Victoria Sinis captaba a mujeres jóvenes para OnlyFans y ahora avisa a los padres: "Es explotación, es grooming, es depredador"
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Victoria Sinis captaba a mujeres jóvenes para OnlyFans y ahora avisa a los padres: "Es explotación, es grooming, es depredador"

La exreclutadora de una agencia australiana asegura que las jóvenes son contactadas a través de Instagram y TikTok con promesas de dinero, fama y viajes, y alerta sobre los riesgos de una industria que mueve miles de millones de dólares.

OnlyFans prohibirá el contenido sexual explícito en su aplicación.LightRocket via Getty Images

Durante años, la imagen pública de OnlyFans ha estado asociada a la independencia económica, el emprendimiento digital y la idea de que las creadoras controlan por completo su contenido y sus ingresos. Pero detrás de ese relato ha surgido una industria paralela mucho menos conocida: la de los llamados gestores o representantes de cuentas, intermediarios que buscan mujeres jóvenes para incorporarlas a la plataforma y quedarse con una parte de sus beneficios.

Una de las personas que conoce ese negocio desde dentro es Victoria Sinis. Trabajó para una agencia australiana especializada en captar nuevas creadoras para OnlyFans y ahora dedica parte de su tiempo a alertar sobre las prácticas que observó durante aquella etapa. "Es explotación, es grooming, es depredador", asegura.

Cómo se recluta a las jóvenes

Sinis comenzó a trabajar para una agencia de gestión de OnlyFans en plena pandemia, cuando millones de personas pasaban más tiempo en casa y la plataforma vivía un crecimiento explosivo.

Su trabajo consistía en encontrar nuevas mujeres que pudieran abrir cuentas. Según explica, el proceso era sorprendentemente sencillo.

Los reclutadores rastreaban TikTok e Instagram buscando perfiles de chicas jóvenes que ya publicaran fotografías sugerentes o contenido considerado atractivo para potenciales suscriptores.

"Lo primero era evaluar si parecían encajar en un determinado perfil. Después se analizaba incluso la edad aparente, porque cuanto más jóvenes parecían, más dinero podían generar", relata. A partir de ahí llegaba el primer mensaje privado. "Hola, he visto tu Instagram. Me encanta tu estilo. ¿Has pensado alguna vez en abrir una cuenta de OnlyFans?", era una de las fórmulas habituales.

El sueño que venden

Las promesas eran recurrentes: dinero rápido, independencia económica, viajes, fama y una vida aparentemente lujosa. Según Sinis, las agencias organizaban fiestas y alquilaban mansiones para mostrar una imagen aspiracional que ayudara a convencer a nuevas incorporaciones.

En algunos casos, asegura, incluso se construían personajes ficticios para hacer más atractivas a determinadas creadoras ante los potenciales clientes.

El objetivo era maximizar ingresos en una industria que mueve miles de millones de dólares al año y en la que han proliferado empresas dedicadas exclusivamente a gestionar cuentas, promocionar perfiles y aumentar sus beneficios.

"Las presionaban para ir más lejos"

Con el paso de los meses, Sinis empezó a sentirse incómoda.

Dice que muchas de las mujeres captadas procedían de entornos vulnerables o atravesaban dificultades económicas, y que existía una presión constante para generar contenido cada vez más explícito. "Las chicas que hacían las cosas más degradantes eran las que más reconocimiento recibían", afirma.

Según su experiencia, muchas creadoras comenzaban estableciendo límites claros sobre lo que estaban dispuestas a hacer, pero esos límites terminaban erosionándose por la competencia y por la necesidad de mantener o aumentar los ingresos. "Todo aquello que al principio decían que nunca harían acababan haciéndolo", sostiene.

Una advertencia para los padres

Finalmente decidió abandonar la industria.

Hoy participa en charlas y actividades divulgativas para explicar cómo funcionan estos sistemas de captación y por qué considera que los padres deberían prestar atención a lo que ocurre en redes sociales.

Su principal preocupación son las adolescentes y jóvenes adultas que reciben mensajes privados a través de Instagram o TikTok. "Creo que todavía estamos en una fase muy temprana de comprensión de cómo funcionan hoy el grooming y la explotación en internet", advierte.

Para Sinis, muchas familias siguen asociando estos fenómenos a situaciones físicas y visibles, cuando gran parte de los contactos se producen ya de forma completamente digital.

Una industria bajo creciente escrutinio

Las críticas hacia este modelo de negocio han aumentado durante los últimos años.

Investigaciones periodísticas en Reino Unido y Estados Unidos han documentado casos de agencias que presionaban a las creadoras para producir contenido más explícito, imponían contratos difíciles de romper o utilizaban estrategias agresivas para captar nuevas modelos.

OnlyFans insiste en que la plataforma fue creada para que los usuarios mantengan el control sobre su contenido y subraya que no mantiene relaciones comerciales con estas agencias externas.

Sin embargo, el crecimiento de los llamados "managers" ha abierto un debate cada vez más intenso sobre dónde termina el emprendimiento digital y dónde comienza una nueva forma de intermediación que, según voces críticas como la de Victoria Sinis, reproduce dinámicas de explotación conocidas desde hace décadas bajo una apariencia completamente nueva.

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Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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