ciencia y filosofía: una frontera difusa

Hawking no era ajeno a esta dimensión filosófica. Aunque defendía que las leyes físicas explican el funcionamiento del cosmos, también reconocía que hay preguntas que van más allá de las ecuaciones. Sus escritos y conferencias están repletos de estos conceptos filosóficos, cada vez más unidos a lo científico.

Las habituales e inevitables cuestiones de por qué existen estas leyes y no otras, con esos límites tan finos para permitir no ya la vida, sino la mera existencia de materia, o si la conciencia es un resultado inevitable o un accidente, conectan con el célebre principio antrópico, que sugiere que el universo tiene las condiciones necesarias para que exista vida capaz de observarlo. 

Hawking fue prudente con estas ideas. No las presentó como respuestas definitivas, sino como líneas de reflexión abiertas.

La importancia de seguir haciéndonos preguntas

La frase de Hawking también tiene una lectura práctica. Si la capacidad de preguntar es una de las características más extraordinarias del ser humano, entonces dejar de hacerlo implica renunciar a esa ventaja evolutiva. La historia de la ciencia lo confirma. Cada avance importante —desde la teoría de la relatividad hasta la mecánica cuántica— nace de una pregunta previa.

Por eso, su reflexión no es solo científica. Es casi un recordatorio: el valor no está solo en las respuestas, sino en la capacidad de cuestionar. En una época marcada por el acceso masivo a información y el auge de la inteligencia artificial, la idea cobra aún más sentido. Porque tener respuestas rápidas no sustituye la capacidad de formular buenas preguntas. Y, en última instancia, eso es lo que distingue a un cerebro activo de uno pasivo.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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