Un error administrativo de hace 30 años bloquea su boda en el último momento: tenían las invitaciones enviadas y el banquete pagado
La pareja, padres de cuatro hijos, inició los trámites para casarse en el verano de 2025.

Lo que debía ser un trámite sencillo se ha convertido en una pesadilla burocrática. Una pareja del Valle del Oise, en Francia, lleva meses atrapada en el laberinto del registro civil por un error administrativo cometido hace más de tres décadas, que ahora pone en peligro su boda prevista para junio de 2026.
La pareja, padres de cuatro hijos, inició los trámites para casarse en el verano de 2025. A finales de agosto presentaron toda la documentación en el ayuntamiento de Persan, convencidos de que el expediente estaba completo. Sin embargo, pocos días después recibieron una llamada inesperada: había un problema con el certificado de nacimiento de la novia.
El origen del conflicto se remonta a más de 30 años atrás, en el ayuntamiento de Beaumont-sur-Oise. Cuando el padre de la novia, de origen portugués, acudió a reconocer oficialmente a su hija, el funcionario del registro intercambió su nombre y apellido. El error pasó desapercibido durante años, hasta que salió a la luz al preparar el matrimonio civil.
Esa discrepancia entre documentos ha obligado a paralizar el proceso. Al haber nacido el padre en el extranjero, el caso pasó a manos de la fiscalía, que exigió una rectificación oficial del acta de nacimiento.
Viajes, gastos y silencio administrativo
Para corregir el error, fue necesario presentar una nueva copia del certificado de nacimiento del padre. Esto obligó a la familia a viajar a Portugal, asumir gastos adicionales y presentar la documentación ante el tribunal de Pontoise en octubre de 2025.
Desde entonces, la pareja asegura no haber recibido ninguna respuesta. La falta de noticias mantiene el expediente bloqueado y deja en el aire la celebración del enlace.
La boda, en suspenso
La ceremonia está prevista para junio de 2026, pero no hay garantía de que pueda celebrarse. Las invitaciones ya han sido enviadas y el servicio de catering contratado, lo que aumenta su preocupación.
“Es un estrés innecesario del que podríamos haber prescindido”, lamentan en un medio local. Mientras tanto, su futuro matrimonio sigue dependiendo de un trámite administrativo que arrastra un error cometido hace más de 30 años.
