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05/12/2016 07:25 CET | Actualizado 05/12/2016 07:25 CET

'Au revoir, Paris': 8 razones válidas para no vivir ahí

montmartreHace poco más de dos años, decidí mudarme a París al encontrar unas prácticas profesionales en el área de marketing digital y contenido, pero trabajar en París es sinónimo de estrés y de incomodidad. Ésta es probablemente una de las ciudades más bellas del mundo. Sin embargo, eso no quiere decir que los parisinos tengan una vida perfecta. Es más bien, en mi opinión, todo lo contrario.

Foto: EFE

Trabajar en París es sinónimo de estrés y de incomodidad. Ésta es probablemente una de las ciudades más bellas del mundo. Sin embargo, eso no quiere decir que los parisinos tengan una vida perfecta. Es más bien, en mi opinión, todo lo contrario.

Hace poco más de dos años, decidí mudarme a París al encontrar unas prácticas profesionales en el área de marketing digital y contenido, cosa que me sorprendió. Y lo que comenzó como un plan para seis meses se ha convertido ya en más de 2 años, después de que la misma empresa me ofreciera un puesto fijo. Naturalmente, estaba muy contenta, sobre todo porque me gustaba mucho mi trabajo y me sentía cómoda en la empresa, aunque ya había visto algunas cosas que no me entusiasmaban de la ciudad de las luces.

Hablar con amigos y familiares del tema ha sido todo un dilema. Las personas no entienden cómo es posible que a alguien no le guste vivir en París, y es que no es lo mismo venir de visita unos días a quedarse. Por eso aquí les dejo 8 razones válidas para no vivir en París:

8. Impuestos

Los impuestos en Francia son muy altos, aunque, por supuesto, se ve reflejado en los servicios. El problema es que se necesita un muy buen sueldo para poder tener una vida buena y tranquila en París.

En mi opinión, habría que poner en una balanza si es mejor vivir con un sueldo que a lo mejor no te alcanza del todo para disfrutar una vida plena en París o si es preferible mudarse a una ciudad como Sevilla, donde se puede disfrutar un poco más el sueldo.

7. Coste de la vivienda

Probablemente, uno de los más grandes retos en París es conseguir un piso a buen precio y buen tamaño. Hay ciertas zonas que son más económicas que otras, pero al final, todos los alquileres son caros. Puedes alquilar una habitación en una casa compartida por 600€ o un piso de 11m² por el mismo precio. Si buscas algo más grande, puedes conseguir un piso de 24m² por unos 1100€.

Claro, también puedes irte a las afueras. En mi experienci,a la diferencia de precios no varía mucho si estás a 45 minutos de París. Sólo aumenta el tamaño de la vivienda. Tal vez por el mismo precio podrías conseguir un piso del doble de tamaño.

El problema no es solo conseguirlo, el problema luego es que te lo alquilen. Para alquilar un piso, se necesita armar un dossier con todo tipo de documentos y tener un sueldo que sea 3 veces mayor al precio del alquiler mensual, después de impuestos. Por ejemplo, para alquilar un piso de 800€ necesitas ganar mensualmente un mínimo de 2.400 euros netos.

6. Coste de la vida

No solo los pisos son costosos, sino que también la vida en París es costosa en comparación con otras muchas capitales de Europa. Salir a comer o a beber puede llegar a ser muy caro. Por ejemplo, puedes pagar unos 3.50€ por una botella de Pepsi de 0.33ml, mientras que en Madrid la puedes pagar por unos 2€.

5. Protestas

Es natural que haya protestas en todos los países, solo que en Francia pareciera que son más comunes de lo normal. Las protestas pueden durar días o semanas. Desde protestas de transportistas, pasando por protestas de los taxistas en contra de Über, protestas en el aeropuerto, de los camiones de recolección de basura, hasta las infinitas protestas por los cambios de leyes.

¿Qué se necesita para vivir en París? Mucha paciencia.

4. Miedo e Inseguridad

Supongo que este punto no resulta sorprendente. El mundo entero ha vivido con nosotros el temor y la tristeza que han dejado los ataques terroristas perpetrados en París desde enero de 2015. Tal vez los ataques ya pasaron, pero el miedo queda en el subconsciente, sobre todo cuando Francia sigue siendo objeto de amenazas.

Para mí, ir a un lugar donde se concentra mucha gente o subir al metro, cuando son trayectos largos especialmente, se ha convertido en un camino de paranoia y ansiedad. No se sabe qué puede pasar ni cuándo y, por más que Francia lleve casi un año ya en estado de emergencia y con toda la policía en las calles, en mi opinión no se siente un ambiente de máxima seguridad.

3. Sensación de infelicidad

Algunos pensarán: "Bueno, qué se puede esperar de los parisinos, que son unos antipáticos". Pero después de tener mi experiencia aquí, debo defenderlos. Si bien hay algunos antipáticos, la mayoría de los parisinos que he conocido son todo lo contrario. Lo que parece que todos tienen en común es la la queja constante que trae esa sensación de infelicidad.

Por ejemplo, es muy común que si le preguntas a un parisino cómo está, te responda pas mal, que significa que no está mal. Se me ha hecho raro encontrar una persona que responda que está muy bien con una sonrisa.

2. El clima

Muchas personas me dicen que el peor clima de Europa lo tiene Londres, y siempre respondo que eso lo dicen porque no han vivido en París. Prácticamente, el clima es gris y con lluvia todo el año, con solo unas dos o tres semanas de sol en el verano, no necesariamente consecutivas. Aunque cuando hay lluvia en verano, hace calor, no se preocupen. Pero no es lo mismo disfrutar un día de verano con calor y sol que uno con calor y lluvia.

Hay a quienes les gusta vivir bajo la lluvia. A mí en lo particular me gusta poder disfrutar de una primavera fresca y un verano soleado. ¿Qué es lo peor de este clima de primavera y verano grises y lluviosos? Pues que cuando el sol empieza a ocultarse más tarde, ni te enteras de cuándo es por la tarde o por la noche, solo se ve gris todo el tiempo y los días a veces se hacen interminables.

1. Acoso sexual en las calles

Para mí, ha sido la razón más importante y una por las cuales comencé a pensar en abandonar París. Mis amigos y colegas dicen que exagero, pero si le preguntas a cualquier mujer en la calle, todas hemos vivido al menos una experiencia de acoso sexual en el transporte público.

Lo menos impactante podría ser un piropo de un hombre mientras caminas o vas en el metro, parece una tontería, pero hay casos muy comunes de mujeres que hemos sido perseguidas desde el metro hasta la casa por un hombre insistente que no nos quiere dejar en paz, ni siquiera con la amenaza de que vamos a llamar a la policía. Estos son casos comunes y corrientes que suceden a diario en las calles de París. Ocurren también situaciones peores, como intentos de violaciones, nalgadas, hombres masturbándose con nuestro reflejo, hombres que fuerzan a mujeres a besarlos y si no, no las dejan ir, etc.

El Gobierno francés ha tratado de controlar esta situación y de hacer campañas en contra del acoso sexual, pero los resultados siguen siendo los mismos y no ha habido mayor avance en el tema.

Ya ha llegado la hora de irme de París y al final ha resultado ser más duro de lo que había pensado, pues aquí dejo una parte de mi corazón, que se ha encariñado con muchas personas a las cuales tuve la fortuna de conocer. Me llevo muchos lindos recuerdos de momentos compartidos con ellos. Sin embargo, a la larga, tomar una decisión por nuestro propio bienestar trae muchos más beneficios y recompensas.