Una kazaja afincada en España: “Aquí, como no espabiles, como no vayas a la hora de comer, igual te quedas sin comer"
La creadora de contenido subraya el choque cultural que ha sufrido con el frío que hace dentro de las casas españolas y nuestra estricta religión con la hostelería.

Adaptarse a un nuevo país implica amoldarse a sus costumbres, sus horarios y, sobre todo, a sus pequeñas manías cotidianas. Spain Sprinkles es una creadora de contenido kazaja que lleva cerca de 12 años residiendo en España.
Aunque tras más de una década la youtuber se ha mimetizado casi a la perfección con nuestra manera de vivir, en uno de sus últimos vídeos ha querido compartir dos de los mayores choques culturales que ha experimentado durante su estancia en territorio español.
El frío dentro de casa y el 'lujo' de la calefacción
El primer gran contraste llega con los termómetros. El clima en Kazajistán se caracteriza por ser absolutamente extremo: en verano el calor es asfixiante y en invierno el frío es tan severo que se pueden llegar a registrar temperaturas de hasta 50 grados bajo cero.
No obstante, esto no es un problema para la población local, ya que cada piso cuenta con calefacción centralizada. “La administración de cada ciudad elige una fecha, por lo general a mediados de octubre, para encender la calefacción central en toda la ciudad”, explica la kazaja.
De esta manera, todos tienen la misma temperatura en sus hogares. “Tú estás en casa y no puedes regular la temperatura de tus radiadores; la calefacción no se apaga hasta el mes de abril, más o menos”, complementa.
El panorama en nuestro país es radicalmente distinto “En cambio aquí, en España, no sé si es algo tan común la calefacción central. Lo normal es que cada uno ponga su radiador, termostato, o que tenga a una temperatura que le venga mejor”, agrega.
De hecho, ella hace hincapié en que muchos españoles prefieren no encender el sistema de calefacción para ahorrar gastos. “Mucha gente elige no encender nada porque la calefacción, la verdad es que no es nada barata aquí. Para mí pasar frío en casa es algo inaceptable, me da igual cueste lo que cueste”, sostiene.
La dictadura del reloj para sentarse a la mesa
El segundo gran obstáculo para la joven asiática ha sido nuestra estricta relación con los horarios de la hostelería. Spain Sprinkles detalla que en su país natal no existe una cultura tan cuadriculada con las comidas. “No es tan estricto como aquí”, puntualiza, describiendo que los kazajos comen a cualquier hora del día, guiándose simplemente por el hambre.
Por el contrario, en España, aunque comemos más tarde que el resto de Europa, los horarios de apertura y cierre de las cocinas en los restaurantes son sagrados. “Aquí, como no espabiles, como no vayas a la hora de comer, igual te quedas sin comer”, señala la influencer, confesando entre risas que le ha costado sudor y lágrimas reajustar su reloj biológico desde que vive entre nosotros.
