Una británica afincada en España habla alto y claro sobre la educación pública: "Aquí la escuela es menos estricta y eso hace la vida mucho más fácil para los niños"
“La salud mental es lo más importante”, asegura contundente.

Cada país parece tener su propio ritmo escolar, mientras en algunos la disciplina y la presión académica marcan el día a día, en otros se prioriza la flexibilidad y el bienestar de los niños. Para muchas familias que se mudan al extranjero, estas diferencias se hacen evidentes desde el primer día y pueden cambiar por completo la experiencia de la infancia, afectando tanto la rutina diaria como la manera en que los niños viven el aprendizaje.
Es el caso de una madre británica que vive en España y ha compartido en redes sociales cómo la educación pública española le ha sorprendido por ser mucho más relajada que la que conocía en el Reino Unido. En su relato, la mujer destaca la menor presión sobre los niños, la flexibilidad para las ausencias y la importancia que se da al bienestar emocional frente al rendimiento académico.
La madre británica explica que, desde que sus hijos comenzaron a asistir a la escuela en España, ha notado un cambio radical respecto a su experiencia en el Reino Unido. "Aquí la escuela es menos estricta y eso hace la vida mucho más fácil para los niños", asegura mientras explica que los horarios son más flexibles, las faltas se gestionan sin tanto estrés y las excursiones y actividades fuera del aula son frecuentes.
Aspectos clave
Bajo esta premisa, pone el foco en la flexibilidad a la hora de justificar ausencias, un aspecto que contrasta con su experiencia en el Reino Unido. Asegura que en España no existe la misma presión para que los niños asistan al colegio en cualquier circunstancia. “No te están presionando constantemente si quieres que tu hijo falte al colegio porque tienes visitas familiares o quieres pasar tiempo en familia”, explica aliviada.
Para ella, esta autonomía permite que los menores disfruten más de su infancia y reduce significativamente la tensión tanto para los padres como para los alumnos. En esa misma línea, también valora la menor exigencia en aspectos como la vestimenta escolar, ya que, según cuenta, no tener que cumplir con un uniforme estricto elimina conflictos cotidianos y facilita la organización familiar, algo que en su experiencia en el Reino Unido llegaba a generar problemas incluso para que sus hijos pudieran asistir a clase con normalidad.
Finalmente, la británica deja a un lado la comparación escolar y coloca la salud mental de sus hijos por encima de todo. “La salud mental es lo más importante”, viene a resumir, al tiempo que resta dramatismo a las notas obtenidas en secundaria y reivindica que la experiencia y el bienestar pesan más que un expediente impecable. En su opinión, crecer en un entorno menos exigente y más comprensivo no solo mejora el día a día de los niños.
