Francis, nutricionista deportivo de elite: "Lo que más baja la testosterona no es la falta de proteína ni de colesterol, es el déficit de calorías"
A menudo se asocia la actividad deportiva con la pérdida de testosterona; pero un experto argentino aclara qué es lo que realmente hunde estas hormonas.

Hacer deporte y mantener un estilo de vida activo ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en un pilar fundamental en nuestra sociedad.
Según la última Encuesta de Hábitos Deportivos en España (2024-2025), seis de cada diez españoles (un 62,7%) han practicado alguna actividad deportiva de forma regular u ocasional durante el último año, lo que supone un aumento del 5,4% respecto a los datos de 2022.
Este furor por la cultura fitness ha despertado todo tipo de inquietudes, no solo sobre el entrenamiento en el gimnasio, sino también en el ámbito nutricional. En una reciente entrevista para el popular pódcast Tengo un Plan, el nutricionista deportivo Francis Holway ha querido arrojar luz sobre un tema que obsesiona a muchos: la relación real entre la dieta, el ejercicio y la testosterona.
Los dos tipos de testosteronas
Holway empieza desmitificando el concepto de la testosterona total y hace hincapié en que debemos diferenciar entre dos tipos: la libre y la ligada a proteínas. "No es lo mismo. Uno puede tener mucho de una, pero si está ligada, como que no funciona tan bien", afirma.
El argentino detalla una diferencia crucial que a menudo se pasa por alto: el nivel de testosterona en sangre frente a la capacidad del cuerpo para asimilarla. "Algo más importante es la cantidad de receptores que hay, por ejemplo, en los músculos y los tejidos a la testosterona", enfatiza.
Para ilustrarlo, pone un ejemplo muy claro: "Alguien puede tener niveles más bajos de testosterona, 4 o 5 nanogramos por decilitro en vez de 8-9. Pero al tener más receptores, puede muscular más. Las mujeres musculan con niveles muy bajos de testosterona, menos de uno", agrega.
El gran secreto (y el mayor error) está en las calorías
Holway comenta que a lo largo de su dilatada carrera ha visto auténticas barbaridades por parte de personas que intentan potenciar esta hormona potenciar esta hormona de forma natural.
"Tengo gente se dedican a tomar el sol en los testículos, que consume todos estos suplementos con zarzaparrilla, comen ajos crudos, el tuétano de la carne, realizan dietas hiperproteicas", declara.
La realidad científica es mucho más simple y, a la vez, estricta: para cuidar los niveles de esta hormona, el factor más determinante es la energía que le damos al cuerpo. "Lo que más baja la testosterona no es la falta de proteína ni de colesterol, es el déficit de calorías", sostiene con rotundidad.
El nutricionista remata su explicación con el caso de los culturistas naturales (aquellos que no usan dopaje). "Los fisicoculturistas que no se inyectan hormonas, los 6 meses de dieta restrictiva que tienen que hacer para lograr la marcación que exigen esos torneos: la testosterona baja de 8 a 2 y se recupera cuando se recuperan las calorías", sostiene con rotundidad
