Un limpiador se lleva un iPhone a casa, dice que fue un "error honesto" y exige una indemnización de 30.000 euros tras ser despedido
La empresa se defiende argumentando que debería haberlo entregado al departamento de objetos perdidos.

En algunas ocasiones, un gesto honesto lleva a complicaciones que hacen que los que lo han realizado se hayan arrepentido. Un limpiador de 62 años de un aeropuerto bien lo sabe, y es que sus presuntas buenas intenciones le han llevado a un despido y a exigir una indemnización sustanciosa.
Todo comenzó el pasado mes de julio cuando el dueño de unas maletas en el Aeropuerto de Schiphol denunció que había perdido sus pertenencias, entre las que se encontraba un iPhone de última generación, además de unos auriculares y un reloj.
Rápidamente, se pusieron manos a la obra para hallarlo y, gracias al rastreador de ubicación "Buscar mi iPhone", se percataron que era un empleado de la limpieza del citado aeropuerto el que tenía sus enseres personales. Ante el supuesto robo, la Real Policía Militar procedió a su arresto y le interrogó durante varias horas para esclarecer lo sucedido.
Un error de honestidad que condujo al despido
Las cámaras de seguridad no dejaban margen de duda de que había sido el autor de los hechos. Confesó, lo que llevó a la empresa, después de justificar que el empleado se había ausentado varios días por arresto, a despedirle inmediatamente de empleo y sueldo. Una decisión que no fue del gusto del empleador.
La empresa, tras la justificación del empleado de que había recogido la maleta al considerarla residuos, afirmó que no puede considerarse como tal, "sino que probablemente pertenece a un pasajero o a un tercero. Su afirmación de que creía que era un residuo es totalmente inverosímil dado el contenido de la maleta", sostuvo, tal y como recoge el medio holandés AD.
Asimismo, la compañía también hizo hincapié en la mala imagen que proyectaba sobre ellos un hecho de estas consecuencias ahora que había salido a la luz: "Han dañado la reputación de nuestra empresa, ahora que terceros, incluyendo al menos a Royal Netherlands Marechaussee y al cliente, el Aeropuerto de Schiphol, están al tanto del asunto", confesaron.
A los tribunales
Por su parte, el empleado ha visto el asunto "inaceptable" y no ha dudado en acudir a los tribunales a reclamar una indemnización de 30.000 euros, argumentando que "ninguna razón convincente para el despido sumario".
El mismo se defendió afirmando que se trató de "un error genuino" y que, hasta el momento, su trayectoria y trabajo en la empresa habían sido ejemplares, con un historial completamente limpio.
Asimismo, la empresa subrayó que en ningún momento intentó devolver los enseres encontrados al departamento de objetos perdidos o a su gerente. El juez le ha dado la razón a la entidad, sosteniendo que está obligado a llevarlos al mencionado departamento en el plazo de 24 horas y bajo ningún concepto sacarlos fuera del centro de trabajo. Sumado a ello, la sentencia recoge que el limpiador tendrá que hacerse cargo también de los gastos legales del empleador, que ascienden a 950 euros.
